viernes, 28 de marzo de 2008

Lejos (estambul)

http://www.prensalibre.com/pl/2008/marzo/18/226056.html

Thank you, gracias, merci, danke. Nada. Ni por asomo se parece el turco a alguno de los idiomas occidentales. Así que, en medio del Estambul profundo, lo que cuentan son las sonrisas. La ex capital del Imperio Romano de Oriente, la ex capital del Imperio Otomano, esta ciudad turca que une Europa y Asia parecería haber existido siempre. No se le pueden poner adjetivos ni describirla al estilo novela o de una película. Así que intentaré ponerles letras a las fotos que he ido tomando con la cabeza. Una foto clave en el paisaje es la del cajero automático. Sí. Las tarjetas (de Banco Uno y Banco Industrial) no funcionan, a pesar de las peticiones de resolver el asunto. Así que Estambul, para un guatemalteco con una billetera casi vacía, imprime un pequeño grado de tensión que evita que estas líneas tengan un poco más de ritmo y yo las sienta con sabor a escalones, sí, y grises.

Pero bueno, pasemos a las fotos buenas. La primera es despertar a las 5 de la mañana por los cánticos con altoparlantes de las mezquitas, que recuerdan que es hora de rezar, como a mediodía y al atardecer. Para recordar que los buses de turistas en el centro y los carros Mercedes-Benz no hacen de esto un país que no sea musulmán. Otra foto es el Mekteb-i cafe, en Fatih, el Estambul profundo, sin turistas. En medio de un barrio con ruinas, apartamentos y tiendas que venden Döners y Colaturka, con hombres que podrían tener barbas tupidas pero las rasuran, vestidos con sacos y pantalones “occidentales” (gracias a la revolución de hace 85 años de Atatürk), niños que juegan, y que podrían parecer guatemaltecos mestizos de casi todo el país, y muchas mujeres con pañuelos en las cabezas, para evitar mostrar el pelo, o con túnicas negras que solo les permiten mostrar la cara o, en algunos casos, los ojos. Y a pesar de eso, muchas juegan sonrientes con sus hijos o en columpios.

En medio de esa imagen que podría ser de Beirut o Siria (según la película libanesa Caramel), hay un café de mesas de madera en la calle y dentro de un cuarto, adornado como una sala. Tiene manteles café claro, parecidos a los persas; tiene frutas de madera en el marco de las ventanas, y sirven té, turco y de manzana, con un sabor especial, como si estuviera hecho para que lo sintieran los poros de la lengua y se pudiera bien tomar con solo olerlo.

Fuera de la ventana, un viejo está sentado a una de las mesas, lleva puesto una especie de gorro cuadrado, de tela gris. Creo que lo más familiar a nosotros son los sombreros cuadrados rusos. Cuando nació, estas tierras musulmanas aún no eran de vocación occidental ni había guerras santas entre ambas civilizaciones. Tampoco había sido expulsada la mayor parte de griegos y judíos que quedaban en esta ciudad conquistada hace 500 años por los otomanos. Tiene una mirada serena, pero triste. Encajaría con la descripción nostálgica de Orhan Pamuk sobre su ciudad que fue capital de imperio, que construyó un nacionalismo cohesionador y puritano, y que ahora busca ser moderna y europea. Ciertamente lo es, al menos, la mitad de la ciudad.

Otra foto es en las ruinas de un fuerte otomano que da al Mar Negro, donde termina un mundo y empieza otro, y hay barcos que llevan a Rusia y otros que van al Mediterráneo. Otra foto es un atardecer que pinta la ciudad de rosado, la ciudad de casitas de callecitas mediterráneas, mezquitas majestuosas y edificios modernos, y una foto más es un mercado de especias que no se puede describir ni fotografiar, sino solo oler con los ojos cerrados cerca de los volcanes de colores, que parecen aserrín. Y así, lejos de Guatemala, es más difícil entender por qué nos comportamos entre nosotros como lo hacemos.

2 comentarios:

Stephanie dijo...

"solo oler con los ojos cerrados cerca de los volcanes de colores.."
me encanta ...
vaya escritor=)

steph

Chris Warfield dijo...

Bizancio, Constantinopla, Estambul... Constantino, Justiniano, Soliman el Magnifico, Ataturk... espero ver con mis propios ojos la Mesquita Azul, lo que queda del Hipodromo, los bazares, los contrastes, la gente. Tratare de no ser un turista normal, hacerme el interesante... pero no podre, necesito entrar a Hagia Sophia, tomarle fotos a los venerables mosaicos, sentir la belleza absoluta de mi imperio favorito.

Como dicen arriba, que buena descripcion, Pamuk lo hizo por su Estambul, alguien lo hara por Guate?
Saludos