PS. Gracias CICIG, MP, PNC, Ejército por devolvernos el orgullo para buscar justicia.
Istmania
Este 15 de septiembre podría ayudar a nuestra maltrecha autoestima nacional con moivos reales para sentirnos orgullosos, pero puede servir para rescatar el sueño de Juan José Arévalo de la creación de Istmania, la República Federal de Centroamérica, empezando por la unión de los Estados de Guatemala y El Salvador.
En septiembre de 1946, los presidentes de Guatemala y El Salvador firmaron el tratado para la creación de la Federación. Estos son los puntos que escribió Arévalo en su obra Despacho Presidencial: Cada país mantendría su autonomía y su Congreso, pero se creará un Senado Federal con igual número de representantes por Estado. Los presidentes de cada Estado se mantienen como Jefes de Estado y se les prohíbe presentarse en diez años tras su mandato a la Presidencia de la Federación. En 2010 podríamos diseñar las capacidades de ese Senado.
Las primeras acciones son convocar a Asambleas Nacional Constituyentes –que ahora podría hacerse en una reforma constitucional por referendum, esa sí y no las babosadas de ProReforma- para legitimar a la República Federal. Mientras tanto, se ordena a los cuerpos diplomáticos y consulares de El Salvador y Guatemala actuar en conjunto para en un futuro próximo fusionar las embajadas.
Para materializar la Unión, el Tratado reza que se establecerán comisiones para unificar los ejércitos, los ministerios de Finanzas, las policías, los ministerios de Educación, las monedas, la legislación penal y así progresivamente los dos Estados. Se eliminan las fronteras y las aduanas y se crea el pasaporte centroamericano. Un arancel común y una nacionalidad común. Y un órgano asesor para la transición de los Estados separados a los Estados federados. Y cuando Honduras, Nicaragua, Costa Rica, (y ahora Panamá, República Dominicana y Belice) se quieran unir, pues bienvenidos.
El proyecto puede parecer utópico, pero el puente para llegar a esa tierra que se llama Istmania se llama voluntad política y visión. Un mercado de casi 20 millones de personas, una ciudadanía de casi 20 millones de personas, un ejemplo de civilización, la unión de energías para los desafíos comunes de pobreza, inseguridad, narcotráfico, democracia plena… una materialización del sueño centroamericano de 188 años.
Las condiciones son iguales que hace 63 años cuando Arévalo y la Revolución tomaron esa decisión. Claro, da más para soñar el gobierno que realmente es de centroizquierda y popular de El Salvador que nuestro gobierno de dizque izquierda, pero al menos en el discurso tienen la integración política. El gobierno de Berger al menos aceleró la integración comercial –bloqueada por los empresarios salvadoreños-, ahora los gobiernos "más progres" deberían avanzar en la parte política. El canciller Rodas tiene un año más para heredarnos a los centroamericanos una plataforma para la integración. Inshalá nos alcancen las energías.
PS. Qué orgullo saber que guatemaltecos nos inventamos una CICIG, la hacemos funcionar y la comunidad internacional (esa Santa Inquisición) nos apoye. Y hemos logrado juntos que 247 investigadores guatemaltecos de CICIG, MP, PNC y ejército y 13 extranjeros hayan capturado con pruebas científicas después de 4 meses a los principales sospechosos del asesinato material de Rodrigo Rosenberg. ¡Adelante!
martinpellecer@gmail.com
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viernes, 18 de septiembre de 2009
martes, 1 de septiembre de 2009
97. México... (y disculpa pública a Manola Castillo)
97. Wachik’aj
… y disculpa a Manola Castillo.
México y…
Es público que admiro a ciudades como Bogotá y Medellín o países como Brasil por lo que hicieron en los últimos 15 años para cambiar. En cambio, he sido escéptico hacia el México desde el 2000 por la forma en que tratan a nuestros compatriotas en la vida real y en su imaginario de nación. Pero este último año han dado pasos importantísimos de los que podemos aprender.
El último ha sido la despenalización de la droga para el consumo personal (no meterán a la cárcel a quienes encuentren con dosis mínimas de drogas, sino los mandarán a clínicas de tratamiento). Allá y acá, se encarcela a jóvenes por dosis mínimas de droga es en muchas ocasiones porque algún policía quiere sobornar y no le pagan, y entonces “encuentra mariguana” en el carro o en los bolsillos. En Europa y Suramérica ya hay un cambio (y pronto en EEUU) para tratar a los consumidores no como delincuentes sino como adictos, y enfocar las energías en perseguir a los narcotraficantes.
Contrario a lo que vociferan muchos cínicos, es más probable reducir el consumo de un adicto metiéndolo a una clínica que metiéndolo a la cárcel. Además, al final los adictos en las cárceles terminan siempre siendo los que no pueden pagar mordidas.
Otro golazo mexicano ha sido la creación de una policía investigadora y de inteligencia élite formada por jóvenes egresados de las universidades (con apoyo de las universidades). Atrayéndolos con buenos sueldos, con prestaciones, recordándoles su responsabilidad con sanear el Estado (contrario a lo que predican en Guatemala dos universidades, que ponen como misión a los alumnos destruir el Estado por “ser la causa de todos los males” o por “ser de la oligarquía”).
Esto además del combate frontal a los cárteles (con más fuerza que inteligencia y estrategia, pero combate al fin), del que podemos aprender de sus errores.
Eso a nivel federal. En el DF, diez años de gobiernos progresistas han significado más inversión social, más inversión en infraestructura, más transparencia, más equidad para las mujeres (tienen derecho a decidir la interrupción un embarazo), apropiación de espacios públicos por parte de la ciudadanía. En fin… aunque tenemos que somatar la mesa en temas como el de migrantes, también podemos aprender mucho de nuestros hermanos mesoamericanos del Norte.
PS. Disculpa pública. El 3 de agosto de 2005, cuando cubría como reportero la cancillería, escribí una nota mostrando casos nepotismo en la administración de Jorge Briz. Entre ellas mencioné a Manola Castillo, ex compañera mía de licenciatura en Relaciones Internacionales, quien con 27 años era subdirectora general de cancillería.
En ese momento no me pareció bien que “por ser hija de otro ministro” la colocaran en ese puesto y no en uno más bajo como a otros compañeros míos que empezaban su carrera diplomática. Cuando pregunté en cancillería no me respondieron nada y la única apelación fue de un familiar mío, amigo de ese otro ministro, que me llamó diciendo que la quitara de la nota por ser mi amiga, a lo cual me negué.
Cuatro años después me entero por colegas de ella que el puesto de subdirectora no fue su primero en Cancillería sino fue un ascenso por su buen desempeño; además de tener las capacidades académicas. Por eso quiero ofrecerle disculpas públicas por haber puesto una mancha en su currículo. Lo siento mucho Manola.
martinpellecer@gmail.com
… y disculpa a Manola Castillo.
México y…
Es público que admiro a ciudades como Bogotá y Medellín o países como Brasil por lo que hicieron en los últimos 15 años para cambiar. En cambio, he sido escéptico hacia el México desde el 2000 por la forma en que tratan a nuestros compatriotas en la vida real y en su imaginario de nación. Pero este último año han dado pasos importantísimos de los que podemos aprender.
El último ha sido la despenalización de la droga para el consumo personal (no meterán a la cárcel a quienes encuentren con dosis mínimas de drogas, sino los mandarán a clínicas de tratamiento). Allá y acá, se encarcela a jóvenes por dosis mínimas de droga es en muchas ocasiones porque algún policía quiere sobornar y no le pagan, y entonces “encuentra mariguana” en el carro o en los bolsillos. En Europa y Suramérica ya hay un cambio (y pronto en EEUU) para tratar a los consumidores no como delincuentes sino como adictos, y enfocar las energías en perseguir a los narcotraficantes.
Contrario a lo que vociferan muchos cínicos, es más probable reducir el consumo de un adicto metiéndolo a una clínica que metiéndolo a la cárcel. Además, al final los adictos en las cárceles terminan siempre siendo los que no pueden pagar mordidas.
Otro golazo mexicano ha sido la creación de una policía investigadora y de inteligencia élite formada por jóvenes egresados de las universidades (con apoyo de las universidades). Atrayéndolos con buenos sueldos, con prestaciones, recordándoles su responsabilidad con sanear el Estado (contrario a lo que predican en Guatemala dos universidades, que ponen como misión a los alumnos destruir el Estado por “ser la causa de todos los males” o por “ser de la oligarquía”).
Esto además del combate frontal a los cárteles (con más fuerza que inteligencia y estrategia, pero combate al fin), del que podemos aprender de sus errores.
Eso a nivel federal. En el DF, diez años de gobiernos progresistas han significado más inversión social, más inversión en infraestructura, más transparencia, más equidad para las mujeres (tienen derecho a decidir la interrupción un embarazo), apropiación de espacios públicos por parte de la ciudadanía. En fin… aunque tenemos que somatar la mesa en temas como el de migrantes, también podemos aprender mucho de nuestros hermanos mesoamericanos del Norte.
PS. Disculpa pública. El 3 de agosto de 2005, cuando cubría como reportero la cancillería, escribí una nota mostrando casos nepotismo en la administración de Jorge Briz. Entre ellas mencioné a Manola Castillo, ex compañera mía de licenciatura en Relaciones Internacionales, quien con 27 años era subdirectora general de cancillería.
En ese momento no me pareció bien que “por ser hija de otro ministro” la colocaran en ese puesto y no en uno más bajo como a otros compañeros míos que empezaban su carrera diplomática. Cuando pregunté en cancillería no me respondieron nada y la única apelación fue de un familiar mío, amigo de ese otro ministro, que me llamó diciendo que la quitara de la nota por ser mi amiga, a lo cual me negué.
Cuatro años después me entero por colegas de ella que el puesto de subdirectora no fue su primero en Cancillería sino fue un ascenso por su buen desempeño; además de tener las capacidades académicas. Por eso quiero ofrecerle disculpas públicas por haber puesto una mancha en su currículo. Lo siento mucho Manola.
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miércoles, 19 de agosto de 2009
95. Rehacer el país
Jóvenes, desaparecidos y Franja del Norte
Rehacer el país
Dentro del polvorín de país que tenemos –y nuestra forma de verlo que lo hace todo más enredado y pesimista-, hay dos luces que nos empeñamos en no ver pero que dan campo para una ilusión o al menos un respiro. Hay una tercera que depende de una firma del presidente Colom.
La primera es saber que hay jóvenes que están conscientes de su responsabilidad de ejercer su ciudadanía, hacer política y limpiar/construir el Estado de Guatemala y levantar el país (y convertirlo en uno decente). Jóvenes que no sólo platican de que “hay que cambiar el país y quiero ser presidente” sino que trabajan y lideran desde partidos políticos, desde asociaciones, desde oenegés, desde cualquier campo para cambiar la vida de sus conciudadanos. El desayuno que organizó Prensa Libre lo muestra.
La segunda es una encuesta del Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial sobre el conocimiento de los ciudadanos sobre el conflicto armado y los desaparecidos. Las preguntas son quizás demasiado básicas, pero dan muchas luces. 94 por ciento sabe que hubo desaparecidos; 85 por ciento, que cementerios clandestinos, pero, más importante aún, el 89 por ciento respondió que los familiares de las víctimas tienen derecho al resarcimiento y al reconocimiento –contrario a la voz cantante de los radicales con micrófonos de nuestro país-, y exigen al Gobierno actuar en el tema.
A esto se suma la iniciativa de la Fundación de Antropología Forense de buscar la identidad de los muertos XX del cementerio La Verbena con un poco de saliva de familiares para identificar el ADN. La encuesta anterior mostraba que 10 por ciento de los guatemaltecos tiene algún familiar desaparecido. Y la Fundación pide una ley para tomar muestras de las morgues. La “aplanadora de la UNE”, tan progre que se dice ella, puede ponerse a trabajar en esta ley, que no sólo resarcirá a las memorias y familias de desaparecidos, sino que puede ayudar a encontrar a tantos asesinados no reconocidos víctimas de la violencia actual.
Esto porque el país se construye desde los cimientos, desde el pasado. Lo hemos malconstruido durante décadas. Y tenemos que reconstruir nuestro pasado y al mismo tiempo el futuro y el presente. Y una de las decisiones más importantes para el presente y futuro del Estado en el actual gobierno es la Franja Transversal del Norte (FTN), que está pendiente de publicación o veto del presidente Colom.
Es una carretera clave para desarrollar la parte más pobre del país, pero no caigamos en el juego de “la obra más cara es la que no se hace” que vende parte de la oposición en el Congreso –casualmente la bancada Guatemala que estuvo a la cabeza del corrupto ministro de Comunicaciones del anterior Gobierno-. Solel Boneh, la principal constructora del Estado, ha ganado los concursos con métodos poco ortodoxos, como invitar a uno de los ex ministros de Comunicaciones y su esposa a un viajecito a París e Israel y luego ganar la FTN prometiendo a los diputados que habría dulces para repartir entre todos.
Los mismos estudios técnicos del Gobierno muestran que los términos del contrato son leoninos y muy perjudiciales para el país. Ojalá que el presidente Colom prefiera respirar profundo y vetar la ley que pasar a la historia como otro presidente que apaña el saqueo del país.
martinpellecer@gmail.com
Rehacer el país
Dentro del polvorín de país que tenemos –y nuestra forma de verlo que lo hace todo más enredado y pesimista-, hay dos luces que nos empeñamos en no ver pero que dan campo para una ilusión o al menos un respiro. Hay una tercera que depende de una firma del presidente Colom.
La primera es saber que hay jóvenes que están conscientes de su responsabilidad de ejercer su ciudadanía, hacer política y limpiar/construir el Estado de Guatemala y levantar el país (y convertirlo en uno decente). Jóvenes que no sólo platican de que “hay que cambiar el país y quiero ser presidente” sino que trabajan y lideran desde partidos políticos, desde asociaciones, desde oenegés, desde cualquier campo para cambiar la vida de sus conciudadanos. El desayuno que organizó Prensa Libre lo muestra.
La segunda es una encuesta del Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial sobre el conocimiento de los ciudadanos sobre el conflicto armado y los desaparecidos. Las preguntas son quizás demasiado básicas, pero dan muchas luces. 94 por ciento sabe que hubo desaparecidos; 85 por ciento, que cementerios clandestinos, pero, más importante aún, el 89 por ciento respondió que los familiares de las víctimas tienen derecho al resarcimiento y al reconocimiento –contrario a la voz cantante de los radicales con micrófonos de nuestro país-, y exigen al Gobierno actuar en el tema.
A esto se suma la iniciativa de la Fundación de Antropología Forense de buscar la identidad de los muertos XX del cementerio La Verbena con un poco de saliva de familiares para identificar el ADN. La encuesta anterior mostraba que 10 por ciento de los guatemaltecos tiene algún familiar desaparecido. Y la Fundación pide una ley para tomar muestras de las morgues. La “aplanadora de la UNE”, tan progre que se dice ella, puede ponerse a trabajar en esta ley, que no sólo resarcirá a las memorias y familias de desaparecidos, sino que puede ayudar a encontrar a tantos asesinados no reconocidos víctimas de la violencia actual.
Esto porque el país se construye desde los cimientos, desde el pasado. Lo hemos malconstruido durante décadas. Y tenemos que reconstruir nuestro pasado y al mismo tiempo el futuro y el presente. Y una de las decisiones más importantes para el presente y futuro del Estado en el actual gobierno es la Franja Transversal del Norte (FTN), que está pendiente de publicación o veto del presidente Colom.
Es una carretera clave para desarrollar la parte más pobre del país, pero no caigamos en el juego de “la obra más cara es la que no se hace” que vende parte de la oposición en el Congreso –casualmente la bancada Guatemala que estuvo a la cabeza del corrupto ministro de Comunicaciones del anterior Gobierno-. Solel Boneh, la principal constructora del Estado, ha ganado los concursos con métodos poco ortodoxos, como invitar a uno de los ex ministros de Comunicaciones y su esposa a un viajecito a París e Israel y luego ganar la FTN prometiendo a los diputados que habría dulces para repartir entre todos.
Los mismos estudios técnicos del Gobierno muestran que los términos del contrato son leoninos y muy perjudiciales para el país. Ojalá que el presidente Colom prefiera respirar profundo y vetar la ley que pasar a la historia como otro presidente que apaña el saqueo del país.
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jueves, 30 de julio de 2009
92. Pro Reforma II (críticas)
En febrero pasado escribí una crítica a los contenidos de ProReforma, a sus principios y a sus medias verdades. Ahora que está en las sesiones en la Comisión de Legislación, quiero hacer una crítica al fondo de toda la “propuesta estrella” de la Universidad Marroquín.
Esta propuesta no es solo de jóvenes entusiastas que creen que están haciendo un favor al país. No es solo de los académicos hartos de “las hipocresías” y deseosos de encontrar en los radicalismos la verdad. No es “una mano negra invisible diabólica de la oligarquía guatemalteca”. No, es una simple estrategia política, legítima, pero muy peligrosa para nuestra democracia.
El meollo de ProReforma es uno: que un futuro Senado, compuesto por conservadores millonarios, necesitará de un tercio de los senadores para bloquear cualquier intento de impuesto —no digamos de una reforma fiscal— en Guatemala y tendrá el poder para elegir magistrados y blindarse contra cualquier intento de reformas sociales en este país.
¿Por qué digo millonarios? Porque serán los únicos “independientes” que puedan competir sin ninguna institución que los avale. ¿Se imaginan la cantidad de plata que costará ganar un asiento para 15 años en un senado que pueda bloquear impuestos y escoger magistrados? Si la UNE y el PP gastaron más de Q150 millones para llegar a un gobierno de cuatro años... ¿Y quién va a poder competir? Pues millonarios —sucios o limpios— sin tener ni si quiera que esforzarse por construir un partido político.
¿Por qué es tan importante el tema de los impuestos para esta “élite intelectual” de “libertarios” muy conservadores? Porque por medio de impuestos —y fiscalización de los impuestos y un Estado eficiente— es la única manera de reducir las desigualdades en un país. En Guatemala —según el PNUD—, 0.5 por ciento de la población, unas 15 mil familias, recibe casi el 20 por ciento del ingreso nacional. Nuestro Estado recauda solo el 10 por ciento de lo que produce la economía, el más bajo de América. Y lo poco que recauda, lo recauda de manera injusta, pues 75 por ciento proviene de impuestos a las transacciones comerciales, con lo que paga igual el IVA de 12 por ciento el que compra una coca cola en la tienda que el que compra un Porsche. Y para ese 0.5 por ciento es tontamente más fácil un país así.
En el mundo desarrollado y en desarrollo, la proporción es a la inversa, pues por medio de impuestos y educación pública es como se redistribuyen las oportunidades —porque no todos nacemos brillantes, hábiles para los negocios o herederos de negocios—.
Una base impositiva sólida permite la construcción de un Estado sólido, con servidores públicos profesionales, con maestros, médicos, policías, jueces, fiscales o políticos profesionales, éticos y bien pagados, que no se vendan a los narcos o a los empresarios que los compran cuando no les hacen caso.
Un Estado con una base impositiva decente es uno que puede hacer que el peso de la ley caiga para todos, no solo para el que lo puede pagar o comprar. Por eso es tan simpático cuando nuestros conciudadanos que promueven ProReforma hablan de “lograr un estado de Derecho”, cuando sus amigos compran igual políticos, jueces, y demás, cuando les tocan “su estado de Derecho”, por el que ahora tienen que competir con mafiosos.
Creo que la Constitución de 1985, con todos sus defectos y virtudes, deja todavía abierta la posibilidad de construir un Estado. Creo que los diputados más capaces lo tienen claro. Como ciudadano espero que no vayan a echar por la borda esta posibilidad.
martinpellecer@gmail.com
Esta propuesta no es solo de jóvenes entusiastas que creen que están haciendo un favor al país. No es solo de los académicos hartos de “las hipocresías” y deseosos de encontrar en los radicalismos la verdad. No es “una mano negra invisible diabólica de la oligarquía guatemalteca”. No, es una simple estrategia política, legítima, pero muy peligrosa para nuestra democracia.
El meollo de ProReforma es uno: que un futuro Senado, compuesto por conservadores millonarios, necesitará de un tercio de los senadores para bloquear cualquier intento de impuesto —no digamos de una reforma fiscal— en Guatemala y tendrá el poder para elegir magistrados y blindarse contra cualquier intento de reformas sociales en este país.
¿Por qué digo millonarios? Porque serán los únicos “independientes” que puedan competir sin ninguna institución que los avale. ¿Se imaginan la cantidad de plata que costará ganar un asiento para 15 años en un senado que pueda bloquear impuestos y escoger magistrados? Si la UNE y el PP gastaron más de Q150 millones para llegar a un gobierno de cuatro años... ¿Y quién va a poder competir? Pues millonarios —sucios o limpios— sin tener ni si quiera que esforzarse por construir un partido político.
¿Por qué es tan importante el tema de los impuestos para esta “élite intelectual” de “libertarios” muy conservadores? Porque por medio de impuestos —y fiscalización de los impuestos y un Estado eficiente— es la única manera de reducir las desigualdades en un país. En Guatemala —según el PNUD—, 0.5 por ciento de la población, unas 15 mil familias, recibe casi el 20 por ciento del ingreso nacional. Nuestro Estado recauda solo el 10 por ciento de lo que produce la economía, el más bajo de América. Y lo poco que recauda, lo recauda de manera injusta, pues 75 por ciento proviene de impuestos a las transacciones comerciales, con lo que paga igual el IVA de 12 por ciento el que compra una coca cola en la tienda que el que compra un Porsche. Y para ese 0.5 por ciento es tontamente más fácil un país así.
En el mundo desarrollado y en desarrollo, la proporción es a la inversa, pues por medio de impuestos y educación pública es como se redistribuyen las oportunidades —porque no todos nacemos brillantes, hábiles para los negocios o herederos de negocios—.
Una base impositiva sólida permite la construcción de un Estado sólido, con servidores públicos profesionales, con maestros, médicos, policías, jueces, fiscales o políticos profesionales, éticos y bien pagados, que no se vendan a los narcos o a los empresarios que los compran cuando no les hacen caso.
Un Estado con una base impositiva decente es uno que puede hacer que el peso de la ley caiga para todos, no solo para el que lo puede pagar o comprar. Por eso es tan simpático cuando nuestros conciudadanos que promueven ProReforma hablan de “lograr un estado de Derecho”, cuando sus amigos compran igual políticos, jueces, y demás, cuando les tocan “su estado de Derecho”, por el que ahora tienen que competir con mafiosos.
Creo que la Constitución de 1985, con todos sus defectos y virtudes, deja todavía abierta la posibilidad de construir un Estado. Creo que los diputados más capaces lo tienen claro. Como ciudadano espero que no vayan a echar por la borda esta posibilidad.
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lunes, 29 de junio de 2009
89. Honduras y el golpe de Estado
Los militares y políticos hondureños regresaron a la prehistoria. Se olvidaron que los golpes de Estado eran de otra época y han dejado a toda Centroamérica en una situación muy complicada por no poder solucionar sus problemas políticos por medio de las instituciones y las leyes.
Sí, Manuel Zelaya es un populista que tensó la cuerda al forzar “una encuesta” ilegal, que no tendría efectos vinculantes y violó las leyes. Pero bajo ninguna circunstancia podemos permitir en Centroamérica que los militares salgan de sus cuarteles a interferir en política.
Ahora hay que ver cómo evitamos que el agua llegue al río y nuestro papel como vecino inmediato es clave. En Honduras sí que tenemos responsabilidad porque sí tenemos un peso económico e intereses estratégicos recíprocos.
La primera reacción del Gobierno ha sido la adecuada: desconocer al gobierno golpista, cortar relaciones militares, asistir a una reunión del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y mantener a nuestro embajador en Tegucigalpa. El siguiente paso tiene que ser ayudar a conseguir que la presión internacional sea por medio del SICA y de la Organización de Estados Americanos (OEA) y no a través de la incendiaria ALBA de Chávez. Esto es clave para encontrar una salida institucional y negociada a esta crisis.
El presidente Colom, junto a sus homólogos Funes, de El Salvador; y Arias, de Costa Rica, tienen que ser los principales actores de la región en el reclamo del retorno a la institucionalidad. La foto debería ser de ellos tres respaldando a Zelaya junto a Calderón (México), y –por ejemplo- Hillary Clinton y Celso Amorim (Brasil). Eso le daría mayor seriedad y que el peligro de dejar el micrófono a los populistas Chávez y Ortega (Nicaragua).
Esto porque ahora hay dos presidentes hondureños. El que reconoce el mundo y todas sus instituciones, pero no Honduras; y el que reconocen todas las fuerzas políticas y las instituciones hondureñas, pero no el mundo. Son claves estos dos detalles. Toda la institucionalidad mundial versus toda la institucionalidad hondureña. Quién doblegará a quién, está por verse esta semana. Es, sin embargo, un pulso de débiles por una presidencia simbólica. La institucionalidad hondureña es incluso más débil que la nuestra, pero la comunidad internacional puede ser lo suficientemente retórica o indiferente como para no poder doblegarla.
La respuesta internacional ha sido impresionante. Ha habido una condena de América Central, América Latina, Washington, Europa, la ONU. La respuesta hondureña también: ningún poder político hondureño ha cuestionado el golpe de Estado. Los militares hondureños ya están actuando –deteniendo a ministros y simpatizantes de Zelaya, como el alcalde de San Pedro Sula-, y si la comunidad internacional quiere sentar un precedente para todos los militares del continente tiene que advertir que tomará acciones.
Puede suspender a Honduras de la OEA, suspender la cooperación internacional y establecer sanciones comerciales hasta que no repongan a Zelaya. El SICA puede suspenderlo de las negociaciones del Acuerdo de Asociación con Europa y de la cooperación antinarcótica bajo el amparo de la ONU.
El daño está hecho, por los militares y los políticos hondureños, que se encargaron de impedir que un presidente pueda gobernar los próximos cinco meses su país. Esto porque ni un Zelaya repuesto o un Micheletti aislado del mundo tendrán capacidad para gobernar: se trataría de una presidencia simbólica. Pero en política los símbolos importan mucho y es un momento precioso para recordarles a los militares que el mundo los quiere, pero bien guardaditos en sus cuarteles.
martinpellecer@gmail.com
Sí, Manuel Zelaya es un populista que tensó la cuerda al forzar “una encuesta” ilegal, que no tendría efectos vinculantes y violó las leyes. Pero bajo ninguna circunstancia podemos permitir en Centroamérica que los militares salgan de sus cuarteles a interferir en política.
Ahora hay que ver cómo evitamos que el agua llegue al río y nuestro papel como vecino inmediato es clave. En Honduras sí que tenemos responsabilidad porque sí tenemos un peso económico e intereses estratégicos recíprocos.
La primera reacción del Gobierno ha sido la adecuada: desconocer al gobierno golpista, cortar relaciones militares, asistir a una reunión del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y mantener a nuestro embajador en Tegucigalpa. El siguiente paso tiene que ser ayudar a conseguir que la presión internacional sea por medio del SICA y de la Organización de Estados Americanos (OEA) y no a través de la incendiaria ALBA de Chávez. Esto es clave para encontrar una salida institucional y negociada a esta crisis.
El presidente Colom, junto a sus homólogos Funes, de El Salvador; y Arias, de Costa Rica, tienen que ser los principales actores de la región en el reclamo del retorno a la institucionalidad. La foto debería ser de ellos tres respaldando a Zelaya junto a Calderón (México), y –por ejemplo- Hillary Clinton y Celso Amorim (Brasil). Eso le daría mayor seriedad y que el peligro de dejar el micrófono a los populistas Chávez y Ortega (Nicaragua).
Esto porque ahora hay dos presidentes hondureños. El que reconoce el mundo y todas sus instituciones, pero no Honduras; y el que reconocen todas las fuerzas políticas y las instituciones hondureñas, pero no el mundo. Son claves estos dos detalles. Toda la institucionalidad mundial versus toda la institucionalidad hondureña. Quién doblegará a quién, está por verse esta semana. Es, sin embargo, un pulso de débiles por una presidencia simbólica. La institucionalidad hondureña es incluso más débil que la nuestra, pero la comunidad internacional puede ser lo suficientemente retórica o indiferente como para no poder doblegarla.
La respuesta internacional ha sido impresionante. Ha habido una condena de América Central, América Latina, Washington, Europa, la ONU. La respuesta hondureña también: ningún poder político hondureño ha cuestionado el golpe de Estado. Los militares hondureños ya están actuando –deteniendo a ministros y simpatizantes de Zelaya, como el alcalde de San Pedro Sula-, y si la comunidad internacional quiere sentar un precedente para todos los militares del continente tiene que advertir que tomará acciones.
Puede suspender a Honduras de la OEA, suspender la cooperación internacional y establecer sanciones comerciales hasta que no repongan a Zelaya. El SICA puede suspenderlo de las negociaciones del Acuerdo de Asociación con Europa y de la cooperación antinarcótica bajo el amparo de la ONU.
El daño está hecho, por los militares y los políticos hondureños, que se encargaron de impedir que un presidente pueda gobernar los próximos cinco meses su país. Esto porque ni un Zelaya repuesto o un Micheletti aislado del mundo tendrán capacidad para gobernar: se trataría de una presidencia simbólica. Pero en política los símbolos importan mucho y es un momento precioso para recordarles a los militares que el mundo los quiere, pero bien guardaditos en sus cuarteles.
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miércoles, 24 de junio de 2009
88. Parece que les habláramos en chino
Pareciera como si los actores políticos y judiciales se hacen los locos o sienten que les hablamos en chino. Todos los ciudadanos estamos reclamando la depuración del sistema y ellos lo repiten y cuando les toca depurarse o que los fiscalicen o aportar a la transparencia, ahí sí no es con ellos.
Por primera vez desde el retorno a la democracia, y a fuerza de los durísimos golpes de los últimos 25 años y los asesinatos desde hace 10 años, como sociedad nos estamos planteando la recuperación del sistema de justicia y de las fuerzas de seguridad, del Estado (perdido contra las mafias desde el año 2000). Bueno, para muchos es más una apropiación porque por generaciones los ciudadanos no hemos sido los dueños del Estado.
Pero para muchos, esta demanda de depuración es del diente al labio. Lo que da más vergüenza es la reacción de los miembros de la Fiscalía de Derechos Contra la Vida del Ministerio Público haciendo huelga para evitar que la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig) los fiscalice. ¡Pero si les hemos estado reclamando eso desde hace años! Señor Fiscal General Vásquez Zárate, ¿qué va a hacer? Tenemos que dejar de proteger a los gremios y proteger a los ciudadanos.
Otro gremio que está en el ojo del huracán son los rectores de las universidades –resaltan Harold Caballeros y Eduardo Suger, que aspiran seguramente a “transparentar el Estado” desde la Presidencia- que se niegan a elegir a los presidentes de las comisiones de postulación de una manera pública y por sorteo. Se supone que son honorables, pero en el proceso de depurar las cortes no hay espacio para ser quisquillosos con la transparencia.
Después, los políticos. Sale el alcalde Arzú a decir que los partidos políticos tienen que renovarse –al igual que la Prensa y la iniciativa privada- lo cual puede ser cierto, pero él se hace elegir como Secretario General del Partido Unionista. Creo que habrá que ponerlo pronto en el podio de los “líderes eternos” que no construyen instituciones para ceder la batuta, algo así como Ríos Montt con su moribundo FRG o los sindicalistas. No hay ninguna cara nueva entre la élite del partido. Qué vergüenza.
(Paréntesis: Se mira duro el panorama a 15 meses de las elecciones. Sandra Torres. Pérez Molina. Giammattei. Suger. Caballeros. Baldizón. ¿No tenemos algún Obama? ¿O al menos un Mauricio Funes (presidente de El Salvador)? ¿O alguien de nuestros valientes de la sociedad civil o expolíticos que se anime a desafiar la hegemonía de los caciques y el poder retrógrado y el oscuro?)
Siguiendo con las irresponsabilidades –que parecen baratas-, otro ejemplo de no comprender que la depuración es para todos es la intimidación que Giovanni Fratti -abanderado de los jóvenes neoliberales- hizo a la columnista Marielos Monzón en un restaurante. Resulta que quiere ser de los nuevos líderes para construir un nuevo país calcando nuestros últimos treinta nefastos años.
Creo que no comprendemos que si nuestro Estado está tan podrido es porque nadie en la sociedad está dispuesto a depurarse. Estamos en una ventana de oportunidad espectacular para animarnos.
PS. Qué tal si los medios se enfocan no en la cantidad de contagiados cada día sino en que la mortalidad es mínima en el mundo, que los enfermos evolucionan bien y que estamos dentro de la curva normal de contagios. Creo que evitaría una paranoia. Eso sí, el Ministro de Salud… quizás debería dejar que el vicepresidente Espada sea el encargado de comunicarse.
www.martinguatemala.blogspot.com
Por primera vez desde el retorno a la democracia, y a fuerza de los durísimos golpes de los últimos 25 años y los asesinatos desde hace 10 años, como sociedad nos estamos planteando la recuperación del sistema de justicia y de las fuerzas de seguridad, del Estado (perdido contra las mafias desde el año 2000). Bueno, para muchos es más una apropiación porque por generaciones los ciudadanos no hemos sido los dueños del Estado.
Pero para muchos, esta demanda de depuración es del diente al labio. Lo que da más vergüenza es la reacción de los miembros de la Fiscalía de Derechos Contra la Vida del Ministerio Público haciendo huelga para evitar que la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig) los fiscalice. ¡Pero si les hemos estado reclamando eso desde hace años! Señor Fiscal General Vásquez Zárate, ¿qué va a hacer? Tenemos que dejar de proteger a los gremios y proteger a los ciudadanos.
Otro gremio que está en el ojo del huracán son los rectores de las universidades –resaltan Harold Caballeros y Eduardo Suger, que aspiran seguramente a “transparentar el Estado” desde la Presidencia- que se niegan a elegir a los presidentes de las comisiones de postulación de una manera pública y por sorteo. Se supone que son honorables, pero en el proceso de depurar las cortes no hay espacio para ser quisquillosos con la transparencia.
Después, los políticos. Sale el alcalde Arzú a decir que los partidos políticos tienen que renovarse –al igual que la Prensa y la iniciativa privada- lo cual puede ser cierto, pero él se hace elegir como Secretario General del Partido Unionista. Creo que habrá que ponerlo pronto en el podio de los “líderes eternos” que no construyen instituciones para ceder la batuta, algo así como Ríos Montt con su moribundo FRG o los sindicalistas. No hay ninguna cara nueva entre la élite del partido. Qué vergüenza.
(Paréntesis: Se mira duro el panorama a 15 meses de las elecciones. Sandra Torres. Pérez Molina. Giammattei. Suger. Caballeros. Baldizón. ¿No tenemos algún Obama? ¿O al menos un Mauricio Funes (presidente de El Salvador)? ¿O alguien de nuestros valientes de la sociedad civil o expolíticos que se anime a desafiar la hegemonía de los caciques y el poder retrógrado y el oscuro?)
Siguiendo con las irresponsabilidades –que parecen baratas-, otro ejemplo de no comprender que la depuración es para todos es la intimidación que Giovanni Fratti -abanderado de los jóvenes neoliberales- hizo a la columnista Marielos Monzón en un restaurante. Resulta que quiere ser de los nuevos líderes para construir un nuevo país calcando nuestros últimos treinta nefastos años.
Creo que no comprendemos que si nuestro Estado está tan podrido es porque nadie en la sociedad está dispuesto a depurarse. Estamos en una ventana de oportunidad espectacular para animarnos.
PS. Qué tal si los medios se enfocan no en la cantidad de contagiados cada día sino en que la mortalidad es mínima en el mundo, que los enfermos evolucionan bien y que estamos dentro de la curva normal de contagios. Creo que evitaría una paranoia. Eso sí, el Ministro de Salud… quizás debería dejar que el vicepresidente Espada sea el encargado de comunicarse.
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jueves, 18 de junio de 2009
87. ¿Corte de Constitucionalidad para los ciudadanos?
La Corte de Constitucionalidad (CC) tiene otra vez una decisión para formar país: Decidir si los ciudadanos tenemos que pagarle más al monopolio de la Empresa Eléctrica.
No sé si me da confianza nuestro máximo tribunal. No me la da por su interpretación política de las leyes. Porque al final se convierte en un pulso entre magistrados éticos y magistrados no éticos de la Corte.
A ver, la Empresa Eléctrica tiene un monopolio con el que nos mira la cara de brutos a los guatemaltecos, produciendo energía acá y vendiéndola más barata a los salvadoreños. Además, sin ninguna competencia nacional. Y con ganancias multimillonarias. Y el Estado –por medio de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica- decidió que nos cobre menos. Y viene este monopolio español –aunque podría ser un detestable monopolio guatemalteco o mexicano- y se rehúsa a pagar más impuestos y tiene la osadía de dejar de facturar.
¿Se imaginan si el Estado español les da un monopolio y les aumenta la tarifa y ellos se atreven a dejar de facturar? Directito al bote. Acá, estamos en las manos de cinco magistrados.
Y la última decisión clave para el futuro del país que tomaron con los pies pasó desapercibida entre tanto escándalo. Ampararon provisionalmente a la gremial de armeros respecto de una parte de la nueva ley de armas, que prohibía a los menores de 25 años portar un arma. Les dejaron que los patojitos de 18 años que contratan puedan ser una excepción igual que los policías nacionales.
Qué vergüenza. La mitad de los guardias de seguridad tienen menos de 25 años y la inmensa mayoría no recibe ninguna capacitación de absolutamente nada.
“Es que va a haber muchos desempleados”, dicen los armeros. Pues el sector productivo del país podría ser un poco más innovador y responsable que estar dando armas a campesinos del interior malpagándoles a cambio de evitar que cualquiera se acerque a sus parqueos.
Yo recuerdo que una tarde en medio del tráfico me detuve en un parqueo vacío de una farmacia en la zona 10 con luces intermitentes a esperar a un amigo al que tenía que pasar a traer; estaba saliendo de una tienda. Tenía que esperar dos minutos.
Pero el guardia de la farmacia se acercó y me dijo “no te podés quedar acá”. Yo le expliqué que serían dos minutos y que si llegaba otro carro, me movería. “El patrón me dio órdenes de disparar a cualquiera que se ponga en el parqueo”. “Son dos minutos”, le respondí. “¿No entendés?”, me gritó, cargando su escopeta, antes de continuar, “¿Vos me vas a pagar los mil pesos que me dan a fin de mes?”, me preguntó, junto antes de que llegara mi amigo.
Yo tuve suerte. El otro día ví como dos guardias de seguridad vapuleaban a un tipo que se sentó en una acera de una heladería en Las Américas hasta que intervenimos unos comensales. No sé la cantidad de asesinatos o lesiones que habrán cometido guardias de seguridad privados –o empleados de los patrones de las empresas de seguridad- a quienes la CC está beneficiando.
Pero bueno, al final, ¿cuánto les importamos los ciudadanos a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad? Ellos tienen la respuesta.
PS. Dos posdatas. La primera es el agradecimiento a la CICIG por cuestionar con igual rigor a “los buenos” que a “los malos”. Es un paso adelante que en el caso de la PDH digan que el acusado no es el responsable del secuestro de Gladys Monterroso, aunque (espero) eso no quiera decir que el caso está cerrado. Como también lo es la llamada de atención a los medios –todos- desinformadores. La vida no es de buenos y malos. Tenemos que ser responsables.
La segunda es mi solidaridad con Otto Pérez y Roxana Baldetti por las amenazas de muerte en su contra; creo que el gobierno de Colom se está pasando de demonizarlos.
martinpellecer@gmail.com
No sé si me da confianza nuestro máximo tribunal. No me la da por su interpretación política de las leyes. Porque al final se convierte en un pulso entre magistrados éticos y magistrados no éticos de la Corte.
A ver, la Empresa Eléctrica tiene un monopolio con el que nos mira la cara de brutos a los guatemaltecos, produciendo energía acá y vendiéndola más barata a los salvadoreños. Además, sin ninguna competencia nacional. Y con ganancias multimillonarias. Y el Estado –por medio de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica- decidió que nos cobre menos. Y viene este monopolio español –aunque podría ser un detestable monopolio guatemalteco o mexicano- y se rehúsa a pagar más impuestos y tiene la osadía de dejar de facturar.
¿Se imaginan si el Estado español les da un monopolio y les aumenta la tarifa y ellos se atreven a dejar de facturar? Directito al bote. Acá, estamos en las manos de cinco magistrados.
Y la última decisión clave para el futuro del país que tomaron con los pies pasó desapercibida entre tanto escándalo. Ampararon provisionalmente a la gremial de armeros respecto de una parte de la nueva ley de armas, que prohibía a los menores de 25 años portar un arma. Les dejaron que los patojitos de 18 años que contratan puedan ser una excepción igual que los policías nacionales.
Qué vergüenza. La mitad de los guardias de seguridad tienen menos de 25 años y la inmensa mayoría no recibe ninguna capacitación de absolutamente nada.
“Es que va a haber muchos desempleados”, dicen los armeros. Pues el sector productivo del país podría ser un poco más innovador y responsable que estar dando armas a campesinos del interior malpagándoles a cambio de evitar que cualquiera se acerque a sus parqueos.
Yo recuerdo que una tarde en medio del tráfico me detuve en un parqueo vacío de una farmacia en la zona 10 con luces intermitentes a esperar a un amigo al que tenía que pasar a traer; estaba saliendo de una tienda. Tenía que esperar dos minutos.
Pero el guardia de la farmacia se acercó y me dijo “no te podés quedar acá”. Yo le expliqué que serían dos minutos y que si llegaba otro carro, me movería. “El patrón me dio órdenes de disparar a cualquiera que se ponga en el parqueo”. “Son dos minutos”, le respondí. “¿No entendés?”, me gritó, cargando su escopeta, antes de continuar, “¿Vos me vas a pagar los mil pesos que me dan a fin de mes?”, me preguntó, junto antes de que llegara mi amigo.
Yo tuve suerte. El otro día ví como dos guardias de seguridad vapuleaban a un tipo que se sentó en una acera de una heladería en Las Américas hasta que intervenimos unos comensales. No sé la cantidad de asesinatos o lesiones que habrán cometido guardias de seguridad privados –o empleados de los patrones de las empresas de seguridad- a quienes la CC está beneficiando.
Pero bueno, al final, ¿cuánto les importamos los ciudadanos a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad? Ellos tienen la respuesta.
PS. Dos posdatas. La primera es el agradecimiento a la CICIG por cuestionar con igual rigor a “los buenos” que a “los malos”. Es un paso adelante que en el caso de la PDH digan que el acusado no es el responsable del secuestro de Gladys Monterroso, aunque (espero) eso no quiera decir que el caso está cerrado. Como también lo es la llamada de atención a los medios –todos- desinformadores. La vida no es de buenos y malos. Tenemos que ser responsables.
La segunda es mi solidaridad con Otto Pérez y Roxana Baldetti por las amenazas de muerte en su contra; creo que el gobierno de Colom se está pasando de demonizarlos.
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martes, 9 de junio de 2009
86. ¿Y ahora? ¿Qué hacemos con el ejército en Guatemala?
Tenemos la capacidad para fijarnos en cualquier detalle que abone en el pesimismo, en ver el más mínimo error o estupidez en el otro para denunciar lo irredimible de su condición; casi todos los que tienen acceso al micrófono son especialistas en ver el vaso medio vacío. Pero esta semana nadie dijo ni pío por un escándalo casi tan fuerte como el asesinato de Rodrigo Rosenberg.
Resulta que los narcos matan policías del Ministerio de Gobernación con armas del Ministerio de la Defensa de Guatemala, del ejército. El excelente artículo de Luis Ángel Sas en elPeriódico la semana pasada nos recordó que cuando despertamos, el dinosaurio sigue ahí. El 24 de abril, cinco policías fueron asesinados por narcotraficantes cuando buscaban incautar cocaína y un arsenal inmenso. Pues era de Industria Militar Guatemalteca.
“Ah, es que nos lo robaron”, respondió el ministro Valenzuela. Ajá. Pero no lo denunciaron en el Ministerio Público “porque es un delito militar”. Si pues. Para robarse ese arsenal de las instalaciones del Ministerio de la Defensa, sin disparar una sola bala, seguramente hubo un par de soldados chispudos, ¿no? Ningún mayor ni capitán ni general ni ex general estuvo metido. No, nada que ver. Si los militares son los que nos brindarán seguridad y salvarán al país de los narcos. Y sobre este incidente, todos nos quedamos callados y acá no pasó nada.
El caso es tan escandalosamente grave y la ausencia de ninguna reacción hasta el lunes por la mañana por parte del comandante general del Ejército, don Álvaro Colom, ni de ningún diputado de oposición, ni del CACIF, ni de absolutamente nadie, que uno tiene que recurrir a cinismos para describirlo.
El Instituto Brookings, el think tank más importante del mundo, describía en su análisis sobre Guatemalastán (o sea, nosotros), que el narcotráfico en el país siempre ha contado con la complicidad del ejército de Guatemala. Le cedieron a los cárteles las estructuras del contrabando –que sólo el gobierno de Álvaro Arzú se atrevió a combatir-, le prestaron la pista de la Base Militar de Zacapa hace un par de años –otro hecho que nadie comentó- y ahora “dejan que les roben armas”, por no decir que se las facilitan. Si yo fuera militar, me daría vergüenza. Como soy un ciudadano, me indigna y escribo una columna para intentar contagiar de mi indignación a las autoridades de mi Estado.
¿Y ahora? A la PNC se le depura hace años y ahora la CICIG ya puede trabajar con un equipo de investigación. A los jueces y fiscales corruptos al fin los estamos fiscalizando con ayuda de CICIG. Al Congreso lo fiscalizamos hasta convertirlo en cenizas (con la complicidad de los tantos corruptos y clientelares diputados), al mediocre Gobierno de la UNE le impedimos gobernar… y ¿al ejército?
¿Vencieron militarmente a la guerrilla para darle el país a los narcos?
¿Y ahora? ¿Los militares probos van a depurar su ejército? ¿Va a dejar el presidente Colom de repetir la mentira de que fue porque se redujo el ejército que entró el narcotráfico? ¿Le pedimos a la Cicig que nos eche una mano para depurarlo? ¿Pondrá el ministro Valenzuela a disposición de los tribunales a los militares responsables del robo? ¿Interpelará al ministro el Partido Patriota (o aunque sea los populistas de Lider)? ¿O le pedimos a los gringos y a la ONU que intervengan? Aló… ¿hay alguien ahí?
martinpellecer@gmail.com
Resulta que los narcos matan policías del Ministerio de Gobernación con armas del Ministerio de la Defensa de Guatemala, del ejército. El excelente artículo de Luis Ángel Sas en elPeriódico la semana pasada nos recordó que cuando despertamos, el dinosaurio sigue ahí. El 24 de abril, cinco policías fueron asesinados por narcotraficantes cuando buscaban incautar cocaína y un arsenal inmenso. Pues era de Industria Militar Guatemalteca.
“Ah, es que nos lo robaron”, respondió el ministro Valenzuela. Ajá. Pero no lo denunciaron en el Ministerio Público “porque es un delito militar”. Si pues. Para robarse ese arsenal de las instalaciones del Ministerio de la Defensa, sin disparar una sola bala, seguramente hubo un par de soldados chispudos, ¿no? Ningún mayor ni capitán ni general ni ex general estuvo metido. No, nada que ver. Si los militares son los que nos brindarán seguridad y salvarán al país de los narcos. Y sobre este incidente, todos nos quedamos callados y acá no pasó nada.
El caso es tan escandalosamente grave y la ausencia de ninguna reacción hasta el lunes por la mañana por parte del comandante general del Ejército, don Álvaro Colom, ni de ningún diputado de oposición, ni del CACIF, ni de absolutamente nadie, que uno tiene que recurrir a cinismos para describirlo.
El Instituto Brookings, el think tank más importante del mundo, describía en su análisis sobre Guatemalastán (o sea, nosotros), que el narcotráfico en el país siempre ha contado con la complicidad del ejército de Guatemala. Le cedieron a los cárteles las estructuras del contrabando –que sólo el gobierno de Álvaro Arzú se atrevió a combatir-, le prestaron la pista de la Base Militar de Zacapa hace un par de años –otro hecho que nadie comentó- y ahora “dejan que les roben armas”, por no decir que se las facilitan. Si yo fuera militar, me daría vergüenza. Como soy un ciudadano, me indigna y escribo una columna para intentar contagiar de mi indignación a las autoridades de mi Estado.
¿Y ahora? A la PNC se le depura hace años y ahora la CICIG ya puede trabajar con un equipo de investigación. A los jueces y fiscales corruptos al fin los estamos fiscalizando con ayuda de CICIG. Al Congreso lo fiscalizamos hasta convertirlo en cenizas (con la complicidad de los tantos corruptos y clientelares diputados), al mediocre Gobierno de la UNE le impedimos gobernar… y ¿al ejército?
¿Vencieron militarmente a la guerrilla para darle el país a los narcos?
¿Y ahora? ¿Los militares probos van a depurar su ejército? ¿Va a dejar el presidente Colom de repetir la mentira de que fue porque se redujo el ejército que entró el narcotráfico? ¿Le pedimos a la Cicig que nos eche una mano para depurarlo? ¿Pondrá el ministro Valenzuela a disposición de los tribunales a los militares responsables del robo? ¿Interpelará al ministro el Partido Patriota (o aunque sea los populistas de Lider)? ¿O le pedimos a los gringos y a la ONU que intervengan? Aló… ¿hay alguien ahí?
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lunes, 1 de junio de 2009
85. Brasil en Guatemala
Durante casi 200 años, América Latina siempre se debatió entre ser como Europa o Estados Unidos o ser como sí misma. Desde hace cinco años ya no existe esa disyuntiva. Ahora todos, desde México hasta Chile, pasando por Ecuador, Colombia o Guatemala, todos queremos ser como Brasil. Todos queremos ser América Latina.
En su seria estrategia de expansión global, Planalto e Itamaratí decidieron que la zona de influencia brasileira sería Suramérica y el Caribe, decidieron fomentar la asociación con los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) para garantizar su crecimiento económico y político, entendieron lo importante de una alianza estratégica con Washington a prueba de Bushes, y tuvieron la visión para empezar la cooperación e influencia en África a través de los países lusoparlantes –que fueron colonias del imperio portugués (cuya sede estuvo durante más de un siglo en Río de Janeiro)- y aspiran con esto a tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Como podemos ver, Centroamérica no aparece de momento en este mapamundi brasileiro. Esto es seriamente perjudicial para nuestros intereses porque América Latina existe en el mundo de las grandes ligas sólo a través de Brasil.
Las primeras visitas después de ser electos como presidentes de Guatemala y El Salvador fueron a Brasilia. Las respuestas de cómo quieren ser cuando sean grandes de los presidentes Colom y Funes fueron como Lula. El viaje del presidente Lula a Centroamérica puede ser el inicio de la reciprocidad. Pero a mí un acuerdo de libre comercio entre Mercosur y SICA me sabe a migajas.
Centroamérica quiere ser parte de la UNASUR y Brasil es el único que puede acelerarlo. Guatemala hubiera querido llevar su crisis política actual a la mesa de la UNASUR y tuvo que llevarla a la OEA y al Grupo de Río. Centroamérica quiere ser parte central de la alianza energética entre Brasil y Estados Unidos y Lula tiene un peso clave para que así sea. Centroamérica quiere existir para América del Sur y la única que puede hacerlo suceder es Brasilia.
Y no es que Centroamérica sea sólo un patio trasero. Con nuestros 47 millones de habitantes, somos “el tercer país” de América Latina tras Brasil y México y comerciamos tanto con Estados Unidos como lo que comercian India, Rusia e Indonesia con sus 1 500 millones de habitantes. Sí, son cifras de USAID. Nuestro potencial para crecer es enorme.
Sí, tenemos retos enormes contra la pobreza y el narcotráfico. Brasil puede compartir su experiencia en ambas.
Centroamérica quiere copiar los programas sociales brasileños y nosotros ciudadanos agradeceríamos muchísimo si Lula puede hacerle entender al presidente Colom y su esposa Sandra Torres que la clave del éxito de Bolsa Scuola fue la institucionalización y la transparencia y no el clientelismo político. Que aunque Lula quiera que su ministra Dilma Rousseff sea su sucesora, no la va a poner a entregar el dinero desde sus manos a las mujeres brasileñas como sí lo hace Torres de Colom.
Brasil quiere ser el líder latinoamericano para ser más representativo en el tablero mundial. Pero quiere ser no un líder-jefe, sino un líder-hermano grande. Bueno, pues al hermano grande se le reclama reciprocidades, un trato horizontal y atención. Sí, atención para Centroamérica, que quiere ser una sola con América del Sur. ¿Cuál será la respuesta del presidente Lula?
martinpellecer@gmail.com
En su seria estrategia de expansión global, Planalto e Itamaratí decidieron que la zona de influencia brasileira sería Suramérica y el Caribe, decidieron fomentar la asociación con los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) para garantizar su crecimiento económico y político, entendieron lo importante de una alianza estratégica con Washington a prueba de Bushes, y tuvieron la visión para empezar la cooperación e influencia en África a través de los países lusoparlantes –que fueron colonias del imperio portugués (cuya sede estuvo durante más de un siglo en Río de Janeiro)- y aspiran con esto a tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Como podemos ver, Centroamérica no aparece de momento en este mapamundi brasileiro. Esto es seriamente perjudicial para nuestros intereses porque América Latina existe en el mundo de las grandes ligas sólo a través de Brasil.
Las primeras visitas después de ser electos como presidentes de Guatemala y El Salvador fueron a Brasilia. Las respuestas de cómo quieren ser cuando sean grandes de los presidentes Colom y Funes fueron como Lula. El viaje del presidente Lula a Centroamérica puede ser el inicio de la reciprocidad. Pero a mí un acuerdo de libre comercio entre Mercosur y SICA me sabe a migajas.
Centroamérica quiere ser parte de la UNASUR y Brasil es el único que puede acelerarlo. Guatemala hubiera querido llevar su crisis política actual a la mesa de la UNASUR y tuvo que llevarla a la OEA y al Grupo de Río. Centroamérica quiere ser parte central de la alianza energética entre Brasil y Estados Unidos y Lula tiene un peso clave para que así sea. Centroamérica quiere existir para América del Sur y la única que puede hacerlo suceder es Brasilia.
Y no es que Centroamérica sea sólo un patio trasero. Con nuestros 47 millones de habitantes, somos “el tercer país” de América Latina tras Brasil y México y comerciamos tanto con Estados Unidos como lo que comercian India, Rusia e Indonesia con sus 1 500 millones de habitantes. Sí, son cifras de USAID. Nuestro potencial para crecer es enorme.
Sí, tenemos retos enormes contra la pobreza y el narcotráfico. Brasil puede compartir su experiencia en ambas.
Centroamérica quiere copiar los programas sociales brasileños y nosotros ciudadanos agradeceríamos muchísimo si Lula puede hacerle entender al presidente Colom y su esposa Sandra Torres que la clave del éxito de Bolsa Scuola fue la institucionalización y la transparencia y no el clientelismo político. Que aunque Lula quiera que su ministra Dilma Rousseff sea su sucesora, no la va a poner a entregar el dinero desde sus manos a las mujeres brasileñas como sí lo hace Torres de Colom.
Brasil quiere ser el líder latinoamericano para ser más representativo en el tablero mundial. Pero quiere ser no un líder-jefe, sino un líder-hermano grande. Bueno, pues al hermano grande se le reclama reciprocidades, un trato horizontal y atención. Sí, atención para Centroamérica, que quiere ser una sola con América del Sur. ¿Cuál será la respuesta del presidente Lula?
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lunes, 25 de mayo de 2009
84. Jóvenes:
Son la esperanza del país, no se desperdicien.
Jóvenes:
Hace un mes, el caos por el asesinato de pilotos y una radio basura diciendo que había estado de sitio el día que aprobarían la ley para restringir armas nos hizo creer que se desmoronaba el suelo y llegábamos al sótano, que tocábamos fondo. El caso Rosenberg nos rompió otras tablas y nos demostró que había un sótano más abajo. La crisis política que se desató hizo crujir de nuevo el suelo y parecíamos prestos a caer a otro sótano de radicalización y sangre. No está siendo así; de momento parece soportar este piso.
Está soportando por dos troncos. La CICIG para resolver la parte jurídica del asesinato de Rosenberg. Y los jóvenes, los miles (¿20 mil el primer domingo y 15 mil anteayer?) vestidos de blanco de clases media y alta, cuya mayoría nunca había ejercido su responsabilidad de ciudadanos. Estos jóvenes están logrando cosas que no lograron la oposición, CICIG, diplomáticos o la opinión pública: presionar al Congreso a aprobar la ley para transparentar la elección de magistrados en el Organismo Judicial –pieza angular para la impunidad-, propuesta por Nineth Montenegro.
Estos jóvenes lograron manifestaciones para evitar que el país se desmorone y son los que pueden construir escaleras para empezar a salir de los sótanos que nos heredaron. Pero esto es la vida real y si no construyen escaleras, el suelo volverá a romperse. Si queremos cambiar el sistema de justicia del país tenemos que ser críticos con nosotros mismos. Jóvenes: no desperdicien el momento guiados por liderazgos estúpidos.
“Estúpido” suena fuerte, pero esto es política, es ser ciudadanos en Guatemala, y los suavizantes para las palabras sobran. Pedir la renuncia de Colom es una necedad que no ayudaría en lo absoluto; tiene que haber una investigación previa de CICIG. No se dejen llevar por liderazgos radicales como los neoliberales y los ultraderechas.
Vean las metas alcanzables. La primera, sobre la ley de comisiones para los magistrados, la consiguieron. ¿La segunda cuál es? ¿Un presidente para la Corte Suprema de Justicia? Llevamos cinco meses sin presidente judicial. ¿La ley para la protección de testigos? ¿La agenda que le pedimos a la CICIG? ¿La agenda del Acuerdo Nacional de Seguridad? ¿La renuncia de los principales acusados por Rosenberg? Recuerden que no son Colom y su esposa, sino Alejos y Valdés.
Las metas, que pueden ser por ejemplo mensuales y que tienen que ser alcanzables, tienen que ser definidas, propuestas, discutidas.
Los radicales tienen que ser aislados. No nos vamos a poner de acuerdo nunca sobre ideologías. Eso de “seguridad, libertad y propiedad”… a la tarima electoral, no a un movimiento contra la impunidad. En lo que todos los guatemaltecos estamos de acuerdos es en el fin de la impunidad. Pues fuerza ahí.
Lo último: No querramos tapar soles con dedos. El movimiento de los jóvenes tiene que ser interclasista. “Esto no es de pobres contra ricos”. Cierto que no, y eso es una estrategia del gobierno de Colom para deslegitimar el movimiento. ¿Pero qué están haciendo para contrarrestarla? ¿Cuántos jóvenes de la UFM, URL, UNIS han ido a dar una vuelta a la USAC o a la UMG para invitar gente a la manifestación y negociar demandas? Qué decepción ver a “los tres líderes” que fueron a dejar las firmas al Congreso. Hombres, blancos y clase alta. ¿Eso es el movimiento? ¿Eso es Guatemala? Yo creo que ambos son más. ¡Fuerza! Que de ustedes depende el futuro de este país.
martinpellecer@gmail.com
Jóvenes:
Hace un mes, el caos por el asesinato de pilotos y una radio basura diciendo que había estado de sitio el día que aprobarían la ley para restringir armas nos hizo creer que se desmoronaba el suelo y llegábamos al sótano, que tocábamos fondo. El caso Rosenberg nos rompió otras tablas y nos demostró que había un sótano más abajo. La crisis política que se desató hizo crujir de nuevo el suelo y parecíamos prestos a caer a otro sótano de radicalización y sangre. No está siendo así; de momento parece soportar este piso.
Está soportando por dos troncos. La CICIG para resolver la parte jurídica del asesinato de Rosenberg. Y los jóvenes, los miles (¿20 mil el primer domingo y 15 mil anteayer?) vestidos de blanco de clases media y alta, cuya mayoría nunca había ejercido su responsabilidad de ciudadanos. Estos jóvenes están logrando cosas que no lograron la oposición, CICIG, diplomáticos o la opinión pública: presionar al Congreso a aprobar la ley para transparentar la elección de magistrados en el Organismo Judicial –pieza angular para la impunidad-, propuesta por Nineth Montenegro.
Estos jóvenes lograron manifestaciones para evitar que el país se desmorone y son los que pueden construir escaleras para empezar a salir de los sótanos que nos heredaron. Pero esto es la vida real y si no construyen escaleras, el suelo volverá a romperse. Si queremos cambiar el sistema de justicia del país tenemos que ser críticos con nosotros mismos. Jóvenes: no desperdicien el momento guiados por liderazgos estúpidos.
“Estúpido” suena fuerte, pero esto es política, es ser ciudadanos en Guatemala, y los suavizantes para las palabras sobran. Pedir la renuncia de Colom es una necedad que no ayudaría en lo absoluto; tiene que haber una investigación previa de CICIG. No se dejen llevar por liderazgos radicales como los neoliberales y los ultraderechas.
Vean las metas alcanzables. La primera, sobre la ley de comisiones para los magistrados, la consiguieron. ¿La segunda cuál es? ¿Un presidente para la Corte Suprema de Justicia? Llevamos cinco meses sin presidente judicial. ¿La ley para la protección de testigos? ¿La agenda que le pedimos a la CICIG? ¿La agenda del Acuerdo Nacional de Seguridad? ¿La renuncia de los principales acusados por Rosenberg? Recuerden que no son Colom y su esposa, sino Alejos y Valdés.
Las metas, que pueden ser por ejemplo mensuales y que tienen que ser alcanzables, tienen que ser definidas, propuestas, discutidas.
Los radicales tienen que ser aislados. No nos vamos a poner de acuerdo nunca sobre ideologías. Eso de “seguridad, libertad y propiedad”… a la tarima electoral, no a un movimiento contra la impunidad. En lo que todos los guatemaltecos estamos de acuerdos es en el fin de la impunidad. Pues fuerza ahí.
Lo último: No querramos tapar soles con dedos. El movimiento de los jóvenes tiene que ser interclasista. “Esto no es de pobres contra ricos”. Cierto que no, y eso es una estrategia del gobierno de Colom para deslegitimar el movimiento. ¿Pero qué están haciendo para contrarrestarla? ¿Cuántos jóvenes de la UFM, URL, UNIS han ido a dar una vuelta a la USAC o a la UMG para invitar gente a la manifestación y negociar demandas? Qué decepción ver a “los tres líderes” que fueron a dejar las firmas al Congreso. Hombres, blancos y clase alta. ¿Eso es el movimiento? ¿Eso es Guatemala? Yo creo que ambos son más. ¡Fuerza! Que de ustedes depende el futuro de este país.
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miércoles, 20 de mayo de 2009
(Crisis11). Sugerencias para solucionar la crisis. 20/05/09
Con el shock aparentemente superado –a pesar de la tensión en el ambiente- tenemos que empezar a pensar (y proponer) cómo destrabar la crisis política sin que el remezón por el caso Rosenberg quede impune y lograr que sirva de acicate para reformar nuestro sistema de justicia.
Acá, doce sugerencias.
1. La ciudadanía –los 30 mil del otro día en la Plaza Italia y los que están indignados por la impunidad- deben mantener las manifestaciones semanales. Sin la presión en las calles, nuestros políticos saben bien soportar las críticas de la opinión pública y de la comunidad internacional.
2. La ciudadanía –la mayoría de los manifestantes- no deberían dejar el liderazgo o la representación del movimiento en radicales neoliberales o de ultraderechas. Tampoco deben responder a provocaciones de manifestaciones oficialistas.
O a la inversa: Neoliberales, Cámara del Agro y PP, no sean oportunistas.
(Como detalle mínimo) La imagen representa mucho en política. Miren por favor la foto de los tres que fueron a entregar las 35 mil firmas al Congreso el otro día. ¿Es esa la imagen que quieren trasmitir a la ciudadanía de lo que es el movimiento? El movimiento es principalmente de jóvenes de clase media y alta. Podrían socializarlo.
3. La ciudadanía –la mayoría de manifestantes- debería enfocar sus demandas.
Pedir una investigación de la CICIG sin interferencias, bien.
Pedir la Ley de Comisiones de Postulación para transparentar las cortes (dando un seguimiento a todo el proceso), bien.
Pedir la renuncia de Gustavo Alejos y Gregorio Valdés, acusados directos por Rosenberg, bien.
Pedir una investigación a profundidad del Banrural (y de todos los bancos del sistema, que según el G-20 no son muy limpios), bien.
Pedir que se apruebe toda la agenda de la CICIG, bien.
Pedir que los canales “nacionales” tengan un poco de ética y cubran las manifestaciones, arriesgado pero bien.
Pedir la renuncia del Presidente, equivocado.
Pedir que “cualquier diputado” la solicite, populista.
4. El Presidente Colom y el Gobierno deben dejar de competir sobre las firmas o con las manifestaciones. Con eso, sólo se asemejan a Chávez, a Daniel Ortega. Sólo polarizan más y pierden más legitimidad porque piden las firmas a funcionarios presionados… Ya, lo del domingo en el parque “demostró fuerza”, pero es clientelar.
5. El Presidente Colom y el Gobierno no pueden seguir protegiendo a Alejos y Valdés de que los investigue la CICIG.
6. El Gobierno no puede seguir amenazando o intimidando a los manifestantes con dizque apologías del delito o arrestos a manifestantes en Twitter o Facebook.
7. El Presidente Colom debe dejar de radicalizar sus discursos. No puede seguir utilizando el recurso de que “sólo muerto lo sacan” o “me tienen que matar si me quieren fuera”, ni puede ponerse a amenazar desde el podio con “uno a uno van ir a la cárcel”. No depende de él, sino de la CICIG. Y además, no ayuda en nada a calmar al país.
8. El vicepresidente Espada hace bien en ejercer un rol de mediador entre Gobierno y empresarios, con USAC, PDH, Iglesias y embajada de EEUU como testigos.
9. Sandra de Colom debe dejar de presionar al presidente para que se radicalice. No le sirve ni al Gobierno, ni a ella, ni a nuestra democracia esa deriva.
10. El canciller Rodas hace bien en llamar a la OEA a que venga al país, así como al Grupo de Río o de la UNASUR, pero no debe caer en la tentación de presentar al gobierno de la UNE como un revolucionario víctima de la oligarquía. Es mucho más complejo. Hay odios pequeños (de la élite económica ante el izquierdismo retórico del Presidente) y odios grandes de grupos paralelos contra la CICIG y el Estado de Derecho. Hay radicales de extrema derecha que odian al Gobierno. Hay una amenaza del narcotráfico al Estado y al país… es algo mucho más complejo.
11. El CACIF hace bien en moderarse y no exigir renuncias o plantear que no dejará gobernar a Colom así por así. Deben dar un margen de maniobra a que evolucionen las investigaciones de la CICIG, aunque presionando al Gobierno para que no se intrometa en éstas.
12. El video de Rosenberg tiene acusaciones directas, llamamientos a la justicia, a no dejar que se nos caiga el país. Y ante eso hay que reaccionar. Pero lapidar a una institución como Banrural, que ha ayudado a tantos campesinos y sobre todo campesinas que no son sujetos de crédito en nuestro sistema bancario en vez de purgar a los corruptos... (por cierto, al presidente del banco José Ángel López no lo acusa de asesino, como algunos intentan confundir). O criminalizar a todos los cooperativistas… O incluso a un grupo musical… hay que tener mucho cuidado.
PS. Los internautas podemos dejar de reenviar campañas negras.
Acá, doce sugerencias.
1. La ciudadanía –los 30 mil del otro día en la Plaza Italia y los que están indignados por la impunidad- deben mantener las manifestaciones semanales. Sin la presión en las calles, nuestros políticos saben bien soportar las críticas de la opinión pública y de la comunidad internacional.
2. La ciudadanía –la mayoría de los manifestantes- no deberían dejar el liderazgo o la representación del movimiento en radicales neoliberales o de ultraderechas. Tampoco deben responder a provocaciones de manifestaciones oficialistas.
O a la inversa: Neoliberales, Cámara del Agro y PP, no sean oportunistas.
(Como detalle mínimo) La imagen representa mucho en política. Miren por favor la foto de los tres que fueron a entregar las 35 mil firmas al Congreso el otro día. ¿Es esa la imagen que quieren trasmitir a la ciudadanía de lo que es el movimiento? El movimiento es principalmente de jóvenes de clase media y alta. Podrían socializarlo.
3. La ciudadanía –la mayoría de manifestantes- debería enfocar sus demandas.
Pedir una investigación de la CICIG sin interferencias, bien.
Pedir la Ley de Comisiones de Postulación para transparentar las cortes (dando un seguimiento a todo el proceso), bien.
Pedir la renuncia de Gustavo Alejos y Gregorio Valdés, acusados directos por Rosenberg, bien.
Pedir una investigación a profundidad del Banrural (y de todos los bancos del sistema, que según el G-20 no son muy limpios), bien.
Pedir que se apruebe toda la agenda de la CICIG, bien.
Pedir que los canales “nacionales” tengan un poco de ética y cubran las manifestaciones, arriesgado pero bien.
Pedir la renuncia del Presidente, equivocado.
Pedir que “cualquier diputado” la solicite, populista.
4. El Presidente Colom y el Gobierno deben dejar de competir sobre las firmas o con las manifestaciones. Con eso, sólo se asemejan a Chávez, a Daniel Ortega. Sólo polarizan más y pierden más legitimidad porque piden las firmas a funcionarios presionados… Ya, lo del domingo en el parque “demostró fuerza”, pero es clientelar.
5. El Presidente Colom y el Gobierno no pueden seguir protegiendo a Alejos y Valdés de que los investigue la CICIG.
6. El Gobierno no puede seguir amenazando o intimidando a los manifestantes con dizque apologías del delito o arrestos a manifestantes en Twitter o Facebook.
7. El Presidente Colom debe dejar de radicalizar sus discursos. No puede seguir utilizando el recurso de que “sólo muerto lo sacan” o “me tienen que matar si me quieren fuera”, ni puede ponerse a amenazar desde el podio con “uno a uno van ir a la cárcel”. No depende de él, sino de la CICIG. Y además, no ayuda en nada a calmar al país.
8. El vicepresidente Espada hace bien en ejercer un rol de mediador entre Gobierno y empresarios, con USAC, PDH, Iglesias y embajada de EEUU como testigos.
9. Sandra de Colom debe dejar de presionar al presidente para que se radicalice. No le sirve ni al Gobierno, ni a ella, ni a nuestra democracia esa deriva.
10. El canciller Rodas hace bien en llamar a la OEA a que venga al país, así como al Grupo de Río o de la UNASUR, pero no debe caer en la tentación de presentar al gobierno de la UNE como un revolucionario víctima de la oligarquía. Es mucho más complejo. Hay odios pequeños (de la élite económica ante el izquierdismo retórico del Presidente) y odios grandes de grupos paralelos contra la CICIG y el Estado de Derecho. Hay radicales de extrema derecha que odian al Gobierno. Hay una amenaza del narcotráfico al Estado y al país… es algo mucho más complejo.
11. El CACIF hace bien en moderarse y no exigir renuncias o plantear que no dejará gobernar a Colom así por así. Deben dar un margen de maniobra a que evolucionen las investigaciones de la CICIG, aunque presionando al Gobierno para que no se intrometa en éstas.
12. El video de Rosenberg tiene acusaciones directas, llamamientos a la justicia, a no dejar que se nos caiga el país. Y ante eso hay que reaccionar. Pero lapidar a una institución como Banrural, que ha ayudado a tantos campesinos y sobre todo campesinas que no son sujetos de crédito en nuestro sistema bancario en vez de purgar a los corruptos... (por cierto, al presidente del banco José Ángel López no lo acusa de asesino, como algunos intentan confundir). O criminalizar a todos los cooperativistas… O incluso a un grupo musical… hay que tener mucho cuidado.
PS. Los internautas podemos dejar de reenviar campañas negras.
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lunes, 18 de mayo de 2009
(Crisis10). Peligro de desestabilización
Gobernar Guatemala con nuestro enclenque y amenazado Estado es casi imposible. Y el “casi” se puede tachar si un prestigioso abogado asesinado deja un video en el que acusa de ordenar su muerte al secretario privado y a un asesor presidencial, con la venia del Presidente y su mujer.
Se necesita de mucha seguridad y habilidad política para no tener náuseas de vértigo y hacer que sobreviva esta administración. El presidente Colom o no las tiene o no las está practicando. Él tiene el mandato de nosotros los ciudadanos para no dejar que la institucionalidad ni la gobernabilidad exploten. Por eso hace bien en no renunciar. Pero está arriesgando de una manera irresponsable sus posibilidades de gobernar el país durante los próximos 23 meses hasta que empiece la campaña de 2011.
El gobierno de Álvaro Colom encara esta crisis en soledad. Tiene en contra a la élite económica, en contra a los medios de comunicación, en contra a la ciudadanía de la capital –en especial a la clase media-, a algunos partidos y a los radicales.
Considera el presidente Colom, ingenuamente, que podrá soportar esta tormenta sin hacer ningún sacrificio político, apoyándose en las redes clientelares que se logran estando en Gobierno, con solidaridades latinoamericanas vendiéndose como los herederos de la Revolución del 44 –que no son- y con mostrar los dientes a quienes le critiquen. Cree, muy irresponsablemente, que presionando el botón de la lucha de “pobres contra ricos”, podrá disuadir o deslegitimar las manifestaciones en su contra.
No creo que el presidente Colom haya ordenado el asesinato de Rosenberg y los Musa. Pero no entiendo cómo el presidente Colom no puede ver que su secretario Alejos y su asesor Valdés son los dos principales sospechosos. Tiene que despedirlos para que la CICIG los investigue. ¿O cree que Alejos es viable políticamente? Eso no quita que Mario David García y Luis Mendizábal –golpistas y que cada vez se contradicen más- sean los segundos sospechosos, porque no es un disparate pensar que algún asesino pudo ver ese video antes del domingo y haber matado a Rosenberg para botar al Gobierno.
El presidente Colom dice en la tarde que convoca a la unidad nacional y por la mañana amenaza con encarcelar a quienes le dicen asesino y acarrea a 40 mil personas para enfrentarlos con los que lo critican. Quiere que lo recuerden como un Bachelet y actúa como un Daniel Ortega. Quiere que lo recuerden como socialdemócrata, y actúa como un populista. Mi generación, la primera generación post-guerra de Guatemala –esos que nos comunicamos por Facebook y gritamos el himno- ya no se cree ese doble discurso.
Radicalizándose, amenazando con venganzas e intentando radicalizar a “los pobres contra los ricos”, el Presidente nos deja en ridículo a los ciudadanos moderados y legitima a los radicales (como los neoliberales y los ultraderechas de la Cámara del Agro, que rápido echan agua a su molino). Los 30 mil vestidos de blanco y los que nos vestimos de blanco ese día no queremos desestabilizar al Gobierno, no queremos golpes de Estado, queremos que termine la impunidad, que nadie pueda ordenar nunca más un asesinato político o cometer un asesinato y pasearse por las calles.
De esta crisis salimos todos o nos jodemos todos. El vicepresidente Espada está jugando el rol que le corresponde de leal a Colom y mediador con la oposición. El CACIF está siendo moderado. Castresana tiene nuestra energía y sueños. Los jóvenes, la ciudadanía, están respondiendo con pasión y civismo. El Presidente y su gobierno no están dando la talla. Es más, están desestabilizando el país.
(Lea más en www.martinguatemala.blogspot.com)
POR UN INCOMPRENSIBLE ERROR EN LA EDICIÓN DEL TEXTO EN PRENSA LIBRE, EL SENTIDO DE LA ÚLTIMA FRASE DE LA COLUMNA FUE CAMBIADO. COMO ESTÁ PUBLICADO EN EL BLOG DESDE AYER, ACÁ ESTÁ CORRECTAMENTE. DISCULPAS A LOS LECTORES.
Interesante: De Marielos Monzón (Prensa Libre) "Detrás de la telaraña"
... Los enfrentamientos que se han dado entre el sector privado organizado y los cooperativistas —recordemos el estira y encoje por la representación en la Junta Monetaria— no pueden quedar fuera de este análisis. El control de la banca no es un elemento menor, y menos si se trata del manejo de millones de quetzales provenientes de recursos públicos. Esta telaraña que se ha tejido pretende asestar un golpe maestro al muy debilitado sector público y a las instituciones del Estado, para dejarlos sin márgenes de acción y de maniobra. A esto se suma la aparición en escena de personajes vinculados a la represión y a procesos de conspiración y desestabilización...
Se necesita de mucha seguridad y habilidad política para no tener náuseas de vértigo y hacer que sobreviva esta administración. El presidente Colom o no las tiene o no las está practicando. Él tiene el mandato de nosotros los ciudadanos para no dejar que la institucionalidad ni la gobernabilidad exploten. Por eso hace bien en no renunciar. Pero está arriesgando de una manera irresponsable sus posibilidades de gobernar el país durante los próximos 23 meses hasta que empiece la campaña de 2011.
El gobierno de Álvaro Colom encara esta crisis en soledad. Tiene en contra a la élite económica, en contra a los medios de comunicación, en contra a la ciudadanía de la capital –en especial a la clase media-, a algunos partidos y a los radicales.
Considera el presidente Colom, ingenuamente, que podrá soportar esta tormenta sin hacer ningún sacrificio político, apoyándose en las redes clientelares que se logran estando en Gobierno, con solidaridades latinoamericanas vendiéndose como los herederos de la Revolución del 44 –que no son- y con mostrar los dientes a quienes le critiquen. Cree, muy irresponsablemente, que presionando el botón de la lucha de “pobres contra ricos”, podrá disuadir o deslegitimar las manifestaciones en su contra.
No creo que el presidente Colom haya ordenado el asesinato de Rosenberg y los Musa. Pero no entiendo cómo el presidente Colom no puede ver que su secretario Alejos y su asesor Valdés son los dos principales sospechosos. Tiene que despedirlos para que la CICIG los investigue. ¿O cree que Alejos es viable políticamente? Eso no quita que Mario David García y Luis Mendizábal –golpistas y que cada vez se contradicen más- sean los segundos sospechosos, porque no es un disparate pensar que algún asesino pudo ver ese video antes del domingo y haber matado a Rosenberg para botar al Gobierno.
El presidente Colom dice en la tarde que convoca a la unidad nacional y por la mañana amenaza con encarcelar a quienes le dicen asesino y acarrea a 40 mil personas para enfrentarlos con los que lo critican. Quiere que lo recuerden como un Bachelet y actúa como un Daniel Ortega. Quiere que lo recuerden como socialdemócrata, y actúa como un populista. Mi generación, la primera generación post-guerra de Guatemala –esos que nos comunicamos por Facebook y gritamos el himno- ya no se cree ese doble discurso.
Radicalizándose, amenazando con venganzas e intentando radicalizar a “los pobres contra los ricos”, el Presidente nos deja en ridículo a los ciudadanos moderados y legitima a los radicales (como los neoliberales y los ultraderechas de la Cámara del Agro, que rápido echan agua a su molino). Los 30 mil vestidos de blanco y los que nos vestimos de blanco ese día no queremos desestabilizar al Gobierno, no queremos golpes de Estado, queremos que termine la impunidad, que nadie pueda ordenar nunca más un asesinato político o cometer un asesinato y pasearse por las calles.
De esta crisis salimos todos o nos jodemos todos. El vicepresidente Espada está jugando el rol que le corresponde de leal a Colom y mediador con la oposición. El CACIF está siendo moderado. Castresana tiene nuestra energía y sueños. Los jóvenes, la ciudadanía, están respondiendo con pasión y civismo. El Presidente y su gobierno no están dando la talla. Es más, están desestabilizando el país.
(Lea más en www.martinguatemala.blogspot.com)
POR UN INCOMPRENSIBLE ERROR EN LA EDICIÓN DEL TEXTO EN PRENSA LIBRE, EL SENTIDO DE LA ÚLTIMA FRASE DE LA COLUMNA FUE CAMBIADO. COMO ESTÁ PUBLICADO EN EL BLOG DESDE AYER, ACÁ ESTÁ CORRECTAMENTE. DISCULPAS A LOS LECTORES.
Interesante: De Marielos Monzón (Prensa Libre) "Detrás de la telaraña"
... Los enfrentamientos que se han dado entre el sector privado organizado y los cooperativistas —recordemos el estira y encoje por la representación en la Junta Monetaria— no pueden quedar fuera de este análisis. El control de la banca no es un elemento menor, y menos si se trata del manejo de millones de quetzales provenientes de recursos públicos. Esta telaraña que se ha tejido pretende asestar un golpe maestro al muy debilitado sector público y a las instituciones del Estado, para dejarlos sin márgenes de acción y de maniobra. A esto se suma la aparición en escena de personajes vinculados a la represión y a procesos de conspiración y desestabilización...
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sábado, 16 de mayo de 2009
(Crisis8). El mayor desestabilizador: el Gobierno de Colom
Cuando empezó esta crisis política por el caso Rosenberg-Musa, lo que más me preocupaba eran los golpistas. Ahora que escribo estas líneas lo que más me preocupa es el gobierno de Álvaro Colom y su reacción populista. Es el Gobierno el que está siendo el mayor desestabilizador del país.
A ver. No creo que el asesinato –que es un asesinato, no una pantomima complotista, es un asesinato- haya sido ordenado o con la venia del presidente Colom. Sin embargo, los dos principales sospechosos del asesinato son Gustavo Alejos y Gregorio Valdés, quienes –según el asesinado Rosenberg- lo amenazaron de muerte por investigar el caso Musa y el escándalo Banrural. Y el presidente Colom está hipotecando la misma supervivencia del Gobierno al defender a estos dos tipos a capa y espada (traducción: defenderlos de que la CICIG los investigue).
El Gobierno de Álvaro Colom está contra las cuerdas. Un Gobierno que no es, por ejemplo, como el de Berger, con apoyo fuerte de la élite económica y la opinión pública capitalina; o el de Portillo, con apoyo fuerte del Ejército o de las clases populares al inicio del mandato (lo eligió 70 por ciento en segunda vuelta, distinto al 51 por ciento de Colom); o el de Arzú… Éste Gobierno de Colom no tiene masas que lo apoyen o un sector fuerte detrás de él (¿o me dirán la UASP representará a más de 100 sindicalistas?).
Respuesta socialdemócrata versus respuesta populista
El Gobierno de Álvaro Colom afrontó esta crisis solo, muy solo. Y con la enorme responsabilidad de mantener a flote al Estado. Y en vez de sacar su cara más socialdemócrata –si es que la tuvo- y responder como lo hubieran hecho sus admirados Lula o Bachelet, está sacando su cara más populista y está respondiendo como respondería Chávez o Daniel Ortega. Sí, señor Presidente, está rebajándose a ser un Daniel Ortega versión guatemalteca.
Al inicio de la crisis –el lunes-, las fuerzas políticas opositoras vacilaban entre pedir la renuncia de Colom y una investigación seria en la CICIG o sólo lo segundo. Todos –CACIF, partidos, medios de comunicación, todos menos el Partido Patriota y algunos ciudadanos- se inclinaron por lo segundo. No porque el Gobierno se muestre fuerte, por convicción. Bien hecho.
Asustado, tomando sus decisiones con mucho miedo, el Gobierno creyó que todos apostarían por lo primero. No. La inmensa mayoría de guatemaltecos no queremos un golpe de Estado. Estamos hartos de Golpes de Estado.
El Gobierno pensó entonces que tenía que demostrar fuerza. Y entonces fue a la OEA a pedir solidaridad hemisférica. Bien. Hay que pedirla. Pero no diciendo que “éste es un Gobierno que lucha por los pobres” y diciendo entre pasillos que todo se deriva de una conspiración de la extrema derecha (sin que la CICIG haya investigado antes). Argumentar esto se llama populismo.
Además que confunde una animadversión de la extrema derecha con el Gobierno con otro enfrentamiento más profundo que se cruza: el de la sociedad civil, el Estado y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) contra las mafias incrustadas en el sistema de justicia y de seguridad. Estas mafias –en ocasiones de ex militares de extrema derecha, en ocasiones de narcotraficantes- han llevado campañas de desestabilización contra el Estado en el último año; no sólo contra el Gobierno. El Gobierno ha apoyado a la CICIG, como lo hizo el Gobierno anterior, de centroderecha.
Además de la llamada de auxilio internacional, el Gobierno pensó en acarrear gente utilizando sus redes clientelares y presionando el botón del populismo y el resentimiento: “toda la crisis se trata de una guerra de los ricos contra los pobres”. ¿Se dan cuenta el riesgo en el que pusieron esta semana al enfrentar las dos manifestaciones sin presencia policial? ¿Se dan cuenta? ¿O los obnubila su fobia a las desestabilizaciones? ¿Cree que una manifestación librará a su más cercano círculo de una investigación de la CICIG?
Ante una acusación grave de asesinato a su secretario privado y a su asesor, con su venia, la respuesta del presidente Colom ha sido movilizar redes clientelares (no me digan que el diputado Simón de San Marcos va a traer a algún ciudadano que haya visto el video) y culpar de todo a Pérez Molina. ¡Por favor! A mí no me parece correcta la petición de Pérez Molina de pedir la renuncia del presidente Colom -que ejerce su rol de opositor-, pero culparlo a él ahora de desestabilización me parece una burla a la inteligencia de la ciudadanía.
Esto no es lo más malo y peor. La excesiva aplicación sobre la ley de pánico financiero... bueno, quizás es pasable porque si se tratara de un mensaje contra algún banco grande lo aplicarían. Pero esa aberración de la PGN sobre que quien apoye o difunda el video de Rosenberg comete apología del delito… es una aberración. Es un chavismo. Un orteguismo.
Alguna luz de esperanza
Dentro de todo, creo que hay algún punto para estar tranquilo. El primero es el despertar al ejercicio de derechos políticos de ciudadanía de una gran parte de los capitalinos –clase media principalmente, pero no sólo-. El segundo es que el vicepresidente Espada está jugando el rol de mediador que tiene que jugar. Muy bien. Si alguien puede salvar esta crisis políticas y servir de mediador entre todos, es él. La historia de Guatemala le ha dado un lugar, que puede aprovechar o no.
Otro signo de esperanza es la Corte de Constitucionalidad y su respaldo al derecho de manifestar y su advertencia al Gobierno de respetar el orden constitucional.
Los ciudadanos deben manifestarse, con fuerza y con ganas de paz y de justicia (y no me digan que ese ya es un discurso desestabilizador). Y el Gobierno no puede impedirlo. “No podemos tirar por la borda 50 años esperando democracia”, repite el presidente Colom. Ah, noticias para él: Sus respuestas chavistas de acarrear gente o amenazar con apología del delito lo colocan más cerca de un fascista que de un demócrata.
El Gobierno no puede mantenerse como si no pasara nada o como si todo fuera una conspiración del Partido Patriota y el CACIF. No. Tiene que responder ante acusaciones serias de tres asesinatos, expulsar a Alejos y Valdés y dejar que la CICIG investigue a todo el mundo –sin presiones populistas como estas manifestaciones clientelares-. Si no, olvídese de que la capital lo dejará seguir gobernando al país. Por simple lógica política, por simple lógica ciudadana.
A ver. No creo que el asesinato –que es un asesinato, no una pantomima complotista, es un asesinato- haya sido ordenado o con la venia del presidente Colom. Sin embargo, los dos principales sospechosos del asesinato son Gustavo Alejos y Gregorio Valdés, quienes –según el asesinado Rosenberg- lo amenazaron de muerte por investigar el caso Musa y el escándalo Banrural. Y el presidente Colom está hipotecando la misma supervivencia del Gobierno al defender a estos dos tipos a capa y espada (traducción: defenderlos de que la CICIG los investigue).
El Gobierno de Álvaro Colom está contra las cuerdas. Un Gobierno que no es, por ejemplo, como el de Berger, con apoyo fuerte de la élite económica y la opinión pública capitalina; o el de Portillo, con apoyo fuerte del Ejército o de las clases populares al inicio del mandato (lo eligió 70 por ciento en segunda vuelta, distinto al 51 por ciento de Colom); o el de Arzú… Éste Gobierno de Colom no tiene masas que lo apoyen o un sector fuerte detrás de él (¿o me dirán la UASP representará a más de 100 sindicalistas?).
Respuesta socialdemócrata versus respuesta populista
El Gobierno de Álvaro Colom afrontó esta crisis solo, muy solo. Y con la enorme responsabilidad de mantener a flote al Estado. Y en vez de sacar su cara más socialdemócrata –si es que la tuvo- y responder como lo hubieran hecho sus admirados Lula o Bachelet, está sacando su cara más populista y está respondiendo como respondería Chávez o Daniel Ortega. Sí, señor Presidente, está rebajándose a ser un Daniel Ortega versión guatemalteca.
Al inicio de la crisis –el lunes-, las fuerzas políticas opositoras vacilaban entre pedir la renuncia de Colom y una investigación seria en la CICIG o sólo lo segundo. Todos –CACIF, partidos, medios de comunicación, todos menos el Partido Patriota y algunos ciudadanos- se inclinaron por lo segundo. No porque el Gobierno se muestre fuerte, por convicción. Bien hecho.
Asustado, tomando sus decisiones con mucho miedo, el Gobierno creyó que todos apostarían por lo primero. No. La inmensa mayoría de guatemaltecos no queremos un golpe de Estado. Estamos hartos de Golpes de Estado.
El Gobierno pensó entonces que tenía que demostrar fuerza. Y entonces fue a la OEA a pedir solidaridad hemisférica. Bien. Hay que pedirla. Pero no diciendo que “éste es un Gobierno que lucha por los pobres” y diciendo entre pasillos que todo se deriva de una conspiración de la extrema derecha (sin que la CICIG haya investigado antes). Argumentar esto se llama populismo.
Además que confunde una animadversión de la extrema derecha con el Gobierno con otro enfrentamiento más profundo que se cruza: el de la sociedad civil, el Estado y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) contra las mafias incrustadas en el sistema de justicia y de seguridad. Estas mafias –en ocasiones de ex militares de extrema derecha, en ocasiones de narcotraficantes- han llevado campañas de desestabilización contra el Estado en el último año; no sólo contra el Gobierno. El Gobierno ha apoyado a la CICIG, como lo hizo el Gobierno anterior, de centroderecha.
Además de la llamada de auxilio internacional, el Gobierno pensó en acarrear gente utilizando sus redes clientelares y presionando el botón del populismo y el resentimiento: “toda la crisis se trata de una guerra de los ricos contra los pobres”. ¿Se dan cuenta el riesgo en el que pusieron esta semana al enfrentar las dos manifestaciones sin presencia policial? ¿Se dan cuenta? ¿O los obnubila su fobia a las desestabilizaciones? ¿Cree que una manifestación librará a su más cercano círculo de una investigación de la CICIG?
Ante una acusación grave de asesinato a su secretario privado y a su asesor, con su venia, la respuesta del presidente Colom ha sido movilizar redes clientelares (no me digan que el diputado Simón de San Marcos va a traer a algún ciudadano que haya visto el video) y culpar de todo a Pérez Molina. ¡Por favor! A mí no me parece correcta la petición de Pérez Molina de pedir la renuncia del presidente Colom -que ejerce su rol de opositor-, pero culparlo a él ahora de desestabilización me parece una burla a la inteligencia de la ciudadanía.
Esto no es lo más malo y peor. La excesiva aplicación sobre la ley de pánico financiero... bueno, quizás es pasable porque si se tratara de un mensaje contra algún banco grande lo aplicarían. Pero esa aberración de la PGN sobre que quien apoye o difunda el video de Rosenberg comete apología del delito… es una aberración. Es un chavismo. Un orteguismo.
Alguna luz de esperanza
Dentro de todo, creo que hay algún punto para estar tranquilo. El primero es el despertar al ejercicio de derechos políticos de ciudadanía de una gran parte de los capitalinos –clase media principalmente, pero no sólo-. El segundo es que el vicepresidente Espada está jugando el rol de mediador que tiene que jugar. Muy bien. Si alguien puede salvar esta crisis políticas y servir de mediador entre todos, es él. La historia de Guatemala le ha dado un lugar, que puede aprovechar o no.
Otro signo de esperanza es la Corte de Constitucionalidad y su respaldo al derecho de manifestar y su advertencia al Gobierno de respetar el orden constitucional.
Los ciudadanos deben manifestarse, con fuerza y con ganas de paz y de justicia (y no me digan que ese ya es un discurso desestabilizador). Y el Gobierno no puede impedirlo. “No podemos tirar por la borda 50 años esperando democracia”, repite el presidente Colom. Ah, noticias para él: Sus respuestas chavistas de acarrear gente o amenazar con apología del delito lo colocan más cerca de un fascista que de un demócrata.
El Gobierno no puede mantenerse como si no pasara nada o como si todo fuera una conspiración del Partido Patriota y el CACIF. No. Tiene que responder ante acusaciones serias de tres asesinatos, expulsar a Alejos y Valdés y dejar que la CICIG investigue a todo el mundo –sin presiones populistas como estas manifestaciones clientelares-. Si no, olvídese de que la capital lo dejará seguir gobernando al país. Por simple lógica política, por simple lógica ciudadana.
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jueves, 14 de mayo de 2009
(Crisis5). La peor crisis en Guatemala (FRIDE)
http://eurolatin.fride.org/2009/05/14/la-peor-crisis-politica-de-guatemala.html
La acusación del abogado asesinado contra la cúpula del Gobierno de Álvaro Colom ha puesto a Guatemala en la peor crisis política desde el retorno a la democracia en 1986. La guerra abierta entre la élite económica y la opinión pública capitalina contra esta administración “socialdemócrata” es casi inevitable.
Rodrigo Rosenberg, el abogado asesinado el domingo mientras montaba bicicleta, era un prestigioso jurista que asesoraba a las mayores firmas del país, incluida la del industrial Khalil Musa, asesinado junto a su hija hace tres semanas. Rosenberg asegura en el video haber recibido amenazas de muerte de Gustavo Alejos –secretario privado de la Presidencia y principal financista de la campaña de Colom- y Gregorio Valdés –uno de los principales asesores, financista y quien ha recibido 30 millones de euros en contratos de infraestructura en 15 meses de Gobierno-. El asesinato, según Rosenberg, lo habría avalado el presidente Colom y su esposa –Sandra Torres, quien ejerce de facto de Ministra de la Presidencia-. Rosenberg aseguró también que su asesinato y el de los Musa fueron para tapar otro escándalo, de lavado de dinero oficialista en un banco de capital mixto.
La poderosa élite económica ha enviado dos mensajes al Presidente: Tiene que haber una investigación internacional y la administración Colom perdió autoridad para gobernar. El Ejecutivo ha respondido con pedir una investigación internacional, proteger a sus funcionarios acusados; traer a 250 alcaldes como muestra de apoyo político y pedir el apoyo de los gobiernos de la OEA. La tensión está en las calles. Jóvenes capitalinos, principalmente de clase media y alta, han convocado a manifestaciones por medio de redes sociales como Facebook para pedir la renuncia de Colom. Y el Gobierno está organizando o incentivando contramanifestaciones para la que llevarán a pobladores de la periferia de la Ciudad que son beneficiados con programas gubernamentales. Ambas manifestaciones se encontraron en la Plaza de la Constitución. En la de ayer jueves no hubo presencia policial y 45 delegados de la Procuraduría de Derechos Humanos fueron los que evitaron un choque entre ambas.
La enemistad entre Gobierno y élite viene de una mínima independencia política y del izquierdismo retórico del Presidente Colom; no hay ninguna medida gubernamental en 15 meses que haya cambiado en algo la estructura económica o política del país. Eso sí, hay otro enfrentamiento más profundo que se cruza: el de la sociedad civil, el Estado y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) contra las mafias incrustadas en el sistema de justicia y de seguridad. Estas mafias –en ocasiones de ex militares de extrema derecha, en ocasiones de narcotraficantes- han llevado campañas de desestabilización contra el Estado en el último año; no sólo contra el Gobierno. El Gobierno ha apoyado a la CICIG, como lo hizo el Gobierno anterior, de centroderecha.
La CICIG es una comisión ideada por la sociedad civil guatemalteca y aprobada por todas las fuerzas políticas en el Congreso. Funciona desde hace un año y medio con financiamiento europeo y estadounidense e investigadores latinoamericanos y españoles y ha empezado con acusaciones directas a narcotraficantes, ex militares e incluso un ex fiscal de delitos contra la vida.
Para complicar más el caso Rosenberg, salió a luz que no sólo el periodista Mario David García estuvo en la sala en la que Rosenberg grabó el video. Luis Mendizábal, otro asesor del Presidente Colom con un pasado militar cuestionable, tuvo el video desde el viernes antes del asesinato y se encargó de repartir 150 copias en el entierro.
La crisis política no será fácil de superar. Se trata del asesinato de un prestigioso abogado crítico con el Gobierno y miembro de la élite económica, que acusa de su propio asesinato a la mano derecha del Presidente –que es hermano del Presidente del Congreso- y al mismo Presidente de haberlo avalado. La convivencia parece imposible y Ciudad de Guatemala puede ser la próxima Caracas o La Paz o Managua.
El margen de maniobra es mínimo para ambos. El Presidente Colom no puede mantener a Alejos y a Valdés en su despacho y no puede interferir en la investigación de la CICIG –pues es un sospechoso más-. Y la élite económica y la opinión pública capitalina tienen que neutralizar a sus miembros más radicales que piden un golpe de Estado. El país no saldrá del atolladero sin ayuda internacional. La investigación independiente de la CICIG –que necesita más que nunca apoyo europeo y estadounidense- y la intervención de la misión de la OEA que ha pedido el canciller Rodas pueden ser la única salida.
Martín Rodriguez es asistente de investigación del área de Paz y Seguridad en FRIDE.
mrodriguez@fride.org
La acusación del abogado asesinado contra la cúpula del Gobierno de Álvaro Colom ha puesto a Guatemala en la peor crisis política desde el retorno a la democracia en 1986. La guerra abierta entre la élite económica y la opinión pública capitalina contra esta administración “socialdemócrata” es casi inevitable.
Rodrigo Rosenberg, el abogado asesinado el domingo mientras montaba bicicleta, era un prestigioso jurista que asesoraba a las mayores firmas del país, incluida la del industrial Khalil Musa, asesinado junto a su hija hace tres semanas. Rosenberg asegura en el video haber recibido amenazas de muerte de Gustavo Alejos –secretario privado de la Presidencia y principal financista de la campaña de Colom- y Gregorio Valdés –uno de los principales asesores, financista y quien ha recibido 30 millones de euros en contratos de infraestructura en 15 meses de Gobierno-. El asesinato, según Rosenberg, lo habría avalado el presidente Colom y su esposa –Sandra Torres, quien ejerce de facto de Ministra de la Presidencia-. Rosenberg aseguró también que su asesinato y el de los Musa fueron para tapar otro escándalo, de lavado de dinero oficialista en un banco de capital mixto.
La poderosa élite económica ha enviado dos mensajes al Presidente: Tiene que haber una investigación internacional y la administración Colom perdió autoridad para gobernar. El Ejecutivo ha respondido con pedir una investigación internacional, proteger a sus funcionarios acusados; traer a 250 alcaldes como muestra de apoyo político y pedir el apoyo de los gobiernos de la OEA. La tensión está en las calles. Jóvenes capitalinos, principalmente de clase media y alta, han convocado a manifestaciones por medio de redes sociales como Facebook para pedir la renuncia de Colom. Y el Gobierno está organizando o incentivando contramanifestaciones para la que llevarán a pobladores de la periferia de la Ciudad que son beneficiados con programas gubernamentales. Ambas manifestaciones se encontraron en la Plaza de la Constitución. En la de ayer jueves no hubo presencia policial y 45 delegados de la Procuraduría de Derechos Humanos fueron los que evitaron un choque entre ambas.
La enemistad entre Gobierno y élite viene de una mínima independencia política y del izquierdismo retórico del Presidente Colom; no hay ninguna medida gubernamental en 15 meses que haya cambiado en algo la estructura económica o política del país. Eso sí, hay otro enfrentamiento más profundo que se cruza: el de la sociedad civil, el Estado y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) contra las mafias incrustadas en el sistema de justicia y de seguridad. Estas mafias –en ocasiones de ex militares de extrema derecha, en ocasiones de narcotraficantes- han llevado campañas de desestabilización contra el Estado en el último año; no sólo contra el Gobierno. El Gobierno ha apoyado a la CICIG, como lo hizo el Gobierno anterior, de centroderecha.
La CICIG es una comisión ideada por la sociedad civil guatemalteca y aprobada por todas las fuerzas políticas en el Congreso. Funciona desde hace un año y medio con financiamiento europeo y estadounidense e investigadores latinoamericanos y españoles y ha empezado con acusaciones directas a narcotraficantes, ex militares e incluso un ex fiscal de delitos contra la vida.
Para complicar más el caso Rosenberg, salió a luz que no sólo el periodista Mario David García estuvo en la sala en la que Rosenberg grabó el video. Luis Mendizábal, otro asesor del Presidente Colom con un pasado militar cuestionable, tuvo el video desde el viernes antes del asesinato y se encargó de repartir 150 copias en el entierro.
La crisis política no será fácil de superar. Se trata del asesinato de un prestigioso abogado crítico con el Gobierno y miembro de la élite económica, que acusa de su propio asesinato a la mano derecha del Presidente –que es hermano del Presidente del Congreso- y al mismo Presidente de haberlo avalado. La convivencia parece imposible y Ciudad de Guatemala puede ser la próxima Caracas o La Paz o Managua.
El margen de maniobra es mínimo para ambos. El Presidente Colom no puede mantener a Alejos y a Valdés en su despacho y no puede interferir en la investigación de la CICIG –pues es un sospechoso más-. Y la élite económica y la opinión pública capitalina tienen que neutralizar a sus miembros más radicales que piden un golpe de Estado. El país no saldrá del atolladero sin ayuda internacional. La investigación independiente de la CICIG –que necesita más que nunca apoyo europeo y estadounidense- y la intervención de la misión de la OEA que ha pedido el canciller Rodas pueden ser la única salida.
Martín Rodriguez es asistente de investigación del área de Paz y Seguridad en FRIDE.
mrodriguez@fride.org
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martes, 12 de mayo de 2009
(Crisis1). La crisis política por el video de Rosenberg
La crisis política de Guatemala
El video acusatorio del abogado Rodrigo Rosenberg contra Gustavo Alejos –secretario privado de la Presidencia- y Gregorio Valdés –financista y asesor del Presidente- con el aval del presidente Colom y Sandra Torres tiene al país en shock, con la impresión de cada vez más cerca del fondo y la estabilidad política al borde del abismo.
Es un varapalo al corazón del Gobierno. Los Alejos fueron los principales financistas de la campaña y el acusado de asesinato es hermano de Roberto Alejos, presidente del Congreso (también de la UNE) y primo de Luis Alejos, ministro de Comunicaciones (quien estaba a punto de dejar la cartera). Además, Rosenberg acusa a Valdés de ser narco. Valdés es del círculo de asesores del presidente Colom y ha recibido al menos Q128 millones (12.5 millones de euros) en contratos en carreteras y tiene una reputación nada envidiable.
Rosenberg era abogado de las mayores empresas del país –fue candidato a consejal capitalino por la Gana en 2003- y su acusación contra la cúpula del Gobierno representa el detonante para la guerra abierta entre la élite empresarial y el Gobierno. Y la élite económica no está dispuesta a reconocer a Colom como presidente legítimo si no hace permite una investigación independiente y hace una purga más en su círculo cercano -como lo hizo con Quintanilla-.
Y hay que hacer algo para evitar la guerra. Lo primero es que la CICIG investigue –como ya lo está haciendo y como lo pidieron ciudadanía, Gobierno, CACIF y comunidad internacional-. Lo segundo es que el presidente Colom no interfiera con el MP, pero como ya lo hizo, está soterrada la mínima imparcialidad que se podía esperar de Amílcar Velásquez -quien podría pensar en renunciar-. Lo tercero es que, si la CICIG lo solicita, reciba ayuda del FBI. Si no, pueden venir sólo a entorpecer esa investigación en marcha.
No creo que el presidente Colom deba renunciar y dejar un vacío de poder, aunque sí debe someterse a ser investigado por la CICIG. Debe sacar del gobierno a Gustavo Alejos –quien, por lealtad, debería renunciar para salvar a esta administración del atasco político y dilucidar su situación-. ¿Con qué cara creen ustedes que podría negociar el secretario privado de la Presidencia alguna ley o política con empresarios o políticos proempresariales? Y debería apartar a Valdés de cualquier círculo de asesores.
Y el presidente Colom y la primera dama Sandra Torres deben abandonar la estupidez de traer gente para contrarrestar las manifestaciones convocadas por redes sociales como Facebook. Si la Policía no impide que ambas manifestaciones se toquen o se lleguen a ver directamente, la Ciudad puede llegar a un enfrentamiento como el venezolano o el boliviano, y no queremos que la sangre llegue al río, literalmente.
El Gobierno está reaccionando muy mal. El Presidente no puede enconcharse en negar cualquier validez de las acusaciones del video, porque el autor fue asesinado y lo acusaba a él y a su círculo cercano de amenazarlo. Tampoco puede traer a alcaldes en aviones privados ni a manifestantes. No puede perder la cordura.
Hace bien el canciller Rodas en ir a la OEA y pedir una misión internacional, porque la crisis que se viene será muy dura.
Las fuerzas políticas en el Congreso no pueden darse el lujo clientelar y corrupto de una convocatoria a magistrados sucia; tienen que aprobar la ley de transparencia para tener una Corte Suprema digna. La UNE, dirigida por Roberto Alejos, no puede excusarse en no tener autoridad o liderazgo en el Congreso. Tiene que aprobar la ley de comisiones de postulación.
Y la opinión pública tiene que ser responsable en no llamar a la barbarie. Los desestabilizadores, que son reales, usarán la coyuntura.
El video es impresionante, pero no es una sentencia. Hay que investigar cuándo se hizo y quién, además de Mario David García, supo de la existencia de ese video. García ha sido acusado de incitador a golpes de Estado desde tiempos de Cerezo. Es muy extraño el papel de Luis Mendizábal -quien el viernes tenía 150 copias del video y lo distribuyó en el entierro-, pues era uno de los principales asesores de seguridad del presidente Colom. Además, fue parte de la Oficinita -enlace de inteligencia militar y el MP para desviar investigaciones-.
No quiero decir con esto que los principales sospechosos no sean Alejos y Valdés, a quienes Rosenberg denuncia por amenazas, o que no se deba investigar a toda la cúpula del Gobierno, pero no debe dejar de investigarse a García y a Mendizábal.
La CICIG tiene que investigar a todos, todos los cercanos al Presidente y a los que están fuera del Gobierno. De esa investigación independiente y profunda depende el futuro de este Gobierno y de nuestra democracia.
martinpellecer@gmail.com
OTRAS COLUMNAS:
Haroldo Shetemul: prensalibre.com/pl/2009/mayo/13/313450.html
Dina Fernández: www.dinafernandez.com
El video acusatorio del abogado Rodrigo Rosenberg contra Gustavo Alejos –secretario privado de la Presidencia- y Gregorio Valdés –financista y asesor del Presidente- con el aval del presidente Colom y Sandra Torres tiene al país en shock, con la impresión de cada vez más cerca del fondo y la estabilidad política al borde del abismo.
Es un varapalo al corazón del Gobierno. Los Alejos fueron los principales financistas de la campaña y el acusado de asesinato es hermano de Roberto Alejos, presidente del Congreso (también de la UNE) y primo de Luis Alejos, ministro de Comunicaciones (quien estaba a punto de dejar la cartera). Además, Rosenberg acusa a Valdés de ser narco. Valdés es del círculo de asesores del presidente Colom y ha recibido al menos Q128 millones (12.5 millones de euros) en contratos en carreteras y tiene una reputación nada envidiable.
Rosenberg era abogado de las mayores empresas del país –fue candidato a consejal capitalino por la Gana en 2003- y su acusación contra la cúpula del Gobierno representa el detonante para la guerra abierta entre la élite empresarial y el Gobierno. Y la élite económica no está dispuesta a reconocer a Colom como presidente legítimo si no hace permite una investigación independiente y hace una purga más en su círculo cercano -como lo hizo con Quintanilla-.
Y hay que hacer algo para evitar la guerra. Lo primero es que la CICIG investigue –como ya lo está haciendo y como lo pidieron ciudadanía, Gobierno, CACIF y comunidad internacional-. Lo segundo es que el presidente Colom no interfiera con el MP, pero como ya lo hizo, está soterrada la mínima imparcialidad que se podía esperar de Amílcar Velásquez -quien podría pensar en renunciar-. Lo tercero es que, si la CICIG lo solicita, reciba ayuda del FBI. Si no, pueden venir sólo a entorpecer esa investigación en marcha.
No creo que el presidente Colom deba renunciar y dejar un vacío de poder, aunque sí debe someterse a ser investigado por la CICIG. Debe sacar del gobierno a Gustavo Alejos –quien, por lealtad, debería renunciar para salvar a esta administración del atasco político y dilucidar su situación-. ¿Con qué cara creen ustedes que podría negociar el secretario privado de la Presidencia alguna ley o política con empresarios o políticos proempresariales? Y debería apartar a Valdés de cualquier círculo de asesores.
Y el presidente Colom y la primera dama Sandra Torres deben abandonar la estupidez de traer gente para contrarrestar las manifestaciones convocadas por redes sociales como Facebook. Si la Policía no impide que ambas manifestaciones se toquen o se lleguen a ver directamente, la Ciudad puede llegar a un enfrentamiento como el venezolano o el boliviano, y no queremos que la sangre llegue al río, literalmente.
El Gobierno está reaccionando muy mal. El Presidente no puede enconcharse en negar cualquier validez de las acusaciones del video, porque el autor fue asesinado y lo acusaba a él y a su círculo cercano de amenazarlo. Tampoco puede traer a alcaldes en aviones privados ni a manifestantes. No puede perder la cordura.
Hace bien el canciller Rodas en ir a la OEA y pedir una misión internacional, porque la crisis que se viene será muy dura.
Las fuerzas políticas en el Congreso no pueden darse el lujo clientelar y corrupto de una convocatoria a magistrados sucia; tienen que aprobar la ley de transparencia para tener una Corte Suprema digna. La UNE, dirigida por Roberto Alejos, no puede excusarse en no tener autoridad o liderazgo en el Congreso. Tiene que aprobar la ley de comisiones de postulación.
Y la opinión pública tiene que ser responsable en no llamar a la barbarie. Los desestabilizadores, que son reales, usarán la coyuntura.
El video es impresionante, pero no es una sentencia. Hay que investigar cuándo se hizo y quién, además de Mario David García, supo de la existencia de ese video. García ha sido acusado de incitador a golpes de Estado desde tiempos de Cerezo. Es muy extraño el papel de Luis Mendizábal -quien el viernes tenía 150 copias del video y lo distribuyó en el entierro-, pues era uno de los principales asesores de seguridad del presidente Colom. Además, fue parte de la Oficinita -enlace de inteligencia militar y el MP para desviar investigaciones-.
No quiero decir con esto que los principales sospechosos no sean Alejos y Valdés, a quienes Rosenberg denuncia por amenazas, o que no se deba investigar a toda la cúpula del Gobierno, pero no debe dejar de investigarse a García y a Mendizábal.
La CICIG tiene que investigar a todos, todos los cercanos al Presidente y a los que están fuera del Gobierno. De esa investigación independiente y profunda depende el futuro de este Gobierno y de nuestra democracia.
martinpellecer@gmail.com
OTRAS COLUMNAS:
Haroldo Shetemul: prensalibre.com/pl/2009/mayo/13/313450.html
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lunes, 27 de abril de 2009
80.1. Héroes, policías anti-narco asesinados
Héroes
Roberto Antonio Amador, Antonio Arroyo Ortiz, Miguel Ángel Cahuec Morán, Bonifacio de Paz Pérez y Rosalío Oxlaj Raxcacó podrían pasar a la historia como 5 víctimas más de la violencia. La diferencia es que ellos decidieron ponerse en la primera línea para combatirla e intentar que sus familias y los demás podamos vivir un día más tranquilos.
Sus familias deberían tener pensiones hasta que sus hijos tengan mayoría de edad y sus parejas envejezcan. Su sacrificio –puestos a combatir con desventaja sin uso de inteligencias policiales/militares- podría servir de acicate para doblar capacitaciones, salarios y prestaciones de los policías; quizás con parte del dinero que el ministro Gándara dio a Cohesión. Podría servir para que fuéramos un Estado que protege a sus protectores y les dieran al menos gorros pasamontañas a los agentes antinarcóticos o fuerzas élite para no exponerlos más.
Es que no podemos creer que esta guerra es sólo de la CICIG, los policías o de los gobernantes con sus incontables limitaciones o negligencias. El otro día fue víctima el colega Santiz, en México y Argentina están amenazando obispos (porque al menos Iglesia católica en América Latina sí fija una posición contra el narco y más males). Recuérdense la cantidad de políticos asesinados durante la campaña. O los empresarios amenazados por no ceder fincas para narcopistas.
Es una guerra que nos toca, y hay que pensar cómo enfrentarla. En México hay propuestas de legalización que van desde la dosis personal (hecha por el presidente Calderón) hasta legalización de toda la industria de la marihuana (hecha por el presidente del Congreso). Estamos en tiempos realistas, no de moralismos hipócritas que han logrado que el narco entrara hasta la cocina.
martinpellecer@gmail.com
Roberto Antonio Amador, Antonio Arroyo Ortiz, Miguel Ángel Cahuec Morán, Bonifacio de Paz Pérez y Rosalío Oxlaj Raxcacó podrían pasar a la historia como 5 víctimas más de la violencia. La diferencia es que ellos decidieron ponerse en la primera línea para combatirla e intentar que sus familias y los demás podamos vivir un día más tranquilos.
Sus familias deberían tener pensiones hasta que sus hijos tengan mayoría de edad y sus parejas envejezcan. Su sacrificio –puestos a combatir con desventaja sin uso de inteligencias policiales/militares- podría servir de acicate para doblar capacitaciones, salarios y prestaciones de los policías; quizás con parte del dinero que el ministro Gándara dio a Cohesión. Podría servir para que fuéramos un Estado que protege a sus protectores y les dieran al menos gorros pasamontañas a los agentes antinarcóticos o fuerzas élite para no exponerlos más.
Es que no podemos creer que esta guerra es sólo de la CICIG, los policías o de los gobernantes con sus incontables limitaciones o negligencias. El otro día fue víctima el colega Santiz, en México y Argentina están amenazando obispos (porque al menos Iglesia católica en América Latina sí fija una posición contra el narco y más males). Recuérdense la cantidad de políticos asesinados durante la campaña. O los empresarios amenazados por no ceder fincas para narcopistas.
Es una guerra que nos toca, y hay que pensar cómo enfrentarla. En México hay propuestas de legalización que van desde la dosis personal (hecha por el presidente Calderón) hasta legalización de toda la industria de la marihuana (hecha por el presidente del Congreso). Estamos en tiempos realistas, no de moralismos hipócritas que han logrado que el narco entrara hasta la cocina.
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SAIA
martes, 21 de abril de 2009
79. Falta de valores o hipocresía
¿Cuándo ha valido algo la vida de la mayoría en Guatemala? Clamores equivocados y más ingobernabilidad.
Sin valores
La situación está grave porque se perdieron los valores entonces hay que poner Estado de Sitio, sacar a los militares a las calles y aplicar la pena de muerte. ¿Quién es el responsable? Los otros, porque son tan incivilizados que necesitan de garrote para poder convivir. Creo que los motivos y las soluciones van un poco más allá.
No es que estemos mal porque de un día a otro se perdieron los valores. Lo que pasa es que siempre los predicamos pero nunca los practicamos. Durante décadas nos enseñaron y aceptamos que la vida de los guatemaltecos no vale nada. No han valido nada –o han valido menos- las vidas de los indígenas, los pobres, los izquierdistas, valen menos las mujeres que los hombres.
¿Y eso es de ahora? ¿O será desde tiempos de Lucas García y Ríos Montt? ¿O desde Ubico? ¿O en la relación cotidiana en la relación ciudad-campo? ¿O en la blanco-mestizo-indígena? ¿O en la de hombre-mujer? ¿O será que son años de que nos han enseñado esto? Durante las dictaduras militares, ¿la vida valía algo? Si un estudiante o sindicalista hacía un reclamo de mejoras laborales, ¿su vida valía algo? Si una mujer indígena en el campo tenía que trabajar como esclava para el finquero o para su marido, ¿valía (o vale) de algo su reclamo? ¿Vale algo la vida del niño de la calle en la Ciudad de Guatemala –esos que después se vuelven sicarios-? A ver, mirémonos al espejo. Miremos una película de nosotros mismos como sociedad durante los últimos 60 años. Y no nos sorprendamos de lo que tenemos hoy.
Miramos después a ese pandillero Smáili y le preguntamos a qué le teme, qué siente al matar. Sí, es espeluznante que una persona pueda llegar a ser así con 22 años. Pero podríamos preguntarle cómo fue su niñez, cuántas veces lo violaron, cuántas veces durmió sin techo, cuánto odio le dieron toda su vida para construir ese monstruo. Cuántas escuelas le faltaron, cuántos hospitales, cuántas mamás y papás. ¿Cuántos pandilleros más estamos creando ahora y nos van a quitar más vidas dentro de 5 años, dentro de 10 años?
Y entonces hay que poner Estado de Sitio, la pena de muerte y mano dura y matar a medio mundo, ¿no? Seguir con la cultura de que acá la vida no vale nada. Como si matando a los pandilleros de hoy fueran a lograr que no hayan más mañana sin dar alternativas a los barrios marginales de la Ciudad. Y si alguien propone alguna cosa que no sea ésta, a entrarle a la espinilla.
La medida de que no puedan viajar más de dos personas en moto para combatir a los sicarios no es la panacea, pero sí es la primera medida seria en seguridad del ministro Gándara. A mí me parece acertada.
Todos clamamos por medidas urgentes contra la violencia. 60 por ciento de los asesinatos son cometidos por sicarios en motos. Los sicarios, para poder escapar con más facilidad, operan en motocicleta. Y el único ejemplo de haberlo combatido exitosamente es Colombia. Eso fue lo que hicieron; medidas duras como un pasajero por moto.
Sí, la medida joderá a muchas personas que usan la moto para llevar a sus esposas o hijos. Mejorémosla. Pero que arruinará a los importadores de motos: Mentira. Especulación. O a las empresas de seguridad: Mentira. Si muchas hacen que sus explotados empleados se vayan en bus a trabajar con las grandes pistolas. O que la medida hace que sicarios se rían y manden e-mails a colegas columnistas (que se los creen)… sin comentarios.
Creo que nos hace falta reflexionar sobre nosotros mismos, ser menos hipócritas y practicar más los valores que predicamos para salir de este agujero. Al país le vendría bien.
martinpellecer@gmail.com
Sin valores
La situación está grave porque se perdieron los valores entonces hay que poner Estado de Sitio, sacar a los militares a las calles y aplicar la pena de muerte. ¿Quién es el responsable? Los otros, porque son tan incivilizados que necesitan de garrote para poder convivir. Creo que los motivos y las soluciones van un poco más allá.
No es que estemos mal porque de un día a otro se perdieron los valores. Lo que pasa es que siempre los predicamos pero nunca los practicamos. Durante décadas nos enseñaron y aceptamos que la vida de los guatemaltecos no vale nada. No han valido nada –o han valido menos- las vidas de los indígenas, los pobres, los izquierdistas, valen menos las mujeres que los hombres.
¿Y eso es de ahora? ¿O será desde tiempos de Lucas García y Ríos Montt? ¿O desde Ubico? ¿O en la relación cotidiana en la relación ciudad-campo? ¿O en la blanco-mestizo-indígena? ¿O en la de hombre-mujer? ¿O será que son años de que nos han enseñado esto? Durante las dictaduras militares, ¿la vida valía algo? Si un estudiante o sindicalista hacía un reclamo de mejoras laborales, ¿su vida valía algo? Si una mujer indígena en el campo tenía que trabajar como esclava para el finquero o para su marido, ¿valía (o vale) de algo su reclamo? ¿Vale algo la vida del niño de la calle en la Ciudad de Guatemala –esos que después se vuelven sicarios-? A ver, mirémonos al espejo. Miremos una película de nosotros mismos como sociedad durante los últimos 60 años. Y no nos sorprendamos de lo que tenemos hoy.
Miramos después a ese pandillero Smáili y le preguntamos a qué le teme, qué siente al matar. Sí, es espeluznante que una persona pueda llegar a ser así con 22 años. Pero podríamos preguntarle cómo fue su niñez, cuántas veces lo violaron, cuántas veces durmió sin techo, cuánto odio le dieron toda su vida para construir ese monstruo. Cuántas escuelas le faltaron, cuántos hospitales, cuántas mamás y papás. ¿Cuántos pandilleros más estamos creando ahora y nos van a quitar más vidas dentro de 5 años, dentro de 10 años?
Y entonces hay que poner Estado de Sitio, la pena de muerte y mano dura y matar a medio mundo, ¿no? Seguir con la cultura de que acá la vida no vale nada. Como si matando a los pandilleros de hoy fueran a lograr que no hayan más mañana sin dar alternativas a los barrios marginales de la Ciudad. Y si alguien propone alguna cosa que no sea ésta, a entrarle a la espinilla.
La medida de que no puedan viajar más de dos personas en moto para combatir a los sicarios no es la panacea, pero sí es la primera medida seria en seguridad del ministro Gándara. A mí me parece acertada.
Todos clamamos por medidas urgentes contra la violencia. 60 por ciento de los asesinatos son cometidos por sicarios en motos. Los sicarios, para poder escapar con más facilidad, operan en motocicleta. Y el único ejemplo de haberlo combatido exitosamente es Colombia. Eso fue lo que hicieron; medidas duras como un pasajero por moto.
Sí, la medida joderá a muchas personas que usan la moto para llevar a sus esposas o hijos. Mejorémosla. Pero que arruinará a los importadores de motos: Mentira. Especulación. O a las empresas de seguridad: Mentira. Si muchas hacen que sus explotados empleados se vayan en bus a trabajar con las grandes pistolas. O que la medida hace que sicarios se rían y manden e-mails a colegas columnistas (que se los creen)… sin comentarios.
Creo que nos hace falta reflexionar sobre nosotros mismos, ser menos hipócritas y practicar más los valores que predicamos para salir de este agujero. Al país le vendría bien.
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lunes, 6 de abril de 2009
77. Guerra contra mafias (Guatemala como México)
¿Lejos o cerca?
El camino contra las mafias es la única vía para salir de la oscuridad.
Este mes ha sido en el que más veces he respondido para explicar cómo está Guatemala que lo más parecido es México y su guerra contra los narcos. Sólo que México pone su ejército y lo rescatable de su Estado y se dirige a los narcos y los corruptos; y nosotros ponemos nuestra CICIG, PDH, sociedad civil y algunas partes rescatables de nuestro Estado y nos dirigimos a los narcos y a lo que resta de los grupos paralelos de las dictaduras enquistados en el Estado y las tinieblas.
El desafío es el mismo: salvar a los ciudadanos y al Estado del narcotráfico y sus grupos paralelos. Y el costo es el mismo: muchas muertes y la postergación del avance en muchas tareas y debates pendientes… sociales, económicos, nacionales. Colombia sobrevivió en los años 90.
Sin embargo, no creo que nos estemos alejando de la meta, de la orilla. Creo que nos alejábamos cuando en 2000 el gobierno de Portillo-FRG le abrió las puertas de par en par a las mafias o cuando el gobierno de Arzú empezó con cuerpos paralelos antisecuestros que se le salieron de las manos. O cuando se dejaron 9 meses sin incautar un gramo de cocaína con el gobierno de Berger o cuando no estaba la CICIG y no teníamos la capacidad para empezar a enfrentar a nuestros demonios, a los mafiosos incrustados en nuestro Estado y nuestra sociedad.
Por cierto, la CICIG –y no EEUU- bien podría investigar junto al MP el secuestro de Gladys Monterroso; si para eso está, para investigar junto a nosotros, en nuestros tribunales.
Es tranquilizador darnos cuenta que tenemos una reserva moral y líderes como Sergio Morales, Nineth Montenegro, Hellen Mack, etc. Es tranquilizador saber que los ciudadanos podemos lograr que nuestro Congreso responda y apruebe una ley de armas y municiones decente (sí, es una vaina que hayan mantenido los privilegios para funcionarios, pero no perdamos el bosque por un árbol, es una buena ley, consensuada con la sociedad civil y aprobada por unanimidad).
Eso sí, es preocupante la falta de otros líderes. ¿Qué hace el alcalde Arzú, por ejemplo? Podría liderar un esfuerzo de los alcaldes del departamento de Guatemala para invertir masivamente en los barrios marginales. ¿Qué hace Harold Caballeros? ¿Qué hace Otto Pérez además de mandar mensajes enojado? ¿Qué hacen las universidades nacional y privadas además del esfuerzo contraproducente para debilitar (o dinamitar) al enclenque Estado con la ortodoxa propuesta de ProReforma? ¿Cuándo empezará el Presidente Colom a liderar sin victimizarse?
Sí, hay miedo en el ambiente. Pero me topé con un artículo en El País para usarlo como receta. “El miedo nos ofrece enseñanzas para el futuro, como la figura del espantapájaros. En una primera lectura, el espantapájaros asusta a los pájaros. Pero si en lugar de salir huyendo, el ave decide acercarse, entonces se abre una tercera fase. `Cuando el miedo ha desaparecido tiene lugar una verdadera revelación: el espantapájaros no es un peligro, sino una oportunidad, ya que nos señala con precisión el lugar en el que podemos encontrar alimento. Por un baile de letras el miedo se ha convertido en el medio´, explica J. Peradejordi.
Este juego de palabras nos revela algo altamente provocador: el miedo indica dónde se halla el tesoro. Cada temor descubre un aspecto no resuelto del que debemos ocuparnos. Así como los pájaros se nutren de los sembrados, el alimento de nuestro futuro es despejar las brumas que no nos dejan ver con claridad el horizonte”.
Nuestro espantapájaros tiene gusanos que pican al apoyarse en él. Pero tenemos con qué enfrentarlos y están preocupados. Si no, no reaccionarían como lo hacen.
martinpellecer@gmail.com
El camino contra las mafias es la única vía para salir de la oscuridad.
Este mes ha sido en el que más veces he respondido para explicar cómo está Guatemala que lo más parecido es México y su guerra contra los narcos. Sólo que México pone su ejército y lo rescatable de su Estado y se dirige a los narcos y los corruptos; y nosotros ponemos nuestra CICIG, PDH, sociedad civil y algunas partes rescatables de nuestro Estado y nos dirigimos a los narcos y a lo que resta de los grupos paralelos de las dictaduras enquistados en el Estado y las tinieblas.
El desafío es el mismo: salvar a los ciudadanos y al Estado del narcotráfico y sus grupos paralelos. Y el costo es el mismo: muchas muertes y la postergación del avance en muchas tareas y debates pendientes… sociales, económicos, nacionales. Colombia sobrevivió en los años 90.
Sin embargo, no creo que nos estemos alejando de la meta, de la orilla. Creo que nos alejábamos cuando en 2000 el gobierno de Portillo-FRG le abrió las puertas de par en par a las mafias o cuando el gobierno de Arzú empezó con cuerpos paralelos antisecuestros que se le salieron de las manos. O cuando se dejaron 9 meses sin incautar un gramo de cocaína con el gobierno de Berger o cuando no estaba la CICIG y no teníamos la capacidad para empezar a enfrentar a nuestros demonios, a los mafiosos incrustados en nuestro Estado y nuestra sociedad.
Por cierto, la CICIG –y no EEUU- bien podría investigar junto al MP el secuestro de Gladys Monterroso; si para eso está, para investigar junto a nosotros, en nuestros tribunales.
Es tranquilizador darnos cuenta que tenemos una reserva moral y líderes como Sergio Morales, Nineth Montenegro, Hellen Mack, etc. Es tranquilizador saber que los ciudadanos podemos lograr que nuestro Congreso responda y apruebe una ley de armas y municiones decente (sí, es una vaina que hayan mantenido los privilegios para funcionarios, pero no perdamos el bosque por un árbol, es una buena ley, consensuada con la sociedad civil y aprobada por unanimidad).
Eso sí, es preocupante la falta de otros líderes. ¿Qué hace el alcalde Arzú, por ejemplo? Podría liderar un esfuerzo de los alcaldes del departamento de Guatemala para invertir masivamente en los barrios marginales. ¿Qué hace Harold Caballeros? ¿Qué hace Otto Pérez además de mandar mensajes enojado? ¿Qué hacen las universidades nacional y privadas además del esfuerzo contraproducente para debilitar (o dinamitar) al enclenque Estado con la ortodoxa propuesta de ProReforma? ¿Cuándo empezará el Presidente Colom a liderar sin victimizarse?
Sí, hay miedo en el ambiente. Pero me topé con un artículo en El País para usarlo como receta. “El miedo nos ofrece enseñanzas para el futuro, como la figura del espantapájaros. En una primera lectura, el espantapájaros asusta a los pájaros. Pero si en lugar de salir huyendo, el ave decide acercarse, entonces se abre una tercera fase. `Cuando el miedo ha desaparecido tiene lugar una verdadera revelación: el espantapájaros no es un peligro, sino una oportunidad, ya que nos señala con precisión el lugar en el que podemos encontrar alimento. Por un baile de letras el miedo se ha convertido en el medio´, explica J. Peradejordi.
Este juego de palabras nos revela algo altamente provocador: el miedo indica dónde se halla el tesoro. Cada temor descubre un aspecto no resuelto del que debemos ocuparnos. Así como los pájaros se nutren de los sembrados, el alimento de nuestro futuro es despejar las brumas que no nos dejan ver con claridad el horizonte”.
Nuestro espantapájaros tiene gusanos que pican al apoyarse en él. Pero tenemos con qué enfrentarlos y están preocupados. Si no, no reaccionarían como lo hacen.
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lunes, 30 de marzo de 2009
76. Fuerza para el PDH tras bombazos
Bombazos
El secuestro de Gladys Monterroso, madre de las hijas del procurador Sergio Morales y secretaria de Encuentro por Guatemala, tras el informe sobre el Archivo sobre desapariciones de la Policía Nacional; la psicosis provocada por expertos en asustar a la ciudadanía el día que se empezaría a aprobar la ley de armas –que busca poner un alto a los que lucran con la muerte-; la liberación de militares corruptos como el hijo de Ríos Montt. Tres bombas en tres días negros que son el colofón de treinta años negros de Guatemala.
Nuestros padres y tíos siempre hablaban de cómo en Ciudad de Guatemala se podía salir por la noche, ir en camioneta sin tener miedo, vivir con los atardeceres de volcanes y jacarandas en flor. Quisiera poder tener algún recuerdo de eso, pero nací unos años después de que todo empezara a joderse.
Terremoto de 1976, migraciones a la capital, marginación, desigualdad; ningún derecho para trabajadores en la ciudad o el campo, demanda de democracia y el inicio de los años negros. En 1978, con la masacre de Panzós y el asesinato de estudiante Oliverio Castañeda, empezó un ciclo de 7 años infaustos en el que el Estado reprimió a sus ciudadanos, con la excusa de que eran comunistas. Sí, habían muchos en armas por la imposibilidad de conseguir cambios por la vía democrática y había una guerra interna, pero muchos con los que se ensañó el Estado eran guatemaltecos pacíficos que sólo querían lo que muchos queremos ahora: un país más decente, democrático, más justo, que se logra por la vía política, de los votos; o sólo vivir en paz.
Desde ese 1978 empezaron a masacrar, torturar y asesinar. 200 mil guatemaltecos, en especial campesinos indígenas, fueron asesinados por la mínima posibilidad de simpatizar por la guerrilla o por cuestionar la injusticia y el racismo; ser indígena en este país no daba para ese lujo y el exterminio era la respuesta. Y desaparecieron a 50 mil guatemaltecos; en especial estudiantes, políticos, sindicalistas, periodistas, profesores… Construyeron desde ese año esta cultura de muerte que 30 años después se transformó en adolescentes que matan a su profesor en una cárcel, sicarios, narcos, esa cultura que tenemos que enterrar con lucidez y fuerza.
No es que les hayamos ganado del todo después de 30 años. Pero logramos democracia, logramos los Acuerdos de Paz gracias a militares y civiles valientes, logramos la recuperación de la Memoria Histórica, algunos poquísimos juicios a los responsables (podemos seguir con Ríos Montt), se empieza a dar resarcimiento a viudas, el Gobierno prometió buscar los archivos de las masacres, y podemos evidenciar gracias a la PDH la asquerosa planificación torturadores y encargados de desaparecer a soñadores como Fernando García.
Ya quisieran los norcoreanos, los sudaneses o los iraníes poder decir en el año 2039 que se libraron de los regímenes autoritarios que tienen hoy y sus herencias, como –mal que bien- estamos haciendo nosotros. En Guatemala los militares que nos gobernaron ya no tienen el poder político. Ya no tienen la conciencia tranquila. Tienen que estar huyendo de nuestro frágil sistema de justicia. Tienen que poner tres bombas en tres días porque saben que podemos enfrentar sus espacios en la sombra.
Las lágrimas de rabia de Sergio Morales, las de frustración de las esposas de los pilotos asesinados el martes pasado, esas lágrimas las sentimos todos. No podemos tirar la toalla cuando podemos empezar a ver la orilla. El que no se sienta capaz (ojo funcionarios), que renuncie y pase la estafeta. Y fuerza Procurador, fiscales, jueces, policías. Muchos ciudadanos agradecemos que personas como ustedes hayan nacido en Guatemala.
Wachik’aj 76.
PS. ¿Y si para honrar a los valientes le ponemos Aeropuerto Internacional Manuel Colom Argueta?
martinpellecer@gmail.com
El secuestro de Gladys Monterroso, madre de las hijas del procurador Sergio Morales y secretaria de Encuentro por Guatemala, tras el informe sobre el Archivo sobre desapariciones de la Policía Nacional; la psicosis provocada por expertos en asustar a la ciudadanía el día que se empezaría a aprobar la ley de armas –que busca poner un alto a los que lucran con la muerte-; la liberación de militares corruptos como el hijo de Ríos Montt. Tres bombas en tres días negros que son el colofón de treinta años negros de Guatemala.
Nuestros padres y tíos siempre hablaban de cómo en Ciudad de Guatemala se podía salir por la noche, ir en camioneta sin tener miedo, vivir con los atardeceres de volcanes y jacarandas en flor. Quisiera poder tener algún recuerdo de eso, pero nací unos años después de que todo empezara a joderse.
Terremoto de 1976, migraciones a la capital, marginación, desigualdad; ningún derecho para trabajadores en la ciudad o el campo, demanda de democracia y el inicio de los años negros. En 1978, con la masacre de Panzós y el asesinato de estudiante Oliverio Castañeda, empezó un ciclo de 7 años infaustos en el que el Estado reprimió a sus ciudadanos, con la excusa de que eran comunistas. Sí, habían muchos en armas por la imposibilidad de conseguir cambios por la vía democrática y había una guerra interna, pero muchos con los que se ensañó el Estado eran guatemaltecos pacíficos que sólo querían lo que muchos queremos ahora: un país más decente, democrático, más justo, que se logra por la vía política, de los votos; o sólo vivir en paz.
Desde ese 1978 empezaron a masacrar, torturar y asesinar. 200 mil guatemaltecos, en especial campesinos indígenas, fueron asesinados por la mínima posibilidad de simpatizar por la guerrilla o por cuestionar la injusticia y el racismo; ser indígena en este país no daba para ese lujo y el exterminio era la respuesta. Y desaparecieron a 50 mil guatemaltecos; en especial estudiantes, políticos, sindicalistas, periodistas, profesores… Construyeron desde ese año esta cultura de muerte que 30 años después se transformó en adolescentes que matan a su profesor en una cárcel, sicarios, narcos, esa cultura que tenemos que enterrar con lucidez y fuerza.
No es que les hayamos ganado del todo después de 30 años. Pero logramos democracia, logramos los Acuerdos de Paz gracias a militares y civiles valientes, logramos la recuperación de la Memoria Histórica, algunos poquísimos juicios a los responsables (podemos seguir con Ríos Montt), se empieza a dar resarcimiento a viudas, el Gobierno prometió buscar los archivos de las masacres, y podemos evidenciar gracias a la PDH la asquerosa planificación torturadores y encargados de desaparecer a soñadores como Fernando García.
Ya quisieran los norcoreanos, los sudaneses o los iraníes poder decir en el año 2039 que se libraron de los regímenes autoritarios que tienen hoy y sus herencias, como –mal que bien- estamos haciendo nosotros. En Guatemala los militares que nos gobernaron ya no tienen el poder político. Ya no tienen la conciencia tranquila. Tienen que estar huyendo de nuestro frágil sistema de justicia. Tienen que poner tres bombas en tres días porque saben que podemos enfrentar sus espacios en la sombra.
Las lágrimas de rabia de Sergio Morales, las de frustración de las esposas de los pilotos asesinados el martes pasado, esas lágrimas las sentimos todos. No podemos tirar la toalla cuando podemos empezar a ver la orilla. El que no se sienta capaz (ojo funcionarios), que renuncie y pase la estafeta. Y fuerza Procurador, fiscales, jueces, policías. Muchos ciudadanos agradecemos que personas como ustedes hayan nacido en Guatemala.
Wachik’aj 76.
PS. ¿Y si para honrar a los valientes le ponemos Aeropuerto Internacional Manuel Colom Argueta?
martinpellecer@gmail.com
lunes, 23 de marzo de 2009
75. Orgullo en el pleno (Ley de Armas y Municiones)
Wachik’aj 75.
Para conseguir los votos en el pleno hoy para aprobar la ley de armas no se requiere de un milagro o varitas mágicas, hace falta orgullo.
Orgullo en el pleno
El mayor error de nuestra fiscalización como ciudadanos al Congreso es echar a todos los diputados en el mismo saco y dar por descontado que no se puede esperar nada bueno de ellos. Disiento. Y más con la Ley de Armas y Municiones que debería aprobarse esta semana. Han logrado leyes como la Cicig, la del feminicidio…
La ecuación es muy simple. Somos 13 millones de guatemaltecos, unos 6 millones de adultos. Hay 500 mil armas en el país. Muchas, muchas balas. Hay 17 asesinatos diarios. Las armas no dan seguridad; y con el descontrol de las armas que hay en el país y la permisividad, sólo aumentan la violencia. Es de cínicos –la asociación de armeros- decir que el problema no son las armas sino cómo se usan. Seguramente deberían usarse como palas o rastrillos, ¿cierto? Las armas y las balas sólo sirven para matar.
Y aunque muchas armas no sean legales ni estén registradas, las balas que compran sí lo están y pueden comprar las que les dé la gana. La reducción a un tope de 400 balas es ridícula. ¿Quién necesita comprar 400 balas por día o por mes o por año? Seguramente las necesitan los narcos, mafiosos y sicarios.
Por qué vamos a dejar que sea el DECAM (Departamento de Control de Armas y Municiones, en el Ejército) el que siga siendo el ente rector, si durante años no les pone ninguna traba –ni alerta a las demás autoridades- y deja que, por ejemplo, un joven de 20 años tenga cuatro armas, incluida una de asalto. Debe pasar ese control a Departamento en el Ministerio de Gobernación.
Está comprobado que las ciudades latinoamericanas que restringen el uso de armas y balas reducen los índices de violencia. Bogotá, Sao Paulo, Medellín… evidencias no faltan.
Ése es el escenario. Y nosotros, guatemaltecos de varias generaciones, hemos decidido que para solucionar ese tipo de problemas nacionales haya un foro, y que en ese foro nos representen 158 ciudadanos electos democráticamente y que ese foro se llame Congreso. Y que para tomar una decisión, 80 ciudadanos de esos 158 tienen que estar de acuerdo y decidir, y si es de urgencia nacional, 105.
Hemos decidido también, después de 24 años de ejercicio político, que los representantes se agrupen en bancadas, que representan partidos políticos, y que los líderes encaminen a sus diputados y les convenzan. Esos líderes parlamentarios y los diputados son los que tendrán que rendir cuentas esta noche ante la ciudadanía –y también ante el espejo- sobre el resultado de la votación en el pleno.
Por un lado están las mafias que presionan y sobornan. Por otro lado está la ciudadanía –incluidas las familias de los diputados- que no soporta más violencia. Señores representantes (porque no se les olvide, son nuestros representantes), hay 6 mil muertos al año. No estamos hablando de hectáreas, de toneladas, estamos hablando de personas con vidas, con sueños, con futuros, con familias. Lograr los votos en el pleno requiere de liderazgo político, no de varitas mágicas y discursos eternos. Requiere de agallas, requiere de carisma, requiere de orgullo. La pelota está en su cancha.
martinpellecer@gmail.com
Para conseguir los votos en el pleno hoy para aprobar la ley de armas no se requiere de un milagro o varitas mágicas, hace falta orgullo.
Orgullo en el pleno
El mayor error de nuestra fiscalización como ciudadanos al Congreso es echar a todos los diputados en el mismo saco y dar por descontado que no se puede esperar nada bueno de ellos. Disiento. Y más con la Ley de Armas y Municiones que debería aprobarse esta semana. Han logrado leyes como la Cicig, la del feminicidio…
La ecuación es muy simple. Somos 13 millones de guatemaltecos, unos 6 millones de adultos. Hay 500 mil armas en el país. Muchas, muchas balas. Hay 17 asesinatos diarios. Las armas no dan seguridad; y con el descontrol de las armas que hay en el país y la permisividad, sólo aumentan la violencia. Es de cínicos –la asociación de armeros- decir que el problema no son las armas sino cómo se usan. Seguramente deberían usarse como palas o rastrillos, ¿cierto? Las armas y las balas sólo sirven para matar.
Y aunque muchas armas no sean legales ni estén registradas, las balas que compran sí lo están y pueden comprar las que les dé la gana. La reducción a un tope de 400 balas es ridícula. ¿Quién necesita comprar 400 balas por día o por mes o por año? Seguramente las necesitan los narcos, mafiosos y sicarios.
Por qué vamos a dejar que sea el DECAM (Departamento de Control de Armas y Municiones, en el Ejército) el que siga siendo el ente rector, si durante años no les pone ninguna traba –ni alerta a las demás autoridades- y deja que, por ejemplo, un joven de 20 años tenga cuatro armas, incluida una de asalto. Debe pasar ese control a Departamento en el Ministerio de Gobernación.
Está comprobado que las ciudades latinoamericanas que restringen el uso de armas y balas reducen los índices de violencia. Bogotá, Sao Paulo, Medellín… evidencias no faltan.
Ése es el escenario. Y nosotros, guatemaltecos de varias generaciones, hemos decidido que para solucionar ese tipo de problemas nacionales haya un foro, y que en ese foro nos representen 158 ciudadanos electos democráticamente y que ese foro se llame Congreso. Y que para tomar una decisión, 80 ciudadanos de esos 158 tienen que estar de acuerdo y decidir, y si es de urgencia nacional, 105.
Hemos decidido también, después de 24 años de ejercicio político, que los representantes se agrupen en bancadas, que representan partidos políticos, y que los líderes encaminen a sus diputados y les convenzan. Esos líderes parlamentarios y los diputados son los que tendrán que rendir cuentas esta noche ante la ciudadanía –y también ante el espejo- sobre el resultado de la votación en el pleno.
Por un lado están las mafias que presionan y sobornan. Por otro lado está la ciudadanía –incluidas las familias de los diputados- que no soporta más violencia. Señores representantes (porque no se les olvide, son nuestros representantes), hay 6 mil muertos al año. No estamos hablando de hectáreas, de toneladas, estamos hablando de personas con vidas, con sueños, con futuros, con familias. Lograr los votos en el pleno requiere de liderazgo político, no de varitas mágicas y discursos eternos. Requiere de agallas, requiere de carisma, requiere de orgullo. La pelota está en su cancha.
martinpellecer@gmail.com
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