martes, 11 de marzo de 2008

Otra izquierda (PSOE)

http://www.prensalibre.com/pl/2008/marzo/11/225213.html

Debates ideológicos y cargados de estadísticas, participación del 75 por ciento, victoria de un socialismo moderno, racional... un buen plato el laboratorio democrático español de este último mes.

Quienes creían que, mientras las sociedades se desarrollan, las diferencias entre las visiones del mundo se acercan, están equivocados. El último mes he podido ver de primera mano las diferencias entre las visiones del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, socialdemócrata, éste sí) y el Partido Popular (PP, de derechas).

Las últimas semanas de la campaña y del último debate fueron razón frente a sentimientos, tolerancia e igualdad contra xenofobia y conservadurismo, y economía social de mercado frente a neoliberalismo. Mariano Rajoy, el doblemente perdedor (fue derrotado en el 2004) insistió en hacer de la fobia a la inmigración su eje de campaña, por la catástrofe que significa la avalancha de “bandas de delincuentes extranjeros”. Se le olvidó que los migrantes sostienen 900 mil pensiones de la Seguridad Social, o que casi no hay albañiles ni meseros ni cocineros españoles, o que dos de cada tres niñeras son extranjeras, o que nueve de cada 10 cuidadores de ancianos o dependientes son extranjeros.

José Luis Rodríguez Zapatero (reelecto presidente) defendió, durante la mayor parte de ocasiones en los debates, el aporte de los inmigrantes, y prefirió enfocarse en la política social para proteger a los dependientes (minusválidos o ancianos), la ley de igualdad de género o los matrimonios homosexuales, una España unida y diversa (con castellanos, vascos, catalanes y gallegos) y el énfasis en educación e investigación.

El PP apostó por un vicepresidente económico, Pizarro, empresario, descrito por los medios y analistas como un radical económico de derechas, y vendieron una imagen de catastrofismo económico por la futura recesión mundial. El PSOE escogió a un economista moderado (Solbes) que le rebatió con cifras sobre el mantenimiento del poder adquisitivo de las clases medias junto al crecimiento económico. El PP, la derecha que tanta pompa hace de su manejo económico, apeló a los sentimientos y manipuló cifras económicas durante los debates (evidenciado por los medios). Con el PSOE se crearon tres millones de empleos.

En política exterior, el PP ridiculizó la iniciativa del PSOE de alianza de civilizaciones, que es un mecanismo de diálogo modelo en Naciones Unidas entre los Estados musulmanes y los occidentales, y propuso más acercamiento a Europa, aunque rompió la política unificada europea al apoyar ésta la guerra en Irak en su gobierno. El PSOE, en cambio, mantuvo su intención de aumentar relaciones con Europa, con los países musulmanes, africanos y, lo que nos interesa más, con América Latina. España es un interlocutor válido con Europa, y quizás al único europeo que realmente le interesa Latinoamérica, por motivos económicos y culturales.

La izquierda española, apoyada por intelectuales, artistas y la mayoría del electorado, es una muestra de visión de futuro racional, solidaria y, sobre todo, efectiva.

Una muestra de que a pesar de payasos como Chávez o Daniel Ortega, la izquierda también puede significar progreso. Y aquí, como en muchas otras partes del mundo (ver Francia este fin de semana o Alemania en febrero), la derecha intentó hacer de la xenofobia y la demagogia su caballo de batalla, y los electores les respondieron con un rotundo “no”.

martinpellecer@gmail.com

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