Los militares y políticos hondureños regresaron a la prehistoria. Se olvidaron que los golpes de Estado eran de otra época y han dejado a toda Centroamérica en una situación muy complicada por no poder solucionar sus problemas políticos por medio de las instituciones y las leyes.
Sí, Manuel Zelaya es un populista que tensó la cuerda al forzar “una encuesta” ilegal, que no tendría efectos vinculantes y violó las leyes. Pero bajo ninguna circunstancia podemos permitir en Centroamérica que los militares salgan de sus cuarteles a interferir en política.
Ahora hay que ver cómo evitamos que el agua llegue al río y nuestro papel como vecino inmediato es clave. En Honduras sí que tenemos responsabilidad porque sí tenemos un peso económico e intereses estratégicos recíprocos.
La primera reacción del Gobierno ha sido la adecuada: desconocer al gobierno golpista, cortar relaciones militares, asistir a una reunión del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y mantener a nuestro embajador en Tegucigalpa. El siguiente paso tiene que ser ayudar a conseguir que la presión internacional sea por medio del SICA y de la Organización de Estados Americanos (OEA) y no a través de la incendiaria ALBA de Chávez. Esto es clave para encontrar una salida institucional y negociada a esta crisis.
El presidente Colom, junto a sus homólogos Funes, de El Salvador; y Arias, de Costa Rica, tienen que ser los principales actores de la región en el reclamo del retorno a la institucionalidad. La foto debería ser de ellos tres respaldando a Zelaya junto a Calderón (México), y –por ejemplo- Hillary Clinton y Celso Amorim (Brasil). Eso le daría mayor seriedad y que el peligro de dejar el micrófono a los populistas Chávez y Ortega (Nicaragua).
Esto porque ahora hay dos presidentes hondureños. El que reconoce el mundo y todas sus instituciones, pero no Honduras; y el que reconocen todas las fuerzas políticas y las instituciones hondureñas, pero no el mundo. Son claves estos dos detalles. Toda la institucionalidad mundial versus toda la institucionalidad hondureña. Quién doblegará a quién, está por verse esta semana. Es, sin embargo, un pulso de débiles por una presidencia simbólica. La institucionalidad hondureña es incluso más débil que la nuestra, pero la comunidad internacional puede ser lo suficientemente retórica o indiferente como para no poder doblegarla.
La respuesta internacional ha sido impresionante. Ha habido una condena de América Central, América Latina, Washington, Europa, la ONU. La respuesta hondureña también: ningún poder político hondureño ha cuestionado el golpe de Estado. Los militares hondureños ya están actuando –deteniendo a ministros y simpatizantes de Zelaya, como el alcalde de San Pedro Sula-, y si la comunidad internacional quiere sentar un precedente para todos los militares del continente tiene que advertir que tomará acciones.
Puede suspender a Honduras de la OEA, suspender la cooperación internacional y establecer sanciones comerciales hasta que no repongan a Zelaya. El SICA puede suspenderlo de las negociaciones del Acuerdo de Asociación con Europa y de la cooperación antinarcótica bajo el amparo de la ONU.
El daño está hecho, por los militares y los políticos hondureños, que se encargaron de impedir que un presidente pueda gobernar los próximos cinco meses su país. Esto porque ni un Zelaya repuesto o un Micheletti aislado del mundo tendrán capacidad para gobernar: se trataría de una presidencia simbólica. Pero en política los símbolos importan mucho y es un momento precioso para recordarles a los militares que el mundo los quiere, pero bien guardaditos en sus cuarteles.
martinpellecer@gmail.com
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lunes, 29 de junio de 2009
89. Honduras y el golpe de Estado
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miércoles, 20 de mayo de 2009
(Crisis11). Sugerencias para solucionar la crisis. 20/05/09
Con el shock aparentemente superado –a pesar de la tensión en el ambiente- tenemos que empezar a pensar (y proponer) cómo destrabar la crisis política sin que el remezón por el caso Rosenberg quede impune y lograr que sirva de acicate para reformar nuestro sistema de justicia.
Acá, doce sugerencias.
1. La ciudadanía –los 30 mil del otro día en la Plaza Italia y los que están indignados por la impunidad- deben mantener las manifestaciones semanales. Sin la presión en las calles, nuestros políticos saben bien soportar las críticas de la opinión pública y de la comunidad internacional.
2. La ciudadanía –la mayoría de los manifestantes- no deberían dejar el liderazgo o la representación del movimiento en radicales neoliberales o de ultraderechas. Tampoco deben responder a provocaciones de manifestaciones oficialistas.
O a la inversa: Neoliberales, Cámara del Agro y PP, no sean oportunistas.
(Como detalle mínimo) La imagen representa mucho en política. Miren por favor la foto de los tres que fueron a entregar las 35 mil firmas al Congreso el otro día. ¿Es esa la imagen que quieren trasmitir a la ciudadanía de lo que es el movimiento? El movimiento es principalmente de jóvenes de clase media y alta. Podrían socializarlo.
3. La ciudadanía –la mayoría de manifestantes- debería enfocar sus demandas.
Pedir una investigación de la CICIG sin interferencias, bien.
Pedir la Ley de Comisiones de Postulación para transparentar las cortes (dando un seguimiento a todo el proceso), bien.
Pedir la renuncia de Gustavo Alejos y Gregorio Valdés, acusados directos por Rosenberg, bien.
Pedir una investigación a profundidad del Banrural (y de todos los bancos del sistema, que según el G-20 no son muy limpios), bien.
Pedir que se apruebe toda la agenda de la CICIG, bien.
Pedir que los canales “nacionales” tengan un poco de ética y cubran las manifestaciones, arriesgado pero bien.
Pedir la renuncia del Presidente, equivocado.
Pedir que “cualquier diputado” la solicite, populista.
4. El Presidente Colom y el Gobierno deben dejar de competir sobre las firmas o con las manifestaciones. Con eso, sólo se asemejan a Chávez, a Daniel Ortega. Sólo polarizan más y pierden más legitimidad porque piden las firmas a funcionarios presionados… Ya, lo del domingo en el parque “demostró fuerza”, pero es clientelar.
5. El Presidente Colom y el Gobierno no pueden seguir protegiendo a Alejos y Valdés de que los investigue la CICIG.
6. El Gobierno no puede seguir amenazando o intimidando a los manifestantes con dizque apologías del delito o arrestos a manifestantes en Twitter o Facebook.
7. El Presidente Colom debe dejar de radicalizar sus discursos. No puede seguir utilizando el recurso de que “sólo muerto lo sacan” o “me tienen que matar si me quieren fuera”, ni puede ponerse a amenazar desde el podio con “uno a uno van ir a la cárcel”. No depende de él, sino de la CICIG. Y además, no ayuda en nada a calmar al país.
8. El vicepresidente Espada hace bien en ejercer un rol de mediador entre Gobierno y empresarios, con USAC, PDH, Iglesias y embajada de EEUU como testigos.
9. Sandra de Colom debe dejar de presionar al presidente para que se radicalice. No le sirve ni al Gobierno, ni a ella, ni a nuestra democracia esa deriva.
10. El canciller Rodas hace bien en llamar a la OEA a que venga al país, así como al Grupo de Río o de la UNASUR, pero no debe caer en la tentación de presentar al gobierno de la UNE como un revolucionario víctima de la oligarquía. Es mucho más complejo. Hay odios pequeños (de la élite económica ante el izquierdismo retórico del Presidente) y odios grandes de grupos paralelos contra la CICIG y el Estado de Derecho. Hay radicales de extrema derecha que odian al Gobierno. Hay una amenaza del narcotráfico al Estado y al país… es algo mucho más complejo.
11. El CACIF hace bien en moderarse y no exigir renuncias o plantear que no dejará gobernar a Colom así por así. Deben dar un margen de maniobra a que evolucionen las investigaciones de la CICIG, aunque presionando al Gobierno para que no se intrometa en éstas.
12. El video de Rosenberg tiene acusaciones directas, llamamientos a la justicia, a no dejar que se nos caiga el país. Y ante eso hay que reaccionar. Pero lapidar a una institución como Banrural, que ha ayudado a tantos campesinos y sobre todo campesinas que no son sujetos de crédito en nuestro sistema bancario en vez de purgar a los corruptos... (por cierto, al presidente del banco José Ángel López no lo acusa de asesino, como algunos intentan confundir). O criminalizar a todos los cooperativistas… O incluso a un grupo musical… hay que tener mucho cuidado.
PS. Los internautas podemos dejar de reenviar campañas negras.
Acá, doce sugerencias.
1. La ciudadanía –los 30 mil del otro día en la Plaza Italia y los que están indignados por la impunidad- deben mantener las manifestaciones semanales. Sin la presión en las calles, nuestros políticos saben bien soportar las críticas de la opinión pública y de la comunidad internacional.
2. La ciudadanía –la mayoría de los manifestantes- no deberían dejar el liderazgo o la representación del movimiento en radicales neoliberales o de ultraderechas. Tampoco deben responder a provocaciones de manifestaciones oficialistas.
O a la inversa: Neoliberales, Cámara del Agro y PP, no sean oportunistas.
(Como detalle mínimo) La imagen representa mucho en política. Miren por favor la foto de los tres que fueron a entregar las 35 mil firmas al Congreso el otro día. ¿Es esa la imagen que quieren trasmitir a la ciudadanía de lo que es el movimiento? El movimiento es principalmente de jóvenes de clase media y alta. Podrían socializarlo.
3. La ciudadanía –la mayoría de manifestantes- debería enfocar sus demandas.
Pedir una investigación de la CICIG sin interferencias, bien.
Pedir la Ley de Comisiones de Postulación para transparentar las cortes (dando un seguimiento a todo el proceso), bien.
Pedir la renuncia de Gustavo Alejos y Gregorio Valdés, acusados directos por Rosenberg, bien.
Pedir una investigación a profundidad del Banrural (y de todos los bancos del sistema, que según el G-20 no son muy limpios), bien.
Pedir que se apruebe toda la agenda de la CICIG, bien.
Pedir que los canales “nacionales” tengan un poco de ética y cubran las manifestaciones, arriesgado pero bien.
Pedir la renuncia del Presidente, equivocado.
Pedir que “cualquier diputado” la solicite, populista.
4. El Presidente Colom y el Gobierno deben dejar de competir sobre las firmas o con las manifestaciones. Con eso, sólo se asemejan a Chávez, a Daniel Ortega. Sólo polarizan más y pierden más legitimidad porque piden las firmas a funcionarios presionados… Ya, lo del domingo en el parque “demostró fuerza”, pero es clientelar.
5. El Presidente Colom y el Gobierno no pueden seguir protegiendo a Alejos y Valdés de que los investigue la CICIG.
6. El Gobierno no puede seguir amenazando o intimidando a los manifestantes con dizque apologías del delito o arrestos a manifestantes en Twitter o Facebook.
7. El Presidente Colom debe dejar de radicalizar sus discursos. No puede seguir utilizando el recurso de que “sólo muerto lo sacan” o “me tienen que matar si me quieren fuera”, ni puede ponerse a amenazar desde el podio con “uno a uno van ir a la cárcel”. No depende de él, sino de la CICIG. Y además, no ayuda en nada a calmar al país.
8. El vicepresidente Espada hace bien en ejercer un rol de mediador entre Gobierno y empresarios, con USAC, PDH, Iglesias y embajada de EEUU como testigos.
9. Sandra de Colom debe dejar de presionar al presidente para que se radicalice. No le sirve ni al Gobierno, ni a ella, ni a nuestra democracia esa deriva.
10. El canciller Rodas hace bien en llamar a la OEA a que venga al país, así como al Grupo de Río o de la UNASUR, pero no debe caer en la tentación de presentar al gobierno de la UNE como un revolucionario víctima de la oligarquía. Es mucho más complejo. Hay odios pequeños (de la élite económica ante el izquierdismo retórico del Presidente) y odios grandes de grupos paralelos contra la CICIG y el Estado de Derecho. Hay radicales de extrema derecha que odian al Gobierno. Hay una amenaza del narcotráfico al Estado y al país… es algo mucho más complejo.
11. El CACIF hace bien en moderarse y no exigir renuncias o plantear que no dejará gobernar a Colom así por así. Deben dar un margen de maniobra a que evolucionen las investigaciones de la CICIG, aunque presionando al Gobierno para que no se intrometa en éstas.
12. El video de Rosenberg tiene acusaciones directas, llamamientos a la justicia, a no dejar que se nos caiga el país. Y ante eso hay que reaccionar. Pero lapidar a una institución como Banrural, que ha ayudado a tantos campesinos y sobre todo campesinas que no son sujetos de crédito en nuestro sistema bancario en vez de purgar a los corruptos... (por cierto, al presidente del banco José Ángel López no lo acusa de asesino, como algunos intentan confundir). O criminalizar a todos los cooperativistas… O incluso a un grupo musical… hay que tener mucho cuidado.
PS. Los internautas podemos dejar de reenviar campañas negras.
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