Son la esperanza del país, no se desperdicien.
Jóvenes:
Hace un mes, el caos por el asesinato de pilotos y una radio basura diciendo que había estado de sitio el día que aprobarían la ley para restringir armas nos hizo creer que se desmoronaba el suelo y llegábamos al sótano, que tocábamos fondo. El caso Rosenberg nos rompió otras tablas y nos demostró que había un sótano más abajo. La crisis política que se desató hizo crujir de nuevo el suelo y parecíamos prestos a caer a otro sótano de radicalización y sangre. No está siendo así; de momento parece soportar este piso.
Está soportando por dos troncos. La CICIG para resolver la parte jurídica del asesinato de Rosenberg. Y los jóvenes, los miles (¿20 mil el primer domingo y 15 mil anteayer?) vestidos de blanco de clases media y alta, cuya mayoría nunca había ejercido su responsabilidad de ciudadanos. Estos jóvenes están logrando cosas que no lograron la oposición, CICIG, diplomáticos o la opinión pública: presionar al Congreso a aprobar la ley para transparentar la elección de magistrados en el Organismo Judicial –pieza angular para la impunidad-, propuesta por Nineth Montenegro.
Estos jóvenes lograron manifestaciones para evitar que el país se desmorone y son los que pueden construir escaleras para empezar a salir de los sótanos que nos heredaron. Pero esto es la vida real y si no construyen escaleras, el suelo volverá a romperse. Si queremos cambiar el sistema de justicia del país tenemos que ser críticos con nosotros mismos. Jóvenes: no desperdicien el momento guiados por liderazgos estúpidos.
“Estúpido” suena fuerte, pero esto es política, es ser ciudadanos en Guatemala, y los suavizantes para las palabras sobran. Pedir la renuncia de Colom es una necedad que no ayudaría en lo absoluto; tiene que haber una investigación previa de CICIG. No se dejen llevar por liderazgos radicales como los neoliberales y los ultraderechas.
Vean las metas alcanzables. La primera, sobre la ley de comisiones para los magistrados, la consiguieron. ¿La segunda cuál es? ¿Un presidente para la Corte Suprema de Justicia? Llevamos cinco meses sin presidente judicial. ¿La ley para la protección de testigos? ¿La agenda que le pedimos a la CICIG? ¿La agenda del Acuerdo Nacional de Seguridad? ¿La renuncia de los principales acusados por Rosenberg? Recuerden que no son Colom y su esposa, sino Alejos y Valdés.
Las metas, que pueden ser por ejemplo mensuales y que tienen que ser alcanzables, tienen que ser definidas, propuestas, discutidas.
Los radicales tienen que ser aislados. No nos vamos a poner de acuerdo nunca sobre ideologías. Eso de “seguridad, libertad y propiedad”… a la tarima electoral, no a un movimiento contra la impunidad. En lo que todos los guatemaltecos estamos de acuerdos es en el fin de la impunidad. Pues fuerza ahí.
Lo último: No querramos tapar soles con dedos. El movimiento de los jóvenes tiene que ser interclasista. “Esto no es de pobres contra ricos”. Cierto que no, y eso es una estrategia del gobierno de Colom para deslegitimar el movimiento. ¿Pero qué están haciendo para contrarrestarla? ¿Cuántos jóvenes de la UFM, URL, UNIS han ido a dar una vuelta a la USAC o a la UMG para invitar gente a la manifestación y negociar demandas? Qué decepción ver a “los tres líderes” que fueron a dejar las firmas al Congreso. Hombres, blancos y clase alta. ¿Eso es el movimiento? ¿Eso es Guatemala? Yo creo que ambos son más. ¡Fuerza! Que de ustedes depende el futuro de este país.
martinpellecer@gmail.com
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lunes, 25 de mayo de 2009
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