martes, 15 de julio de 2008

39. Petrocaribe

“A pesar de lo desconfiados que puedan ser los gobiernos sobre las políticas de Chávez, la iniciativa de Petrocaribe es un negocio demasiado bueno para dejarlo pasar”. La frase es de un artículo de anteayer del periódico inglés Financial Times, el más prestigioso en análisis económico mundial, sobre el acuerdo petrolero que el Congreso debatirá en agosto.

Nuestro batallón neoliberal ya tachó la iniciativa de apocalíptica y los diputados tienen las opciones de sacar provecho mediático o que el Gobierno de Colom los intente comprar con sobornos disfrazados de obras estilo Pacur o bien la opción decente de un debate fundamentado.

Guatemala gastó cinco por ciento de su producción nacional en pagar el petróleo que consumió, en 2007. El barril costaba US$80. Ahora cuesta casi el doble, en un precio especulativo, que llena las bolsas de magnates rusos que compran equipos de fútbol inglés o reyes árabes que compran mansiones en la costa española.

La opción conservadora es quedarnos a la mano de dios o del mercado. Que la clase media se convierta en media baja, la clase media baja en pobre (van 700 mil pobres más); los pobres en pobres extremos –y busquen migrar a EEUU vía México y los traten como animales-; y que los pobres extremos (¡uno de cada cinco guatemaltecos!) se muera de hambre.

Petrocaribe no nos va a sacar de pobres, pero sí puede ser una herramienta para enfrentar la crisis. En vez de dedicar Q400 millones al mes para llenar los bolsillos de los petroleros, como ciudadano prefiero que el país use la mayor parte de esos recursos para hacer transferencias a mujeres pobres a cambio de que manden a sus hijos a la escuela y de paso puedan reactivar la economía de sus comunidades; o para fomentar la producción de alimentos o para invertir como país en una alianza público-privada en fuentes de energía (hidroeléctricas, solares o de viento y no esa farsa del carbón).

Sí, es una deuda, a 25 años, a 1 por ciento de interés anual. Los bancos internacionales nos lo dan a 5 por ciento de interés y con condiciones políticas expresas. El Estado de Guatemala tiene que ayudar a los más pobres que no pueden competir en el mercado, y si la ciudadanía se resiste a pagar impuestos, pues a endeudarnos. La deuda nacional equivale al 22 por ciento de la producción de cada año, es de las más bajas y responsables en América Latina (que no nos asusten con el petate del muerto).

Qué Chávez es un populista payaso, sí. Que se van a enojar los gringos, no. Antes de ir a tocar la puerta venezolana Guatemala intentó ser parte de la iniciativa de EEUU y Brasil sobre biocombustibles y EEUU prefirió a El Salvador para el proyecto piloto, a pesar de que Guatemala es el quinto productor mundial de azúcar. México nos mintió ofreciendo una refinería. Creo que ya estamos grandecitos como país para buscar acuerdos con rojos o azules sin pelearnos con el otro o que nos digan qué hacer.

Que el dinero se puede prestar a corrupción, sí. Que para fiscalizar ese dinero están los diputados, estamos los periodistas y los ciudadanos, también. Y el Congreso decide el destino de ese dinero. El programa de remesas a madres para la escuela (unionista, patriota, uneísta) debe ser el estandarte de la inversión estatal, no gubernamental. Sería un craso error del presidente Colom continuar con clientelismo puro dando recursos de Petrocaribe a la corruptela de las municipalidades.

Petrocaribe puede ser la puerta para hacer una empresa mixta entre el Estado y la iniciativa privada que en el futuro sirva para asegurarnos las fuentes de energía (refinerías, páneles solares, viento, agua) para crecer económicamente. No desaprovechemos esta oportunidad con debates de circo.

martinpellecer@gmail.com

domingo, 13 de julio de 2008

38. País enredado y desenredable

“Ningún hombre puede cruzar dos veces el mismo río. El río no es el mismo ni el hombre tampoco”. Volver después de diez meses de ausencia es en sí otro viaje y la frase de Heráclito es exacta para describir mi regreso al país. Lo encuentro enredado y desenredable.

Enredado por la profunda crisis económica que provocaron los precios del petróleo y la comida, la falta de coherencia del Gobierno, por el lodazal en el que metieron muchos diputados a todo el Congreso, la intransigencia de parte de la élite empresarial, la profunda crisis económica, la falta de liderazgo y de ideas, el pesimismo que tenemos naturalizado, la falta de solidaridad real, la falta de una cultura de sinceridad.

Y no es que sea imposible de solucionar o de desenredar. Es como si un gato hubiera jugado con una pelota de lana durante muchas décadas y los esfuerzos por desenredarlo fueran menores, que sumado a nuestro pesimismo naturalizado, nos hacen creer que el partido lo perdimos ya 7-0. No. Vamos ciertamente como 5-2 abajo, pero si ya logramos dos goles podemos lograr más y podemos esforzarnos por cuidar que no nos metan más goles la adversidad y quienes disfrutan apaleando el país creyendo que lo salvan (ojo neoliberales, militares, algunos activistas de derechos humanos, algunos colegas periodistas o los ciudadanos indiferentes).

Creo que mi mayor aprendizaje en estos diez meses fuera ha sido dejar de considerar que haya cosas que sean naturales. No es natural la desigualdad, no es natural la falta de sinceridad, no es natural que el centro histórico sea hermoso y abandonado, no es natural que no nos importe el otro y seamos egoístas, no es natural que estemos condenados a un servicio de transporte público asqueroso ni es natural el clientelismo político o creer que todos los políticos son corruptos o que todos los empresarios son bienhechores. No es natural el racismo. En vez de naturalezas, son construcciones, son imaginarios que hacemos para organizar nuestra forma de relacionarnos con el resto del mundo. Los imaginarios son indispensables, válidos y útiles, pero también moldeables.

Tampoco es natural, pero sí es lo recomendable, ver en las crisis oportunidades. Así como sucede ahora en el Ministerio de Gobernación. El lamentable accidente del valioso ministro Vinicio Gómez sirvió para que el presidente Colom colocara a un joven ministro Jiménez que empieza con el pie derecho haciendo cambios necesarios para avanzar en la institucionalización del Ministerio. El escándalo del jineteo de Q82 millones en el Congreso está dando paso a la aprobación de la histórica ley de acceso a la información por parte de los diputados.

La crisis petrolera que provocaron los especuladores que apuestan en las bolsas de valores del “civilizado” primer mundo al menos nos ha llevado a pensar en alternativas energéticas en un debate aplazado y toma forma con propuestas interesantes como la de Petrocaribe (sobre la que escribiré el próximo martes). Como ven, el enredo se puede desenredar.

Ser optimista no es fácil y se necesita de rituales de reconciliación con mi ciudad y mi nación que dejen campo para soñar y disfrutar la vida. El sábado por la mañana fui a ver la bienal de arte Paiz y pasé por el segundo piso del Centro Cultural Metropolitano. Escuchar y ver a niños y adolescentes ensayar con trompetas, saxofones, violines y chelos de manera gratuita es una experiencia sublime. ¿Se imaginan cuánto disminuiría la violencia y crecerían los sueños si hubiera otros quince centros culturales, gratuitos, públicos, en la Ciudad de Guatemala y otros cientos en todo el país?

martinpellecer@gmail.com

martes, 1 de julio de 2008

37. Unión Europea xenófoba

La Unión Europea dice ser el estandarte mundial de la defensa de “sus valores”, como los derechos humanos. Ciertamente, ayudó al país a lograr la paz o proteger a guatemaltecos que luchan por los derechos humanos. Era una voz autorizada en materia, era.

El mes pasado aprobó “la Directiva de Retorno/Expulsión de ilegales”. Cualquiera sin visa recibirá una carta en la que se pide que se largue o se le perseguirá, arrestará y expulsará porque es un delincuente. El artículo 12, inciso 3, dice que se le dará asistencia jurídica gratuita a quienes carezcan de recursos “en la medida en que dicha asistencia sea necesaria para garantizar un acceso efectivo a la justicia”. ¿Para qué recibir asistencia que garantice justicia si la ley no deja lugar a interpretaciones justas y es un delito trabajar en Europa sin visa? Claro, España ahora dice que “le explicará a los latinoamericanos bien esta ley” porque criticarla responde a “ignorancia” o “populismo”. Bah.

Es sólo el primer paso. La presidencia semestral europea del francés Sarkozy tiene como primera prioridad combatir la inmigración “ilegal”. Allí se afinará el “contrato de integración” y la prohibición de la reunificación familiar a menos que se compruebe que tiene réditos económicos y los migrantes hablan el idioma local. Adieu a Francia y Europa de derechos del hombre, bonjour a la Europa xenófoba que quiere “limpiarse” de los ocho millones de “ilegales”; en realidad humanos bien legales pero “indocumentados”.

El cambio no sucedió de un día a otro. Es que la “crisis” económica tiene una salida fácil en los populismos de derecha que acusan de todos los males a los inmigrantes para ganar votos. Lo que se consideró un tumor hace años con la elección de neonazis en Austria o de 20 por ciento de franceses con el neonazi Le Pen o los italianos con el fascista Berlusconi parece haberse convertido en un cáncer. Ahora la centroderecha tomó esa bandera xenófoba para ganar votos y la izquierda no desentona. El problema es que ahora los xenófobos son la mayoría de los 500 millones de europeos y materializan el apartheid mundial: los occidentales en la parte linda del Norte y el resto que no sea rico o capacitado, fuera.

Esto a pesar que estudios oficiales de la UE reconocen que necesitan 100 millones de inmigrantes para sostener su sistema social, a pesar de que está demostrado que los migrantes aportan casi el triple de lo que reciben del sistema social, a pesar de que son el motor de la economía en infraestructura o servicios. A pesar de que tienen tantos derechos como los europeos que migraron durante siglos a todo el mundo, para trabajar o para asaltarlo (y no es metáfora).

Recién regreso de las Españas, tras una beca. La España en la que pasé la mayor parte del tiempo es una abierta a los inmigrantes, multicultural, cosmopolita, vibrante, que invita a quedarse. Otra España es racista con los extranjeros, los persigue y explota, que regresa cientos de latinoamericanos de los aeropuertos si no tienen 57 euros para gastar diarios (¡menos de lo que un turista europeo gasta acá!), que lo hace sentir a uno como intruso.

Está bien la declaración continental de protesta que lideramos en la Organización de Estados Americanos (OEA). Ahora nos queda apoyarnos entre nosotros, latinoamericanos, para defender a nuestros connacionales en EEUU y en la UE. A los centroamericanos en México y andinos en Argentina. Podemos empezar por dar el ejemplo y tratar bien a los centroamericanos y ecuatorianos que pasan por Guatemala.

P.S. Un amable lector me recordó la semana pasada que Berger no protegió a su delfín, Eduardo González, cuando lo de Bancafé; tiene razón, lo corrijo.

martinpellecer@gmail.com

miércoles, 25 de junio de 2008

36.¿El peor escenario?

MUCHOS CIUDADANOS COMPARTIMOS ESE SENTIMIENTO de confirmación del pesimismo al ver a nuestros políticos –y, ojo, a nuestros empresarios- envueltos en otro escándalo de corrupción. La trama del jineteo con los Q82 millones del Congreso parece tener capítulo nuevo cada día, y a más información, menos certezas o más contradicciones. Pareciera que no se ha abierto el último telón.

A ver. El Partido Patriota (PP) y una parte de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) lograron obligar a Meyer a destapar el escándalo por buscar ganancias privadas con ahorros públicos (jineteo), algo tan naturalizado como inmoral. Ante la evidencia de la complicidad entre Meyer y su secretario privado Byron Sánchez, el presidente Colom prefirió sacrificar el apoyo a su amigo Guayo –cosa que no hicieron muchas veces Berger y Portillo. Lo que da caravuelta a todo es la aparición de Pérez Molina. Ahora ya nadie se recuerda que por única vez, o una de las poquísimas, un presidente del Congreso de la República se ve obligado a renunciar temporalmente o un expresidente legislativo (Rubén Darío) fue descubierto en jineteo justo ahora –¿para hacer olvidar lo de Meyer?-.

Para nadie es secreto que el presidente Colom fue el que dio la orden al superintendente Barquín de que publicara lo de Pérez Molina y lo denunciara a la Fiscalía un domingo a mediodía, supuestamente a pesar de la petición de cordura de Pérez Molina. ¿Por qué? ¿Venganza porque los del PP fueron los que presionaron más para defenestrar a Meyer, el amigo de Colom? ¿Sólo para debilitar políticamente a Pérez? ¿Por ética y al costo de dinamitar el camino para la reforma fiscal y de romper con su aliado más disciplinado en el Congreso?

¿Y por qué el PP hurgó para que renunciara Meyer en un caso que se les podía voltear? ¿Por qué Pérez Molina, con tantos financistas de todo tipo, necesitaba pedir dinero a MDF o a Raúl Girón, de una empresa que se capitalizó con lo que el Congreso les dio? ¿Por qué Pérez Molina dijo el domingo que el dinero se lo había prestado MDF y luego, al ser desmentido, dijo que había sido Girón? ¿Por qué el dinero sale de la cuenta en la que MDF tenía el dinero del Congreso? ¿Por qué Girón ahora dice que conoce y dizque asesora a políticos? ¿Por qué el abogado de MDF es amigo del subjefe de bancada del PP, Óscar Córdova? ¿Por qué lo primero que hace Pérez Molina es tratar de probar su inocencia ante la élite empresarial? Esto habla muy mal de su independencia y dice mucho de su preocupación.

¿Y por qué el PP y la UNE se acusan y se fiscalizan en un caso en el que ambos salen enlodados? Los dos quedan igual de mal –¿alguien se beneficia de esta pelea?-. ¿Será que son demasiado chambones o será no calcularon las consecuencias? Harold Caballeros reclama echar a los políticos (¿para que entre él?). Qué fácil. ¿Entonces también deberíamos echar a los empresarios que corrompen a los políticos? En vez de echarlos, que le hagan ganas y que limpien el chiquero que armaron.

Claro, ahora tendrán que echarse el Congreso al hombro Jorge Méndez y lo que queda de la Gana, Alfredo Villa teledirigiendo a su bancada Guatemala, Crespo y Zury Ríos con el eferregismo, los conservadores unionistas, Nineth y su minibancada, y el empuje del Gobierno. Todo esto sin que se malmaten Taracena y Baldetti o que todos cedan ante la élite empresarial, ante sus financistas legales o ilegales, o la corrupción. Bueno, tendrán que demostrar con leyes y probidad por qué éste no es uno de los peores escenarios imaginables hace seis meses.

martinpellecer@gmail.com

martes, 17 de junio de 2008

35. Cambio de guión en política

Abrir un periódico de junio del 2008 de Guatemala es engañador. Uno podría cubrir la esquina de la fecha y no saber si es de hace cuatro años, o tres, o seis. Mismo guión, distintos o mismos actores. Escándalos de corrupción en el Congreso, egoísmos, crisis económica, violencia…

Pero eso podría decirse de muchas democracias latinoamericanas. Acá, lo impresionante es que el guión es casi el mismo, diálogo por diálogo. A ver, el partido oficial (antes Gana y ahora UNE) resquebrajándose por “liderazgos internos”, antes Pérez Molina y ahora Baldizón. El ex partido oficial (antes FRG y ahora Gana) resquebrajado entre quienes hicieron gobierno y quienes hicieron congreso y bancadas bisagra, antes integracionista y ahora Guatemala. La cuarta fuerza política presidiendo el Congreso (antes PAN y ahora FRG). El candidato presidencial que perdió la segunda vuelta, envuelto en un escándalo financiero, denunciado por el Gobierno (antes Colom con Abadío, ahora Pérez Molina con el Congreso). El presidente (antes Berger y ahora Colom) cambiando de opinión cada martes. El Gobierno, proponiendo una reforma fiscal —que es necesaria—, y parte de la élite empresarial y parte de los formadores de opinión con la misma campaña basura de “no más impuestos”, como si viviéramos en un Estado de bienestar europeo. Crisis económica y de seguridad, discusión superficial de los problemas, y la selección de futbol camino al Mundial, como única esperanza.

¿Y si cambiamos de guión? ¿Y si esta vez sí hacemos una reforma fiscal y no la rechazamos de plano? El ministro Fuentes Knight es uno de los guatemaltecos que mejor conoce el tema, y su propuesta no solo es moderada, sino coherente. Los “expertos” se escandalizan porque dicen que es un engaño, porque al final hay que pagar más impuestos. ¡Obvio! Si es una reforma tributaria (decente) será para recolectar más impuestos y que los que no paguen dejen de evadir, que los que tienen más paguen más, pero que todos aportemos. Somos el hazmerreír internacional, con ese 11 por ciento de recaudación respecto del tamaño de la economía. Y culpamos al Estado por todo.

¿Y si transparentamos la política y la economía? Estos escándalos de los ex presidentes del Congreso, Meyer y Morales, y el ex presidenciable Pérez Molina pueden ser un acicate para lograr cambios, y no solo para tirarnos lodo. El Congreso puede lavarse la cara con una ley de acceso a la información y otra contra el enriquecimiento ilícito que transparente la política y la economía (privada) de este país. Pérez Molina debe rendir cuentas por ese señalamiento (lo debió haber empezado ayer), y sería una oportunidad para que elimine su secreto bancario y muestre quiénes le dieron dinero para la campaña. El que nada debe…

Y para dinamizar un poco la economía y la diplomacia, el vicepresidente Espada y el canciller Rodas podrían anotarse un golazo, si preparan desde ya la apertura de relaciones diplomáticas con China, para anunciarla en el viaje a Pekín, por las Olimpiadas, o un par de semanas antes. No tiene sentido seguir con la diplomacia del dólar taiwanesa, y podría negociarse inversión directa de China, este año, en Guatemala. Con las pláticas directas China-Taiwán y China-Tíbet, y los desprecios de occidente a China, el incentivo para este país, de “ganarse a un aliado de Taiwán”, antes de las olimpiadas, puede ser un buen punto a nuestro favor.

O bien podemos seguir con el mismo guión aburrido y dejar vacía la sala del teatro.

martinpellecer@gmail.com

martes, 10 de junio de 2008

34. Veto esta guerra entre Gobierno y empresarios

http://prensalibre.com/pl/2008/junio/10/242921.html

La complicidad de Eduardo Meyer en la apuesta de Q82 millones del Congreso en una bolsa de valores confirma no solo su torpe manejo parlamentario —como lo vaticinamos en enero—, sino su tendencia a malos manejos (como esconder nombres y sueldos de asesores) y, peor aún, es una cortina de humo para un problema serio: la guerra anunciada entre el gobierno de Álvaro Colom y parte de la élite empresarial.

El nefasto gobierno portillista-eferregista hizo mucho daño al país, y lo seguimos pagando; pero la campaña anti-Estado de la élite empresarial y los neoliberales no reportó ningún beneficio y nos dejó con menos herramientas para desarrollar al país.

Aquí no hay buenos ni malos. Ni el Gobierno ni la élite empresarial son angelitos, héroes de la Patria o ejemplo regional; tampoco demonios. Y tenemos la urgencia de avanzar en construir país, ciudadanía, economía y Estado, en medio de la crisis de petróleo y alimentos. Pueden meterse zancadillas el Gobierno y parte del empresariado, y luego culpar al otro tras perder cuatro años. El resto de nosotros podemos cruzarnos de brazos y cambiar de administración en 2012. Seguir siendo mediocres.

La actuación de todos no merece aplausos este semestre. El Ejecutivo, con sus cambios de decisiones cada lunes: precios tope, “precios acordados”, liberar aranceles, obligar a las fincas a dedicar parte de su propiedad a producir. Y la élite empresarial, con sus “no” a todo lo que le haga aportar un poquito más al país. “No” a una muy tímida reforma fiscal, “no” a precios acordados, “no” a liberar aranceles, “no” a cultivar granos básicos en 10 por ciento de sus tierras de más de cien manzanas, no a ser ciudadanos.

Los empresarios en cualquier parte del mundo tienen derecho a tener certeza jurídica y política para invertir y producir más, pero los empresarios en cualquier parte del mundo tienen la obligación de pagar impuestos y contribuir como ciudadanos a que todo el país se desarrolle —lo que los beneficia—. Y mucho ojo: los empresarios de cualquier parte del mundo no creen que son superiores al resto de los ciudadanos para tener derecho de veto a impuestos o a cualquier ley, como varios aquí. Señores: hagan un partido institucional —si es que pueden—, compitan en elecciones, sean diputados y decidan en el Congreso si hay reforma fiscal o no.

En el superabanico de propuestas oficiales no hay negros ni blancos. Gris oscuro es la tontera de precios tope; gris claro, la ilusión de precios “acordados”. Grave lo de quitar aranceles, que beneficiará a consumidores y golpeará a empresarios grandes y pequeños. Debería ser temporal y centroamericano, y podría pedirse reciprocidad a EE. UU. Y es intrépido lo de la ley de 1974 que obliga a producir comida en 10 por ciento de las tierras. “No hay necesidad”, dicen algunos cínicos. A mí me da vergüenza como guatemalteco que más de dos tercios de las tierras productivas del país estén en manos de 2 por ciento de la población, y que la mitad del país sea pobre. ¿Qué economía moderna es esa? Eso sí, tampoco vamos a castigar a quienes tienen cien manzanas si trabajan y pagan salarios justos e impuestos. Hay que actuar con todas las estadísticas y planes sobre la mesa.

Hora de movernos. Uno, el presidente Colom, que puso ahí a Meyer, podría presionarlo, y que renuncie —ojalá lo haya hecho ya, y no sea una finta como con Fajardo con la Cicig—; y seguro Arístides Crespo presidiría mejor el pleno. Dos, la parte intransigente de la élite empresarial podría ser sensata, y no torpedear todo. Y tres, el resto de ciudadanos, nosotros sí, podemos vetar esta guerra Gobierno-empresarios, que solo perjudica al país.

martinpellecer@gmail.com

lunes, 2 de junio de 2008

33. Cartel de transportistas

HAY IMÁGENES QUE PARECEN HABER estado siempre en la memoria. Los frijoles con crema, curas ya mayores que son aburridos, la Torre del Reformador o la poco simpática de una conferencia de prensa de señores en mangas de camisa con los últimos botones abiertos, estrés aparentado y un problema. Con petróleo barato hace 10 años o caro ahora, el subsidio millonario estatal no les alcanza y amenazan con paro si no les da más dinero. Y el Gobierno cede.

Una de las peores decisiones del presidente Colom ha sido aumentar en Q175 millones el subsidio para el cártel de “empresarios” de transporte. Qué tienen de empresarios no sé. Son dueños de unos buses, los mantienen en pésimas condiciones, en vez de pagar impuestos amenazan al Gobierno, exigen a los pilotos una cuota sin descuento por asaltos, seguro de vida, aguinaldo o subida del diésel, y además tienen que competir por el pasaje con el resto de buses de un cártel subsidiado.

Si el servicio no funciona, si estos dizque empresarios siempre “operan con pérdidas” y los capitalinos necesitamos un transporte público, digno y barato, ¿por qué no pensamos en una solución de raíz? La única realista es la que se aplica en todas las grandes ciudades del mundo: convertir en nacional o municipal todo el transporte público y concesionarlo a empresas, previa reorganización. Recursos hay. Si cada uno de los 2 millones de usuarios del transporte público en la Ciudad usa bus cinco veces diarias, son Q10 millones diarios. Eso significa Q3 mil 650 millones anuales.

La ciudad de Curitiba, en Brasil, de 3 millones de habitantes, es el ejemplo latinoamericano en la materia. Desde los 70 hizo un plan de ordenamiento de la ciudad y en los 80 nacionalizó el transporte público colectivo en una empresa mixta municipal, que centraliza todas las acciones de ejecución, planificación y fiscalización del transporte colectivo. Tras cambiar el marco regulador del sistema, unificó la gestión y, a través de contratos específicos, permite la participación de empresas privadas. Tienen servicio de prepago y pagan a las empresas por kilómetro recorrido y no por pasajero transportado, lo que elimina las carreras. Es un éxito.

La Municipalidad de Guatemala estaba en lo correcto al querer instalar un Transmetro inspirado en el Trasnmilenio de Bogotá, otro de los modelos latinoamericanos. Pero lo hizo mal, sin asesoría oficial, con errores y, lo peor de todo, sin institucionalizarlo. En vez de hacer que la ciudadanía capitalina lo sintiera propio y como un orgullo, al pintarlo de verde perico y usar ese color para la campaña de Arzú, lo convirtió en un Transarzú. Así no se hace política. Eso no quiere decir que no sea capaz de hacerla en el futuro o que el Transmetro sí vaya a servir y necesite ampliarse.

Necesitamos soluciones. Estas no deberían venir con populismos como el del Patriota empeñado en quitar el impuesto al diésel para que en seis meses vuelva a subir y el Estado quede desfinanciado. Podríamos bien aprovecharnos de Chávez y aceptar crédito para petróleo en una empresa público-privada para soluciones este año, negociar con Brasil y Ecuador, construir hidroeléctricas y energía limpia para depender menos del petróleo en el futuro y volver del Estado y la municipalidad el transporte público con ayuda oficial de Curitiba para dejar de ser rehenes de ese cártel.

martinpellecer@gmail.com