lunes, 12 de mayo de 2008

Salir de "la crisis"

CREO QUE UNA DE LAS palabras más inmovilizadoras en el mundo es “crisis”. Más si en vez de colocarnos “frente a una crisis”, nos colocamos dentro de la crisis (“estamos en crisis”) como si la crisis nos envolviera y no nos dejara actuar. Así pareciéramos estar por el tema energético y de los precios.

Imaginemos al país como un barco. La primera reacción de los “expertos” es culpar al que está detrás del timón de la proa central por no haber previsto que iba a haber una tormenta. Sí, podría haber previsto con ver los nubarrones desde el año electoral y ahora, con la lluvia encima, intenta maniobrar con el escasísimo personal capacitado que reclutó y que se anima a ayudarlo (ej. Juan Alberto Fuentes/Haroldo Rodas) o que a veces le tiende una mano en el Congreso (el PP o el FRG, aunque no simpatice con ellos) o con algunos empresarios valientes que se compromenten a no especular con los precios y mantenerlos.

El desempeño de este timón no termina de ser “regular” (lo cual significa insuficiente y mediocre tomando en cuenta nuestras carencias y nuestra “crisis”. El anuncio de 10 medidas prioritarias no está mal, aunque algunas no sean nuevas. ¡Y no podemos ser tan cínicos para decir “no va a funcionar” porque no las comparto ideológicamente! Además, creo que una falta grave de visión es que los guatemaltecos consideremos que nuestro barco sólo tiene un timón.

Si nuestro Estado fuera como los europeos que recaudan el equivalente a la mitad de la economía en impuestos, o fueran como el brasileiro que recauda un tercio o fueran como cualquier gobierno normal latinoamericano que recauda el 25 por ciento, sí tendría más responsabilidad en el desempeño de la nave. Pero nuestro gobierno recauda el equivalente al 11 por ciento y tiene un timón algo destartalado; y eso es por culpa de todos los ciudadanos guatemaltecos hace 50 años. En fin, su incidencia en la economía no es significativa; pero tampoco es impotente.

Hay otro timón (hay varios) más grande y que está directamente relacionado con el motor del barco, que es el de los empresarios. Quiero retomar un debate en el que han participado Gustavo Porras en conferencias y Dina Fernández en su columna. Ella cita a Álvaro Vargas Llosa, quien pone a Guatemala “como ejemplo de un mercantilismo voraz donde la Ley se tuerce para acumular privilegios, atropellar los derechos del vecino e impedir la libre competencia”. Sí, esos son nuestros empresarios. Ella cita también al empresario nicaragüense Carlos Pellas: “No existen empresarios exitosos en sociedades fracasadas”.

En esta “nuestra crisis”, ¿por qué empresarios no se hacen socios de empresas de paneles solares para vender energía más barata? o ¿por qué no aprovechan las ventajas de no tener que pagar –quienes se aprovechan de la ley de maquila- impuestos por el combustible?. ¿O por qué no producen más para poder vender más a menor precio? ¿Y por qué la academia no propone soluciones? Desde nacionalizar la inversión de Perenco ahora que se acabe su conseción o invertir entre Gobierno, empresarios y cooperantes US$200 millones para crear en Guatemala un instituto de ciencia y tecnología al nivel de los de Europa, Estados Unidos, India y China.

Cada “crisis” es una oportunidad para tomar decisiones; más aún cuando EEUU y Europa tienen que invertir en Asia y América Latina por “sus crisis”. La cumbre en Perú con la Unión Europea es una de esas oportunidades.

martinpellecer@gmail.com

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