lunes, 18 de mayo de 2009

(Crisis9). Entrevista de Claudia Méndez a Luis Mendizábal

http://www.elperiodico.com.gt/es/20090517/domingo/100816/

Luis Mendizábal es Ingeniero Industrial graduado de la Universidad de Cal Poly de California. Su nombre no es desconocido en el mundo de la política ni de la inteligencia. Ha sido a partir de 1996 un asesor de seguridad indispensable para al menos cuatro gobernantes.

Mendizábal fungió en casos de secuestro y asesinato como enlace entre víctimas, estructuras militares e instituciones judiciales. Una amalgama que, de acuerdo con sentencias en al menos dos juicios, distorsionó la verdad en hechos particulares. El fin, de acuerdo con esas resoluciones, se encaminó a encubrir a los responsables de crímenes que aún permanecen en la impunidad. O, en el mejor de los casos, los esfuerzos se encaminaron a atrapar a los mandos bajos, los peones, de las estructuras criminales más perversas del país.

La Oficinita bautizaron a esa “amalgama” donde concurrían Inteligencia Militar y Ministerio Público. Así la llamaban los propios concurrentes. “Quiero que mire bien el lugar, para que vea que esta no es ninguna oficinita”, dice Mendizábal cuando empieza la conversación. La oficina no es de proporciones reducidas.

Mendizábal emergió esta semana a la escena pública. En el funeral del abogado Rodrigo Rosenberg, asesinado el domingo pasado, se puso de pie y pronunció un breve discurso. En la mano llevaba discos con el audio del video que ha dado la vuelta al mundo: un abogado que previo a su asesinato filmó una acusación contra el presidente Álvaro Colom, su secretario privado Gustavo Alejos y la primera dama, Sandra Torres, de urdir el asesinato de Khalil y Marjorie Musa, empresarios acribillados el 14 de abril.

¿Cómo empezó su amistad con el abogado Rodrigo Rosenberg?

– Mi hijo grande tuvo un accidente cuando tenía dos años y medio y se ahogó en una piscina. Lo sacaron muerto y se lo llevaron al hospital, después de 35 minutos empezó a revivir. Los médicos dijeron que no sabían qué efectos había tenido la carencia de oxígeno en el cerebro tanto tiempo y que quedaría afectado. Le pedí a Dios que me lo devolviera y que le juraba que iba a ayudar a mi país. Desde ese momento empecé a ayudar a la gente que estaba en problemas. Por razones de la boutique he tenido oportunidad de conocer a mucha gente sujeta a ser víctima de secuestros y extorsiones.

No sabía cómo empezar a cumplir con mi promesa, pero en ese entonces se dio un secuestro de una persona importante aquí en Guatemala. Se iba a pagar con dinero marcado y me fueron a buscar porque tenía este negocio (Boutique Emilio), tengo de tener este negocio 37 años, en ese entonces era casi el único de ropa importada para hombres.

Me dijeron: “Hay posibilidades de que esta gente venga y te compre porque es la tienda que está en boga”. La gente llegó, pagó con los billetes marcados, y nosotros en apoyo tomamos fotografías y número de placas y las entregamos. Al ver lo decidido que estaba, me invitaron a unirme a ese grupo. Entonces vi la puerta para cumplir mi promesa.

¿En qué año sucedió esto?

– Estoy hablando de 1978-79. Y desgraciadamente secuestraron y mataron a la persona que me enseñó a dar esos primeros pasos, Luis Canella Gutiérrez. Con la muerte de él, me quedé en contacto con la gente y servía de amalgama entre las víctimas y las fuerzas de seguridad. Eso fue en los ochenta. En 1996 cuando asumió Álvaro Arzú hubo un incremento de secuestros.
Hicieron contacto para que le hablara, entonces le dije “creo que no es trayendo a expertos de afuera como se puede apoyar”. Ya la iniciativa privada había contactado a Víctor Rivera para que trabajara en Gobernación.

Así es la historia de su contacto con el mundo de la inteligencia.

– Obviamente estaba ayudando a la gente que necesitaba estar en contacto con todo lo que era el aparato jurídico y legal. Entonces debía apoyar a las víctimas con la Policía y después apoyarlos jurídicamente porque no saben ni siquiera a quién contratar y cómo contratar. Aquí era donde empezaba a decirles: “Puedo sugerir a tal abogado porque ya tiene experiencia, porque se dedica, porque en estos casos especiales le puede cobrar menos”.

¿Nunca tomó cursos para especializarse en esta tarea?

– Empecé a leer, a prepararme. Es increíble como ayudando uno, esta gente le abre puertas, le facilita, se volvían clientes de aquí.

Y le gustó el terreno de la inteligencia.

– No sólo me gustó, me entregué a él.

¿Cuál fue su relación con el MLN?

– Nunca he tenido relación ni he sido afiliado a un partido político. Dicen que el MLN era lo más afín a mis ideas derechistas, podría decir que talvez sí, me considero a la derecha, pero nunca participé como tal en ningún partido.

Mauricio “El Pato” Rodríguez, ex jefe de la G2, fue considerado su protector.

– El Pato Rodríguez es una persona con quien me he dado mucho, es amigo, él era de las personas con quien teníamos que contar porque llegó a ser jefe de la G2.

Y fue él quien lo protegió cuando el Ejército guatemalteco descubrió el cargamento de armas que usted traficaba hacia El Salvador.

– Aquí ya estamos hablando de otro tema. Aquí estamos hablando de Roberto D’Aubuisson, El Salvador. Yo me considero de derecha.

En su propia oficina, aquí en Guatemala, se constituyó Arena.

– Arena nace en la boutique. Se hacen los estatutos, utilizamos a las secretarias para escribirlos y una vez inscritos aquí, se hace el lanzamiento en el Hotel Conquistador, después se llevan todo lo establecido para inscribirlo en El Salvador formalmente. Me tildan por mi relación con D’Aubuisson, de ser parte de los actos oscuros a los cuales lo sindicaron. Pero después de veintitantos años pueden decir si funcionó o si estábamos en lo correcto. En aquel entonces era difícil pensar hacer oposición, sobre todo a una izquierda que estaba sólida en El Salvador y haber arrancado de ahí hasta llegar a cuatro períodos presidenciales…

Cuénteme su versión sobre ese cargamento de armas.

– Era apoyar en una guerra, que era lo que sucedía en El Salvador. Hubo necesidad de enfrentamientos indirectamente con la guerrilla que tomó El Salvador. Y nosotros dimos apoyo.
Han hecho varios libros de la historia de El Salvador, le puedo enseñar la dedicatoria de esos libros. Una de ellas dice: “A los guerreros de la libertad”. Siempre hay dos versiones. La versión de uno y de la oposición.

Usted es esquivo al hablar de este tema.

– Uno, porque eso nunca salió a luz. Y como nunca salió a luz, creo que las personas que escuchan esto no saben de qué hablamos. Por eso fui esquivo, no es que diga no.

Imagino que es muy delicado hablar de esto. Es tráfico de armas. ¿O esas palabras son duras?

– Depende. Si hablamos de una guerra, hay movimiento de armas, a eso llaman tráfico, pero yo llamaría tráfico a una operación de compra-venta. No había nada de eso aquí, había movimiento, trasiego, movilización. Tráfico es una palabra de involucramiento en el bajo mundo, y no era nada de eso.

El Ejército las confiscó como un cargamento para la guerrilla. Es decir: usted apoyaba a la contra, pero al mismo tiempo armaba a la guerrilla…

– Cuando una persona tiene principios y valores no se vende a ambas partes. Se mantiene. Y ese es exactamente el mensaje que podría darle a Álvaro Colom y su esposa: Yo fui socio de Álvaro Colom en una maquila, por ocho años, tuvimos y tenemos relación, podría decir que soy amigo de él. Eso no quita que seamos amigos políticos, con la mismas creencias políticas, porque somos diametralmente opuestos.

Diametralmente opuestos pero ¿cómo se entiende que Álvaro Colom lo convirtió en su asesor y consejero político?

– Estamos en un país democrático. Él ganó las elecciones, si dejamos que la izquierda o los socialistas se posesionen en todos los cargos y puestos creo que la derecha quedaría completamente aislada.

¿Izquierda?

– Sí. A eso le vamos, hablamos de dos polos opuestos, de ideas opuestas. Hablé con Colom en varias ocasiones, tocamos temas, como por ejemplo, a quién sugería yo en el campo de seguridad para ministro.

Y ¿a quién sugirió?

– A Vinicio Gómez.

Y después de la muerte del ex ministro ¿por qué propuso a Rosario Acevedo Peñate para sustituir a Vinicio Gómez como ministra de Gobernación?

– Ella es una persona fuerte, de carácter, que se necesitaba en Gobernación.

En los tribunales se reveló que desviaba las investigaciones y plantaba pruebas.

– Yo sabía bien el caso de Ordóñez Porta y tenía el concepto real de la situación. Yo la recomendé.

¿Cuánto cobraba usted por sus servicios?

– Eso no se lo puedo responder. Nunca supe quién me pagaba: si era la iniciativa privada o eran ellos.

En Casa Presidencial sostienen que usted devengaba entre US$15 mil y US$20 mil.

– No es cierto.

¿Tuvo relación usted con Carlos Quintanilla?

– Para nada.

¿Le sorprendería saber que él también propuso a Rosario Acevedo para el cargo?

– Por eso fue que la descalificaron a ella, porque ya no confiaban en él, estaba decayendo.

¿Qué vínculo le une a Gustavo Alejos?

– Yo no estaba directamente en el Palacio ni nada por el estilo. Él era el enlace con el Gobierno.

¿Conocía a Gregorio Valdés?

– No, en lo absoluto.

Me dijeron que Salvador Gándara fue un nombramiento que surgió entre usted y Sandra Torres.

– Yo a Salvador Gándara no lo recomendé.

¿Por qué?

– En el tiempo de Álvaro Arzú tuvimos el secuestro de Beverly Sandoval Richardson. En ese secuestro apareció una persona involucrada que resultó ser el esposo de la prima-hermana de Salvador Gándara.

Diga el nombre de la persona a la que se refiere.

– Gonzalo Salguero Escamilla.

Qué curioso porque en la Fiscalía siempre creyeron que Salguero Escamilla escapó gracias a los oficios de Luis Mendizábal. Siempre sospecharon que fue usted quien le advirtió a él de la orden de captura.

– Al contrario. Salguero Escamilla fue capturado, estuvo detenido y fue Salvador Gándara con sus influencias quien lo apoyó y salió. Se volvió a trabajar eso para que volvieran a dar de nuevo la captura, pero ahí se nos desapareció completamente Salguero Escamilla.

¿Cómo terminaron sus relaciones de asesoría con Álvaro Colom y Sandra Torres?

– Si a uno no le ponen o prestan atención o si uno recomienda ciertas cosas y mira que no las practican, uno está arando en vano.

¿Quién terminó la relación?

– Se fueron dejando así solas. Voy a ponerle un ejemplo: Le recomendé al Presidente que no había necesidad de comprar bloqueadores de señal para evitar que en las cárceles se mantuvieran las frecuencias vivas y que pudieran sacar comunicación porque casi podríamos decir que el 75 por ciento de llamadas de extorsiones y muchas de secuestros provienen de allí.
Sugerí que en vez de comprar bloqueadores, pasaran un acuerdo gubernativo obligando a las empresas de telefonía a no prestar el servicio en las áreas restringidas. Era mucho más fácil que comprar bloqueadores que iban a gastar buenos millones, cuando lo otro no iba a costar nada.

Él no prestó atención.

– No, compraron los bloqueadores y ahí están, pero un bloqueador es fácil desconectarlo o conectarlo.

¿Cuándo se distanciaron? ¿Hay una fecha? ¿Cuándo fue la última comunicación?

– No hay fecha. La última vez que vi al Señor Presidente fue cuando se graduó la hija de la esposa, calculo que fue hace unos ocho meses. Lo vi, nos saludamos, pero no hablamos.

Pero fueron socios durante ocho años y después usted se convirtió en asesor importante de la pareja presidencial.

– Para la pareja no. Hago la salvedad, a Sandra la vi cuatro veces en mi vida.

El Presidente atraviesa una grave crisis ahora.

– No he tenido contacto con él.

La pregunta original de esta entrevista era ¿cómo conoció al abogado Rodrigo Rosenberg?

– A Rodrigo lo conocí, tal vez tendría 17 años. A pesar de la diferencia de edad, yo tengo 62, él tenía 47, hay un hermano de por medio, Eduardo Rodas, con menos diferencia de edad, pero mantuvimos siempre la relación.

¿Cómo se conocieron?

– Mi hijo (el niño que sufrió el accidente en la piscina) debió aprender a caminar y hablar de nuevo. Eduardo Rodas Marzano (el hermano de Rodrigo Rosenberg) un día llegó a verlo para regalarle un avioncito. Todavía no caminaba. Tiramos el avioncito y mi hijo dio sus primeros pasos. Eso nos conmovió. Empezamos a vernos más seguido. Nos juntábamos frecuentemente una vez por semana en la casa. Como era el hermano pequeño de Eduardo, lo empecé a conocer, tendría 17 años. Después, por la frecuencia en que nos mirábamos, empecé a tenerle un aprecio a Rodrigo por su dedicación al estudio. Resultó que mi hermana pequeña estudió leyes y era del grupo donde estaba Mario Fuentes, Jorge Briz, Juan Luis Florido. Es más, mi hermana todavía está en el bufete con Mario Fuentes. Allí estrechamos más nuestra relación.

Cuando empecé a sacar más la cara con abogados para apoyar a las víctimas, nos dimos cuenta que Rodrigo era una excelente pieza que ayudaba, que también no cobraba, que sus consejos eran muy acertados, empezamos a estrechar la relación. A tal grado que desde hace como cinco años, nos mirábamos todos los días, almorzábamos todos los lunes Eduardo Rodas, el tío de Eduardo y Rodrigo. Nos veíamos frecuentemente. Esto hizo que estrechara aún más la relación que tenía con Rodrigo.

¿Cuándo empezó la situación apremiante para el abogado Rosenberg?

– Casi inmediato al crimen de Musa. Él empieza a hablar abiertamente, con quien hablaba decía: Todo se debió al ofrecimiento de tal cosa y tal otra y él se lo decía a medio mundo. A quien hablaba con Rodrigo y le preguntaban ¿qué pudo haber pasado ahí? El contaba la historia.

En la fiscalía investigan si Rosenberg tenía una relación personal con Marjorie Musa.

– Que triste es oír que buscan si yo soy apto para distribuir un CD o si Rodrigo tenía relaciones.
Creo que son disuasivos.

Y usted conoce bien cómo se montan escenarios para distraer investigaciones.

– Me recuerdo del caso Gerardi cuántas versiones diferentes no escuchamos.

Valle del Sol el mejor ejemplo de esos escenarios distractores. La testigo que fundamentaba esa tesis, finalmente desechada por un tribunal, llegó al país y fue usted el intermediario para que ella declarara en la oficina del abogado José Morales.

– No fue ahí, fuimos a la Fiscalía donde ella dio el testimonio. Y creo que cuando se hacen investigaciones uno debe estudiar los escenarios para ver dónde va el caso, pero nunca estar diciendo Mario David García y Luis Mendizábal son complotistas y por eso pierde credibilidad la veracidad de esto.

Comprenderá que no se puede pensar menos cuando uno recuerda que Luis Mendizábal y Mario David García participaron en intentos de golpe contra el primer gobierno civil, el gobierno de Vinicio Cerezo. Es lógico que piensen de esa manera.

– Sí, pero lo único que hice fue repartir un audio que era la voz de Rodrigo, que había un video que corroboraba que era él grabándolo. A nadie se le puede pasar por la mente que está haciendo eso porque se quiere morir, porque indirectamente lo han insinuado. Pero usted me preguntó ¿qué le recomendé a Rodrigo? Yo le dije: Mirá Rodrigo, estás luchando contra un Estado, estás luchando con gente que tiene todo el poder, todo el dinero, todos los medios para hacer y deshacer. Entonces mi recomendación es: No es aquí, es afuera, tenés que ir y presentar tu denuncia ante la Corte Internacional.

Pero Rodrigo era abogado y sabía que no puede acudirse a una Corte Internacional sin agotar instancias locales. Usted también lo sabe.

– Él quería dejar todo arreglado.

Me sorprende además que mientras usted cuenta que Rosenberg quería viajar Washington el lunes, Mario David García asegura que Rosenberg llegaría a su programa de radio.

– Así es. Él me decía a mí “sí, lo voy hacer”. Yo le decía “andate ya”.

¿Estuvo presente cuando grabaron el video?

– No, ni supe dónde lo grabaron, aunque sí sé que fue Mario David.

Fue en la casa de Mario David. ¿Cómo supo de la grabación? ¿Fueron sus recomendaciones?

– Sí supe y ¿por qué? Porque fue aquí donde me vino a decir “vos, corro mucho peligro”. Una semana antes de su muerte me contó: “Llegué a mi apartamento y en el momento que encendí la luz de mi apartamento, en ese momento entró una llamada”.

¿Donde vivía él?

– Enfrente de la casa de campaña de la UNE (partido de Gobierno)en la zona 14.

¿Cómo se llama el edificio?

– No sé. Pero es enfrente de la UNE.

¿En qué nivel vivía?

– No le puedo decir.

¿Por reserva? o ¿no sabe?

– No lo sé. Nuestra relación era aquí, nunca nos relacionamos como familias por la diferencia de edades. Nuestra amistad era afuera. Pero sí sabía que el apartamento está cabal enfrente de la base de la UNE.

¿Cuándo fue la última vez que él vino apremiado por el peligro?

– El viernes.

Si recurro a mi mejor amigo y mi mejor amigo es un experto en seguridad ¿qué hace?

– Para que pueda entender esa respuesta tiene que poner el factor de cuál era el perfil de él, cómo lo aceptaba, como era una persona responsable, él quería dejar listo todo antes de irse. Yo le decía: “Te tenés que ir”. Y él me decía: “No puedo hasta que termine todo esto”.

¿Le ofreció protección? ¿Acogerlo en su casa?

– Él me hubiera contestado no.

¿Se lo ofreció?

– No, porque lo conocía demasiado, no lo iba a aceptar.

¿Tenía guardias de seguridad Rodrigo Rosenberg?

– Un chofer, pero no era seguridad. Rodrigo era una persona que tenía los pantalones bien puestos. Es como que me diga a mí ¿qué hacés sin arma, sin carro blindado? Te pueden matar, yo voy a seguir así.

Usted ¿tiene amenazas vigentes?

– No.

Hay una gran diferencia entre su situación y la de su amigo: habían asesinado a sus clientes y él conocía el móvil aparentemente.

– Muchas veces uno puede hacer hasta ciertas cosas. Doña Sandra dijo: ¿Cómo no pusieron una denuncia? Él decía que no quería porque se pondría en evidencia y que no se haría nada.

En el mundo de la inteligencia, usted lo sabe, grabar el tipo de videos que él dejó es un “seguro de vida”. Supuestamente le protegen.

– Ahora dan a entender que o lo matamos nosotros como amigos para aprovecharnos de esa cosa. Eso me duele sólo de ponerme a pensar qué mente maquiavélica ha pensado eso, pero obviamente por eso es que doy la cara. Nunca, bajo ningún punto de vista, tiré la piedra y escondí la mano. Yo repartí los audios porque esa era mi misión.

Y ¿cómo evalúa las reacciones?

– No se imagina la cantidad de llamadas que tengo. No sólo nacionales, internacionales ofreciéndome apoyo. Si quisiera aprovecharme de esa circunstancia, yo estaría ahorita en el Palacio Nacional. Protestando. Porque aquí en Guatemala lo que se necesitan son líderes, no me considero líder, ni quiero serlo. He tenido oportunidades, ofrecimientos, pero el único que acepté fue cuando me ofrecieron ser Director de Migración.

Se lo ofreció Byron Barrientos (Mayor del Ejército, también procesado por su participación en los intentos de golpe contra Vinicio Cerezo).

– Sí y después salí directamente al Ministerio Público a acusar a Byron Barrientos de pedirme dinero.

Mario David García y Luis Mendizábal involucrados en movimientos golpistas del pasado, 20 años después participan y son actores de los hechos que le generan una crisis al Gobierno.

– Se lo pongo de esta manera: en aquel entonces Mario David García y Luis Mendizábal mostraron lo que es la amistad, mantenerse estoicamente en un movimiento donde podían haber sido sindicados, presos y salimos aireadamente. Por ende confío en Mario David García y mantuve durante todo este tiempo una amistad.

El hijo de Mario David García ¿trabaja con usted?

– El hijo de Mario David en cierta ocasión me ha arreglado las máquinas, me ha hecho programas, un montón de cosas. Le he podido ayudar, pero no es una relación de dependencia laboral.

¿Quién recomendó grabar el video al abogado Rosenberg?

– Yo. Yo le recomendé a Rodrigo grabar el video.

Usted ¿lo refirió con Mario David?

– Yo llamé a Mario David, aquí nos juntamos y aquí escuchó Mario David la historia y se apiadó de Rodrigo.

¿Qué día sucedió esa reunión?

– Creo que martes. Ahí le dice: Necesito saber si me podés grabar. Él dijo: Me dejás atónito, aunque espero que nunca se use esa grabación, yo he hecho cosas similares le dijo Mario David y si me lo estás pidiendo y Luis también, lo hago. Te voy a grabar, voy a preparar todo, y lo hacemos con mucho gusto. Ahí no tengo claro si lo hicieron miércoles o jueves. No estuve presente, no me interesaba estar presente porque mi posición fue referir y eso fue lo que se hizo.

¿Qué fin cree que tendrá esto? La cuestión judicial la comprendo: hay tres asesinatos en línea con un móvil que aparentemente señala a la corrupción en Banrural. Fuera de ello, parajurídicamente, hay una carga política en este caso. ¿Qué fin tendrá?

– Creo que pruebas de quién lo hizo será difícil tenerlas. La sindicación es clara, será la CICIG la que tendrá que visualizar y escudriñar.

Usted sabe que no hay crimen perfecto. Siempre hay un hilo que puede jalarse y llevar a la verdad. Usted lo sabe con su experiencia.

– Debido a eso es que digo que difícilmente se va a llegar a un final de justicia. La forma más disuasiva de esto es llevar las investigaciones por otro lado.

Si la CICIG está a cargo es difícil que suceda eso.

– Ojalá.

¿Cree que Rodrigo Rosenberg murió en el lugar donde quedó el cuerpo?

– Ahí lo venadearon. No me dio tiempo de venir, estaba lejos cuando arribé a Guatemala y ya habían levantado su cuerpo. Ya no lo pude ver en el lugar de la escena, pero aunque tarde, me dirigí ahí. Recé y le pedí a Dios y a Rodrigo que por favor me diera una señal. He tenido experiencias de experiencias, esta era tan grande que me avoqué a Dios y Rodrigo: “Denme una señal no sé qué hacer”. En eso, encontré un como plomito en el suelo y me agaché a recogerlo.

Pensé que era una esquirla. Esto fue lo que encontré (Luis Mendizábal abre su billetera y muestra una pequeña rueda de metal). Es un pedazo de un aparato eléctrico, de un switch que tiene la palabra On y Off. La palabra Off no estaba, pero la palabra On sí estaba. La recogí, estaba lloviendo y dije: “Gracias, ya sé lo que tengo que hacer”.

¿Qué significa On?

– Adelante. Conéctate. Arrancar. Todo lo que va a iniciar. Me dio tranquilidad saber que hubo una comunicación, yo lo tomo como una comunicación. No sé si exagero o lo quise ver así…

Si le da vuelta al “switch” se puede leer “NO”

– Cada quien lo va a ver como quiera. Talvez alguien ve: no, no, no. Pero si yo digo cuál es la posición correcta de esta pieza dice On. Entonces no soy incitador, yo hice lo que tenía que hacer y no me retracto de mi pasado.

2 comentarios:

Maru Luarca dijo...

http://www.albedrio.org/htm/articulos/j/jpoyls-001.htm

pancholon dijo...

hola he leido con atencion tu articulo, es interesante la vida y el que hacer politico de LUis mendisabal gracias por aportar informacion concreta sobre este personaje. Yo soy un investigador de violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado en Guatemala concretamente en la region de Huehuetenango, por mencionar un municipio; Santa Cruz Barillas donde el ejercito masacro a miles de gente Indigena que habla Q'anjob'al. Adelante..